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El presente es de Toundra

Por Ignacio Sánchez 0

Toundra @ Joy Eslava por Ignacio Sánchez-Suárez

Paso a paso, disco a disco, Toundra han conseguido creer en lo que hacían y que la gente se sume a su propuesta instrumental; un hecho más que destacable en un país donde las bandas de rock instrumental no es que hayan proliferado en cantidad ni tampoco es que hayan estado muy apoyadas.

La semana pasada la banda se puso de estreno con motivo de la publicación de IV, su cuarto LP y el primero en una multinacional como Superball; un trabajo que rompe con lo visto hasta el momento de desarrollos tan agresivos para entregarnos una obra global en la que los madrileños juegan con nuevos matices y sonoridades, dando a entender que su fórmula aún tiene cuerda. Lo que también cambia es su poder de convocatoria, cada vez mayor. Si ya en el fin de gira de II consiguieron llenar la sala Caracol, y para presentar III en la capital hicieron lo propio con la Joy Eslava, para mostrar IV subieron un peldaño más con dos noches consecutivas en la céntrica sala madrileña.

Trono de Sangre @ Joy Eslava por Ignacio Sánchez-Suárez
Trono de Sangre @ Joy Eslava por Ignacio Sánchez-Suárez

La del jueves, primera de las noches que se anunció, fue una de esas citas que uno puede guardar para el recuerdo con un estupendo sabor, en la que sus amigos de Trono de Sangre sirvieron un aperitivo duro y rocoso, como lo es el hardcore que practican, aunque ellos prefieran denominarlo “zapatilla”. Algo más de media hora dispusieron para mostrar las bondades de su álbum de debut La mitad de lo que somos, la mitad de lo que creemos publicado hace ya un año. “Mona Lisa”, “Cabezas borradoras” o “Devoradores de cuerpos” sacudieron a una sala que a esas horas ya estaba casi llena. Para quien no los conozca mal haría en no echarles un ojo.

Toundra @ Joy Eslava por Ignacio Sánchez-Suárez
Toundra @ Joy Eslava por Ignacio Sánchez-Suárez

Con una puntualidad que se agradece, y que salas como la Joy imponen, fueron saliendo uno a uno los componentes de Toundra sobre las 21:15h. A partir de ahí un viaje sinuoso de más de una hora y media que se inició con las nuevas melodías progresivas que evoca “Strelka”, tema que precisamente abre también IV. Primera toma de contacto con unos ojos de zorro mirándonos sobre el nombre de Toundra a través de las proyecciones que se mostraban en el telón trasero; un calentamiento rápido para la frenética descarga que supone la abrasiva “Marte”, que dio paso a uno de los momentos celebrados de la velada: “Magreb”. Mucho se podría decir de la que es una de las señas de identidad de la banda, con ese hipnótico arranque que desencadena una imparable montaña rusa sonora de diez minutos.

Sobre las tablas la banda se lo pasaba bien y eso se notaba en sus rostros, sonrientes, sus gestos de complicidad agradecidos por la cálida acogida. Debajo de las mismas y en las dos plantas de la sala el público asistía entusiasmado a lo que veía. La sombría “Lluvia” sirvió para tomar algo de aire antes de “Belenos” y una “Viescas” que se pudo disfrutar en todo su esplendor gracias al acompañamiento orquestal que hizo acto de presencia. Macón y Esteban sentados en sendos taburetes cedían el protagonismo a la ristra de músicos que en la parte trasera del escenario se amontonaba. Simplemente fantástico. Y como quien no quiere la cosa aprovecharon para enlazar con otra de sus canciones más ricas en instrumentación: “Requiem”.

Toundra @ Joy Eslava por Ignacio Sánchez-Suárez
Toundra @ Joy Eslava por Ignacio Sánchez-Suárez

Para comenzar a retomar el vuelo y darle un poco de violencia al asunto se sacaron de la manga “Kitsune”, tema que sirvió hace ya un tiempo de single de adelanto del nuevo disco y que en directo fue una bomba. Las guitarras de Macón y Esteban in crescendo, el bajo de Alberto apuntalando y la batería Álex marcando el paso hacia una explosión mítica. El tiempo pasaba casi sin querer y los oídos ya empezaban a sufrir los decibelios cuando los ecos de “Zanzíbar” comenzaron a intuirse. Eléctrica, al igual que “Cielo Negro”. Tanta energía suelta, que el pedal de batería se rompió, lo que provocó unos momentos de incertidumbre que se solventaron con unos arreglos instrumentales marca de la casa.

Se acercaba la parte final y la lona de proyecciones dio paso al fondo clásico de la sala repleto de luces y focos que, junto a la bola de discoteca del techo, llenaron de luz la sala de igual manera que lo hace “Oro Rojo”, sin dudarlo la mejor de las composiciones que forman IV, con su acelerado arranque que desemboca en un cierre soleado y lleno de esperanza. “Bizancio” no hizo sino recoger el aire positivo de su antecesora para añadirle esa fiereza que desbordaba II para dejar a los presentes sin tiempo de reacción. Una explosión de aplausos provocó la vuelta del cuarteto al escenario para regalarnos el único guiño a su debut. “Medusa” fue la guinda de una noche en la que Toundra lo volvió a bordar y se reivindicó como uno de los grupos más importantes del panorama nacional. Si fuesen británicos no te digo yo dónde llegarían…

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