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Mágico José González

Por Ignacio Sánchez 0

José González @ La Riviera por Alex G. Photos

Voy a pensar que sí, que Rajoy tiene razón y que estamos saliendo de la crisis, si no no me puedo explicar cómo la gente puede gastarse de 25 a 30 euros por asistir a un concierto de un artista que supuestamente te tiene que gustar, y en vez de disfrutarlo te dediques a comentar con tus amigos/as cualquier chorrada que bien podría esperar un par de horas. Frente a esta banalización de la música en directo, consumida como un paquete de pipas, el concierto de José González el pasado miércoles en la sala La Riviera, aquí importante error en la programación, se me hace difícil asimilarlo sin el importante lastre de un sector que se reunió en la sala como si hubiesen quedado en el bar de la esquina, mención especial a la pareja más amigo que como si en el salón de su casa estuvieran aprovecharon parte de una de las barras de La Riviera para con su paquete de patatas bien abierto ir comentando la jugada, beber cervezas y hacerse fotos (ahora selfies, ¿no?) mientras el bueno de José deleiteaba los oídos de todos los que sí queríamos prestarle atención. Realmente tengo mucha envidia por los amigos que podrán verlo en Barcelona hoy en un auditorio, público sentado, y me apostaría que sin el molesto ruido de gente apoyada en una barra sin parar de hablar.

José González @ La Riviera por Alex G. Photos
José González @ La Riviera por Alex G. Photos

Pero bueno, centrémonos en lo realmente importante y es que el músico sueco consiguió encandilar a sus seguidores con ese folk que le sale de los poros y que cala con una pasmosa facilidad. Arropado por cuatro músicos más, hecho que facilitó la plasmación de las texturas de Vestiges & Claws, subió al escenario y con un escueto “buenas noches me llamo José” comenzó a ponernos los pelos de punta. Ese suave rasgeo de las cuerdas, esa voz penetrante y unos arreglos delicados que daban empaque en los primeros compases con “Afterglow”. Respuesta calurosa pero que aún no servía para dar calor a una sala con todo el papel vendido que parecía esperar momentos futuros con la mirada puesta en sus dos anteriores trabajos. “Slow Moves” sirvió entonces para contentar a gran parte de los presentes. Como el fuego en una chimenea, poco a poco la actuación fue ganando en recogimiento y conexión, aunque la verdad es que lo de hablar ante el público no fue algo que el músico sueco regalase en demasía. “Killing for Love” y “In Our Nature” fueron los presentes que nos entregó a continuación y que servían como antídoto de un molesto ruído de fondo de los posiblemente estuvieran comentando el gol de Cristiano Ronaldo, pero por suerte ese molesto zumbido de voces pareció respetar el momento de la noche y a partir del cual ya no hubo vuelta atrás, cuando José González se quedó solo sobre el escenario con su guitarra para ofrecernos de manera sobrecogedora tres temas de su debut: “Crosses”, “Hints” y “Heartbeats”. El mundo pareció detenerse por unos minutos.

José González @ La Riviera por Alex G. Photos
José González @ La Riviera por Alex G. Photos

Con sus músicos de vuelta y ante un respetable que no podía dejar de aplaudir González quiso aprovechar el viento a favor para cederle el protagonismo a uno de sus músicos, James Mathé, quien presentó un tema de su proyecto Barbarossa, muy en la línea del discurso del sueco. Como decía antes ya no había vuelta atrás, la ola crecía y crecía y ante la seguridad de estar haciéndolo bien y acertando en cada paso fue el turno de abrazarnos con su versión de “Teardrop”. Sin palabras. La sensación de andar sobre las nubes y casi poder dejar de oir a la gente hablando, es lo que provoca su música y se personifica en “Every age”, sin duda uno de los momentos álgidos del nuevo disco del artista, cómo tanta sencillez puede llenar tanto.

Tanto recogimiento, tanta noche oscura dio paso a los momentos finales en los que el cariz pareció tornar hacia la jovialidad de la comunidad presente con “Down the Line”, el hasta luego con “This is How We Walk on The Moon” y su posterior regreso con la magnífica y coreable “Leaf Off / The Cave”. La estupenda guinda al pastel y a casi hora y media de paz la puso con un guiño a su otro proyecto, Junip, con “Always” y “Walking Lightly”. Un colofón que te hace perdonar a los herejes de la causa y salir de la sala con una sonrisa dibujada en la cara. Hacía tiempo que tan poco llenaba tanto. Si me dicen que su concierto en el Primavera Sound será en el Auditori hago cola desde ya.

Foto de portada por Alex G. Photos.

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