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Festival de cine de Leeds: Miscelánea audiovisual

Por David Sánchez 0

leeds internacional film festival

Seguimos en el festival de cine de Leeds y aquí uno ya no sabe ni lo que ve. De un estreno indie a una retrospectiva española, a otra alemana, a una obra maestra y auténticos atentados contra las corneas del espectador. Surtido variadito, que esto se acaba.

Esa pareja feliz (1951)

esa-pareja-felizSeguimos el ciclo de cine nacional con uno de los primeros títulos que firman juntos Berlanga y J.A Bardem: Esa pareja feliz, una comedia protagonizada por Fernando Fernán-Gomez y Elvira Quintillá, un humilde matrimonio madrileño a la antigua usanza. Ella, ama de casa, él, currito en un rodaje de cine. La relación se va deteriorando con el paso de los años, y a modo de flashback, vemos el inicio de su relación. Volvemos al presente y la pareja gana un concurso de una marca de jabón por el que durante las próximas 24 horas serán conocidos como “La pareja feliz”, deberán asistir a varios eventos y afrontar las consecuencias de su fallido matrimonio.

La cinta desde el punto de vista historico-cinematografico marca el inicio de la carrera de dos titanes de la dirección de nuestro país, su protocine se empieza a ver en Esa pareja feliz, pero está muy lejos de brillar como lo hace en otras obras del ciclo como Bienvenido Mr Marshall (1953) o Muerte de un ciclista (1955). La película ha envejecido muy mal en cuanto a la situación social del momento, la acción se desarrolla de forma muy tosca y no hay brillantez en los diálogos. Pese a ser una comedia, no hay risas y las actuaciones resultan un tanto forzadas. No es justo comparar esta película con lo que vino después, pero es irremediable decir que estamos ante un debut bastante anodino, aunque clave para que años después estos dos cineastas desarrollasen una importantísima carrera fílmica.

Te gustará: Si quieres conocer el origen de Berlanga y Bardem.
No te gustará: Si usas un champú anticaspa.
Nota : 4/10

Somos Mari Pepa (2014)

somos-mari-pepaLa primera gran sorpresa del festival. Por cosas así adoro los festivales, para descubrir pequeñas joyas que de otra manera pasarían desapercibidas, para buscar diamantes en las minas de la industria monopolística que se ha convertido el cine.

No sería descabellado describir a Somos Mari Pepa como la Kids (1995) de Sudamerica, y a su director, como un Korine menos efectista y más introspectivo. Somos Mari Pepa es la historia de Alex, un joven mexicano que forma un grupo de Punk-Rock con sus 3 mejores amigos y cuya meta es preparar unos temas para la guerra de bandas de rock que se celebrará en su ciudad. La película rápidamente cala por su frescura. La naturalidad de los diálogos, al igual que en Kids (1995) es asombrosa y la complicidad entre los protagonistas, única. Algo que no sorprende cuando al final de la película descubrimos que son 4 amigos desde hace tiempo en la vida real, lo que le da a la cinta una nueva concepción de documental social, algo que ya estaba reforzado por una cámara informal que no para de moverse, que al igual que en Gummo (1997) de nuevo de Korine, nos ofrece distintos formatos de vídeo, desde la grabación clásica del cine a la de un móvil de baja resolución, en post de acercarnos aún más a la historia y empatizar con todos ellos, pero sobre todo con Alex, el protagonista. Y esa tarea de empatizar resulta especialmente sencilla gracias a unos diálogos para muchos vacíos pero que cualquiera nacido a partir de los 90 comprenderá y sentirá como suyos. He tenido ciertos momentos de felicidad nostálgica, al ver situaciones que hace no mucho he vivido con mis amigos, conversaciones (muchas veces no se entiende la jerga mexicana también hay que decirlo) que yo mismo he tenido y sobre todo, los sueños lejanos de la etapa más bonita y frágil de la vida.

Somos Mari Pepa se escapa a la media hora de la frivolidad de unos adolescentes obcecados con el sexo y atrapados en las redes paternales y sociales. Nos habla de la incapacidad de relacionarnos en un entorno propicio a la sociabilidad, del miedo a las mujeres y el rechazo, de la pasión por un arte, en este caso la música, incomprendido por tus alrededores, por tus supuestos compañeros de batalla. En definitiva, te define la soledad del adolescente enamorado del amor, del visionario utópico que hace equilibrios para no ser destruido por la moda y la banalidad.

La película escapa del tedio con su rapidez y consigue profundizar gracias a una puesta en escena sobria y sin filigranas, dejando hacer a todo el elenco de actores y con ciertas licencias visuales que le dan una carga transversal mucho mayor de lo que a priori parece. Incluso sin apenas enseñarnos nada consigue insuflarnos una nostalgia hacia el amor al arte perdido por una juventud cada día mas alienada, cada día más lejos del amor.

Te gustará si: Eres el eterno adolescente, amas la naturalidad, la actitud Punk y naciste a partir de los 90.
No te gustará: Si en tus tiempos la juventud no era así. Es posible que el sector femenino no empatice tanto como el masculino.
Nota: 8/10

Modris (2014)

ModrisOtro de los estrenos de la sección oficial a priori más interesantes era la letona Modris. Un drama de un joven adicto al juego, un estudio de los valores familiares, de la corrupción y estupidez de una nación que condena en lugar de ayudar.

La ópera prima de Juris Kursietis consigue mantener la expectación hasta el final con una puesta en escena sobria y sin pretensiones, una formalidad audiovisual muy dinámica y el ritmo adecuado.

¿Cuál es el problema de la cinta? Quizás su falta de intereses o la apenas conexión con un protagonista que cae mal desde el principio, y con el que solo al final, sientes algo de lástima hacia el desenlace de una historia que si no vives en Letonia – según nos comentaba el protagonista de la película, presente en la proyección – no comprenderás. Porque pese a tratarse de una historia basada en un hecho real, cuesta creer como barren la mierda los letones sin ningún tipo de contemplación.

Te gustará: Si te gustan los dramas juveniles-marginales
No te gustará: Si no empatizas con un protagonista bastante odiable.
Nota: 6/10

El visitante del museo (1989)

El-visitante-del-museoPero bueno, ¿qué cojones acabo de ver? El visitante del museo tiene el privilegio de ser la película más rara que he visto en mi vida, y mira que me va la marcha y los picapica, pero esto es otro nivel. Esto es el 2001 del cine rompe-sentidos, una cinta de 2 horas y 20 de depresión, depravación, angustia y sobre todo claustrofobia.

Segunda película que cae en el festival del colega de farra de Tarvkoski, Konstantin Lopushansky, EL AMIGUISIMO. Un tío obsesionado con las catástrofes nucleares, un post-apocalíptico resultón, el enemigo número uno de Rolan Emmerich. Quizás Chernobyl (1986) tenga algo que ver en la concepción de este ucraniano dentro de su cine, aunque el quizás sobra. Es evidente que una catástrofe de estas dimensiones conmovió tanto a Konstantin que decidió ser la voz que sacaba la mierda de debajo del felpudo. Y de esto va El visitante del museo, o eso creo, porque no se puede resumir a nada esta cinta, no se puede interpretar siguiendo una plantilla, es una mezcolanza de cosas que molan por separado (Freaks, Eraserhead) pero que unidas al contexto catastrófico, el majadero estilo visual del soviético y una imagen teñida de rojo (nada de filtros o algo parecido, este tío ha metido el celuloide en sangre) consigue asfixiarnos hasta la catatonia.

Así pues, con una civilización destruida y con los últimos vestigios de la humanidad (por llamarlo de alguna forma) presentes, el protagonista de la historia decide visitar un museo aislado en el medio del mar. Con dos cojones. Poco a poco, nos damos cuenta que los supervivientes “acomodados” viven por encima del resto. Literalmente. En un claro juego referencial a Metrópolis (1927), bajo tierra y trabajando en los puestos más duros, todos los supervivientes con deformidades o enfermedades propias de la radiación, crean recursos para mantener al resto de la población. Aunque poco después entran en jaque temas religiosos que desvarían en algo que uno aún no sabe qué es, que resulta tan desagradable de ver como magnético, y que termina con un protagonista clamando al cielo, en la que parece una historia sobre las clases sociales y lo frágil del alma humana, de la religión como fuente de apoyo de los perdidos, y sobre todo mostrar las consecuencias de algo que en su día no se quiso mostrar.

Aunque Kostantin, creo que se te ha ido de las manos.

Te gustará/ No te gustará: Creo que no estoy en condiciones de decirle a nadie si le va a gustar o no cuando ni yo sé si me ha gustado.
Nota: ?/10

Trespassing Bergman (2013)

Trespassing-BergmanWoody Allen, Michael Haneke, Martin Scorsese, Ridley Scott, Tomas Alfredson, Francis Ford Coppola, Wes Anderson, Takeshi Kitano, Isabella Rossellini, Zhang Yimou, Ang Lee, Robert de Niro, Claire Danes, Olivier Assayas, Alejandro González Iñárritu, Wes Craven, John Landis, Holly Hunter, Thomas Vinterberg y Lars von Trier. ¿Qué tienen todos en común? Aparte de ser algunos de los cineastas más importantes de la segunda mitad del siglo XX y del siglo presente, veneran al sueco Ingmar Bergman, uno de los cineastas más influyentes dentro de la modernidad cinematográfica.

A través del documental estos cineastas hacen un repaso a toda la trayectoria del maestro sueco, desde sus películas de los 50 hasta la mastodóntica Fanny & Alexander (1982), y visitarán su casa en la isla del Fårö, lugar de residencia de Bergman desde 1966, alejada y aislada de toda civilización.

Un imperdible documental para los fanáticos de uno de los grandes del séptimo arte que llega a emocionar por la sinceridad del maravilloso elenco de entrevistados, un profundo Iñarritu, un divertido Haneke (quién lo diría), un serio Allen (quién lo diría) un hipocondriaco Wes Anderson o Lars Von Trier desmontando el mito de su director preferido. Una auténtica maravilla que abría el ciclo de Ingmar Bergman en el festival de Leeds.

Te gustará: Si eres fanático de Bergman, o del cine en general.
No te gustará: Si odias a Bergman.
Nota: 8/10

Fårö Dokument
(1969)

Fårö Dokument (1969)Siguiendo con el ciclo Bergman, de nuevo otro documental, pero no sobre su figura, sino rodado por él mismo con motivo de enseñar al mundo la historia de su nuevo hogar, la isla de Fårö.

Durante los 50 minutos de documental al uso (sin ningún tipo de alarde o virguería bergmaniana) conoceremos a la población que pulula por la zona, principalmente rural pero muy cultivada intelectualmente. Su sitio está en Fårö. Por el contrario, la juventud desea emigrar en cuanto sea posible al no haber posibilidades de prosperar en ese lugar perdido de la mano de Dios. Esta yuxtaposición, unido a pinceladas históricas de la región y la enfermiza obsesión de Bergman por mostrar la muerte de un cordero – ya lo hizo en Persona (1966) o The Passion of Anna (1969) – son el motor que vertebra un documental extremadamente aburrido, en el que solamente a alguien que viva en la región le puede causar un mínimo de interés. Dudo que incluso a nivel nacional (Suecia) llegue a ser interesante. A nivel internacional ya os podéis imaginar. Rareza de Bergman que escapa a su calidad universal.

Te gustará: Si vives en Fårö.
No te gustará: Si vives en cualquier otro sitio que no sea esa aburrida isla.
Nota: 2/10

The Passion of Anna (1969)

The Passion of Anna (1969)Y continúanos para bingo con el ciclo Bergman y su etapa en Fårö. Para esta ocasión su trío estrella vuelve a la carga, las bellísimas Bibi Andersson y Liv Ullman en los roles femeninos y el ecléctico Max Von Sydow como protagonista de una de las obras más infravaloradas de Bergman. Una rareza que parece la mezcla de toda la filmografía anterior de Bergman con la superflua intelectualidad de la Nouvelle Vague, con escenas rotas en medio de la trama que nos relatan la crueldad de las personas y el frío del Fårö como un elemento más en la historia, un contexto que encierra los personajes y no les deja escapar de sí mismos, la claustrofobia espiritual.

Bergman nos habla del amor y su voluble fragilidad, del alma humana que intenta adaptar la realidad a su propia concepción de la realidad, de los distintos niveles de pasión entre los personajes y el juego de roles que ejercemos en nuestra mente. Grandiosas conversaciones intimistas entre Andersson y Von Sydow y una Liv Ullman que encierra en su mirada la tristeza de una vida que escapa a su realidad.

Volveremos en el futuro con esta obra, porque tiene mucha tela que cortar, y el espacio es reducido. Pero Pasión (1969), como se conoce en España, es puro Bergman, y eso, queridos lectores, es oro en un mundo de plástico y metal.

Te gustará: Si valoras los dilemas existenciales y los personajes complejos.
No te gustará: Si estas entusiasmado por ir a ver la nueva de los Juegos del Hambre.
Nota: 8/10

People on Sunday (1930)

People on SundayOtra producción acompañada de piano en directo, estupendo. People on Sunday es una cinta alemana dirigida por Robert Siodmak y Curt Siodmak y escrita junto a ellos, por Billy Wilder. Y resulta curioso porque este experimento cuenta con la participación de personas normales y corrientes en lugar de actores. Personas que esperan ansiosas a que llegue el fin de semana y enamorarse, personas que quieren ir de picnic y bañarse al río, pescar cangrejos y olvidarse de su monótona vida. Y ya está.

Como documental casero mudo resulta curioso ver como la dirección de un director puede convertir a cualquier mindundi en actor, resulta curiosa ver una etapa alemana libre de sombras en una de sus pocas épocas de respiro en aquel momento, pero no aporta nada destacable audiovisualmente, y pese a su escasa duración termina por hacerse largo este documental de cómo enamorarse de unas menores que juegan a ser mayores los domingos.

Te gustará: Si te gustan las gominolas en blanco y negro.
No te gustará: Si tienes otras cosas mejores que hacer.
Nota: 5 / 10

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