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La reinvención de El Verbo Odiado en El Veintiuno

Por Juanjo Rueda 0

Se dice que la vida es cambio y la vida musical no esa ajena a esto. Es verdad que hay proyectos que nacen con la idea más definida de lo que quieren mostrar musicalmente o, en muchos casos, es sólo que esa idea da de inicio en el clavo de aunar la satisfacción artística del compositor y la conexión con público y/o crítica. Pero también hay proyectos musicales que, como la pubertad de cualquier humano, pasan por varios cambios e indefiniciones antes de asentarse en un vértice que creen adecuado sobre el cual ir aportando variables de cambio. El Verbo Odiado se sitúan en este segundo registro.

El Verbo Odiado se trata del proyecto personal del oscense Jorge Pérez, el cual parecía asentado en el folk austero e intimista que esgrimía con su guitarra acústica a la que añadía el complemento de algún teclado o voz femenina. Pero ahora, en un cambio que tiene mucho de reinicio y puesta de contador a cero, reinventa este proyecto bajo el prisma de una banda con bajo, batería y dos guitarras eléctricas, banda que es algo más que un mero acompañamiento. Si en el nuevo y reciente EP homónimo parecen trazar un hilo invisible que recorre o les conecta, a su manera, con ese pop melodramático y un puntito épico con ecos de los medios tiempos espaciales “planeteros” (“Aquellas Tiendas”, quizá su particular “San Juan de la Cruz”), Nudozurdo, León Benavente (“Ejercicios Musculares”) o el The New Raemon más guitarrero; en el directo que han ofrecido este pasado sábado 28 de marzo en El Veintiuno, estos esbozos se mantuvieron o amplificaron (esto último ocurre con la banda granadina) pero, a su vez, sumaron otros matices. Unos matices cercanos al dream-pop oscuro y sútil, mientras también jugaban con los efectos de eco y distorsión de guitarras y voces, puede que en algunos momentos con exceso -la voz principal de Jorge- pero con cierta imaginación y gusto en otros muchos, como en la coda final con la despidieron el concierto donde los efectos de voz distorsionada, además del trenzado de guitarras, casi se situaban en un interesante punto entre Cocteau Twins y los My Bloody Valentine más accesibles.

Matices mejorables a parte, propios de una banda que está, como quién dice, balbuceando, sorprendieron dotando de un cuerpo más musculoso a las huesudas composiciones intimistas anteriores de Jorge y mostraron una sorprendente buena química además de una lista de prometedoras, buenas, e interesantes composiciones (“Aquellas Tiendas”, “Riesgo de Alud”, “Tom y Jerry” o “Acto de Socorro”). Todo ello hace que haya que estar atentos a los próximos movimientos de esta nueva vida de El Verbo Odiado.

Foto de portada: El Veintiuno

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