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Santa Teresa South Pop 2014, un amor de verano

Por Jose Eduardo Medina 0

South Pop Isla Cristina 2014 / Jesús García Serrano

La costa de Huelva acogió una vez más, cerrando la temporada de verano, el festival Santa Teresa South Pop Isla Cristina. Este pequeño pueblo, cercano a la frontera de Portugal, lleva vistas siete ediciones de una cita con la música en directo que intenta desmarcarse del modelo habitual de evento estival. Apostando por el público, se ha conseguido aunar un fin de semana de conciertos con las comodidades de unas pequeñas vacaciones.

Satellite Stories / José Eduardo Medina
Satellite Stories / José Eduardo Medina

Escasa hora y media separan a Sevilla del paraíso. La llegada del mes de septiembre deja atrás el frenético agosto en la costa y, aprovechando la calma tras la tormenta, el festival organizado por Green Ufos se dedica a recuperar los placeres de la pequeña escala. En un tiempo donde la competencia entre los nombres del cartel, la extensión del recinto o el número de abonos vendidos parece definir la excelencia de un festival, en Isla Cristina se vive al ritmo de los pasos entre la playa y los escenarios, y la palabra cercanía podría ser la que mejor para definir unos días donde desaparece esa frontera considerada inevitable entre el artista y el público.

Clave acotar las cifras para seguir conservando la personalidad del festival y, a pesar de no colgar el cartel de completo este año, los allí presentes damos fe de que el ritmo de la fiesta no decayó desde el mediodía hasta la madrugada. Precisamente, gran parte del éxito cada jornada recae sobre un público que se aleja del papel otorgado habitualmente al espectador. Tomando las riendas de la propuesta planteada por la organización, consigue apropiarse de un plan diario en el cual la música actúa de hilo conductor durante el fin de semana, ya sea desde la mesa del dj o en el escenario, para mantener la máquina de baile en funcionamiento.

Será porque es uno de los últimos fines de semana del verano, caemos en la cuenta de que se nos escapan las vacaciones, vemos llegar las primeras lluvias y la vuelta al trabajo cada vez más cerca, y sentimos la necesidad de exprimir al máximo sus horas. Esa es la sensación que se respira en Isla Cristina nada más poner los pies sobre la arena de la playa, una localidad donde el sol parece detenerse antes de ser arrebatado por el otoño y, gracias a ello, se puede seguir tumbado en los jardines del hotel, a la sombra de las palmeras, como si nos hubiéramos trasladado al mismo trópico.

Ambiente exótico para las orillas de una piscina donde no sólo el agua es la protagonista. Para acompañarla, además del frescor del daikiri o la piña colada, lo mejor es sumergirse en una buena selección musical. Con una pinchada preparada para cada sobremesa, el plato fuerte sería el postre de una barbacoa que, reuniendo un buen puñado de incondicionales alrededor de sus raciones de hamburguesas, encabeza el cartel del domingo. Y no hay nada como una buena sesión de fitness para quemar las calorías ingeridas, ese era el plan preparado por Antigua pero moderna DJ, con una remesa de canciones donde estuvieron presentes los grandes éxitos del indie, desde Pulp a Los Planetas, guardándose un as en la manga.

Antigua pero moderna Dj / Jesús García Serrano
Antigua pero moderna DJ / Jesús García Serrano

Llevando un florido bañador y tras unas gafas de sol, nada hacía sospechar que bajo esa inofensiva apariencia se escondía una Eva Nasarre en potencia. Cual clase de zumba en un centro cívico, una voz en reverb proclamaba sus ansias de amor desde las pantallas y servía como detonante para una coreografía que rápidamente contagió a toda la piscina. Todos sumidos en una vorágine de pasos, inflables voladores y camisetas mojadas, bailamos bajo la lluvia de agua clorada que salpicaba desde la piscina.

Punto álgido como cierre de la última jornada y despedida de una piscina que cumplió con creces la función de calentamiento previo a las noches del festival. Un formato nocturno donde cada concierto se puede saborear sin prisas y cuya línea editorial antepone calidad a cantidad, sin necesidad de recurrir a los nombres mediáticos para acertar con el directo. Al igual que en pasadas ediciones, en el cartel vuelven a convivir grupos consolidados con apuestas por bandas emergentes. Entre los primeros, nombres como Hidrogenesse o Sidonie demostraron su solvencia sobre el escenario.

Hidrogenesse / José Eduardo Medina
Hidrogenesse / José Eduardo Medina

Carlos y Genís partían con ventaja. Familiarizados con el auditorio después de que en  2010 dieran una de las actuaciones más divertidas del festival, su vuelta no dejó a nadie quieto. Muchos habían recuperado sus mejores galas para la ocasión y acabaron desempolvando el disfraz de tigre a base de golpes de cadera. Aunque era el momento más esperado para volver a poner en práctica unos pasos de baile que ya forman parte del manual indie patrio, Hidrogenesse ofreció un repertorio donde la electrónica mecánica de su homenaje a Alan Turing y el sonido de la máquina binaria acabó contagiando a todos los grandes éxitos del dúo barcelonés.

Los nuevos valores parecían no dejarse amedrentar por estos veteranos de peso, así lo muestra la facilidad con la que los jovencísimos The Prussians tomaron las riendas de su actuación, sorprendiendo a quienes todavía no habían oído hablar de ellos. Con Dominic Massó a la cabeza, demostraron que su sonido, a pesar de haber nacido en Mallorca, tiene ascendencias en otras islas, las británicas. Rock de base rítmica y protagonismo vocal, combinando a partes iguales la melodía bailable con las llamadas a la épica, fórmula para lanzarse a la conquista de los grandes escenarios. Esta sorpresa a nadie le llegó de improviso después de una apertura encargada a Neon Lights, cuya personalidad oscura acumula más repercusión internacional frente a la escena patria. Marcados por la darkwave y forjados a base de años recorriendo escenarios, consiguieron igualar en frescura a los nuevos ritmos de moda.

The Prussians / José Eduardo Medina
The Prussians / José Eduardo Medina

Sin embargo, el premio a deslenguados sobre el escenario recaería en tres gallegos, Carlangas, Jarri y Xabi, o lo que es lo mismo, la guitarra, el bajo y la batería de Novedades Carminha. Expertos en reírse de todo, y tras años de practicarlo en cada una de sus letras, esa actitud macarra que les viene de nacimiento, comparten la misma cuna que Siniestro Total, y practican por vocación no iba a recatarse aunque estuvieran en tierra extraña. Dejando claro que querían sacudir hasta el último de nuestros huesos, esa fue su proclama nada más llegar al escenario, lugar donde mostrar los placeres y miserias de esa Juventud Infinita (Ernie, 2014) que parece habernos invadido a todos y cuyos clichés, entre ritmos importados de las nuevas olas garage estadounidense y sonidos de baja fidelidad, diseccionan con un humor tan corrosivo que ni siquiera ellos escapan a sus críticas. Con mucha mala baba, pero siempre desde el cariño, una buena tanda de palos caía sobre una cultura independiente absorbida por el fenómeno hipster, cargada de banalidad, superficiales etiquetas y rutinas absurdas, cuya próxima meta será elevar a los altares a Julio Iglesias.

Novedades Carminha / José Eduardo Medina
Novedades Carminha / José Eduardo Medina

A pesar de ser una época difícil para la cultura y, en particular, para la música en directo, comprobamos que el South Pop de Isla Cristina sigue manteniendo el pulso a la dura realidad del sector. Aunque la llegada de grandes nombres podría aumentar la rentabilidad, irremediablemente desvirtuaría el espíritu original del formato, valor principal elogiado por los repetidores con varias ediciones en su haber. Ese es el motivo para continuar puliendo los detalles que le han llevado a codearse con los grandes festivales nacionales y que hacen posible volver a tumbarnos cada septiembre y disfrutar de la música y el sol a orillas del Atlántico.

 

 

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