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Tulsa: La calma sintética

Por Juanjo Rueda 0

8.5

Nota
8.5
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Cinco años pueden no ser nada y pueden ser todo en esta sociedad informatizada que se mueve según su velocidad de conexión a Internet. Cinco años pueden no ser nada o pueden ser todo y en el caso del nuevo LP de Miren Iza -corazón y mente de Tulsa- puede ser ambas cosas porque el nuevo paso de Tulsa -en forma de LP, ya que en 2012 editó el EP “El Ignonauta“- parece haberse tomado su tiempo gestándose dentro de unas coordenadas musicales distintas a las que venía mostrando anteriormente para casi renacer como proyecto musical. Tras dos capítulos anteriores (“Solo me has rozado” y “Espera la palida”) donde el folk y rock de raíz americana era el principal vestido de las canciones, ahora decide renovar el armario con cajas de ritmos y sintetizadores.

Cuando empieza la escucha de este nuevo disco, uno piensa, que Miren quizá ha decidido construir -con la ayuda de colaboradores como Charlie Bautista y Carasueño- su particular “Kid A”; salvando las distancias entre ambos, ha buscado un disco de ruptura musical mediante una controlada y ligera experimentación electrónica pero que resulte bastante accesible a la escucha. En el primer tema, “Leña”, el recuerdo de la banda de Oxford o de trabajos en solitario de Thom Yorke sobrevuela la mente del oyente. La remembranza más o menos se mantiene en “Oda al amor efímero” y “Gente Común”, donde, como digo, a través de estas texturas y ritmos electrónicos se dibuja un paisaje de fría belleza sintética; mientras en “Casa” se manifiestan ensoñadoras brumas shoegaze. Pero en “Los amantes del puente” toma protagonismo la instrumentación más orgánica con esquema de balada rock años 50, en lo que puede parecer un contrapunto a lo anterior o cierto “miedo” a hacer todo un disco tan virado de rumbo respecto a los anteriores. También puede que sirva de oasis para una segunda parte del disco donde los andamiajes electrónicos y la instrumentación más clásica se sigue hibridando de forma magnífica en “Bosque”, “En tu corazón sólo hay sitio en los suburbios”, en esa especie de nana que es “Ay” y que finaliza con “Los ilusos”. Junto con esos paisajes de belleza sintética, las letras siguen analizando lo efímero de la existencia y de las relaciones humanas que finalizan como esa leña que “ya no podrá calentar ninguna otra casa al lado del mar”.

Dice Miren en la nota de prensa promocional “El corazón es el mismo, los aledaños son otros” y, por si había dudas, lo aclara en “Ay” donde explica que “lleva años escribiendo la misma canción”. Aquí lo diferente es la renovada vestimenta que cubre estos nueve nuevos temas y que les sienta estupendamente bien escuchando el resultado final, configurando su mejor disco hasta la fecha.

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