banner WIR

Crónica festival Azkena Rock 2015: El metal como antídoto

Por Ignacio Sánchez 0

Crónica festival Azkena Rock 2015

Soy perro viejo en esto de los festivales de música. Llevo quince años asistiendo a todo tipo de festivales, en España y fuera, grandes y pequeños, pero nunca me había dejado caer por el Azkena Rock, uno de los clásicos dentro del calendario festivalero nacional. Siempre había oído hablar de su gran ambiente, ese que te engancha y te hace volver año tras año, y mi impresión tras estar solamente un día por Vitoria (la jornada del sábado) es que no, que no me ven más el pelo por allí.

Público @ Azkena Rock por RhythmAndPhotos
Público del sábado por RhythmAndPhotos

El Azkena Rock parece haber sido siempre el patito feo de la familia Last Tour, entre cambios de fechas, reducciones de días y de pesos pesados en su cartel, el festival vitoriano ha llegado a nuestros días más por el fervor que desata entre sus incondicionales que por el interés de sus organizadores. Recortes y más recortes en su presupuesto que afectan ya a las propias infraestructuras del recinto parecen haber borrado el sello de una marca consolidada.

Puedo parecer duro, pero es la conclusión que deduzco tras ver como esta recién clausurada edición ha contado con uno de los peores sonidos que recuerdo, así como un pobre nivel en sus servicios, a la altura de un festival novel o con pocos recursos. Y es que disponer de tan solo cuatro puestos de comidas y unos únicos baños para chicos y chicas se antojan insuficientes para las 14.000 personas que acudieron cada día a Mendizabala. La fotografía que se me queda en el recuerdo es la de ver buena parte del cercado del recinto lleno de chavales y no tan chavales haciendo sus necesidades evitando así la cola del único servicio habilitado, dentro del cual si tenías “suerte” te tocaba mear en un plato de ducha, por no hablar de las estrecheces del baño femenino que obligaba a hacer alguna que otra pirueta (esto último comentado por alguna amiga y mi pareja). Pero bueno, uno puede hacer de tripas corazón y pasar por alto estas incomodidades si luego lo que ve sobre los escenarios consigue borrar estos sinsabores, hecho conseguido de nuevo más por mérito de terceros que del propio festival. He aquí que me encuentro con un sonido pobre en algunos de los conciertos que me obliga a moverme a las primeras filas para poder tener una escucha más o menos satisfactoria. Porque no es de recibo que una banda como Mastodon tenga una falta de potencia tal que a la altura de la torre de sonido te permita poder mantener una conversación sin ningún esfuerzo; hecho que también se sufrió en ZZ Top (según bastante quejas vertidas en la noche del viernes), o en Ocean Colour Scene, y en menor medida en Kvelertak.

Red Fang @ Azkena Rock por MusicSnapper
Red Fang por MusicSnapper

Aún así uno se lleva el grandísimo recuerdo de haber visto a unos Red Fang poderosos, arrolladores… Los de Portland consiguieron hacer que la caída del molesto sol fuera atronadora. Su siempre certera táctica de ganar sacando el rodillo volvió a sumar una nueva victoria en la que el público disfrutó de unos pogos salvajes e interminables stage surfing. Bajo la atenta mirada de Bill Kelliher de Mastodon tras los monitores, el metal destilado con stoner de la banda enganchó a la primera en un público que no dejó de corear su ya jugosa lista de hits: de “Wires”, pasando por “DOEN”, “Hank is dead”, “Blood like cream”, o “Prehistoric Dog”, ese gran himno con el que suelen cerrar. Además tuvieron tiempo para presentarnos un tema nuevo que fue de menos a más, con un final de frenético. Lo mejor del día sin dudarlo.

Mastodon @ Azkena Rock por RhythmAndPhotos
Mastodon por RhythmAndPhotos

El otro gran atractivo estaba en ver cómo Mastodon ejercían de auténticos cabezas de cartel. Con un inicio titubeante en cuanto a su sonido, consiguieron encontrar su esencia pesada y agresiva. Una pena que yo también tuviera que encontrar un sitio dentro de la explanada donde aquello se pudiera calificar como concierto, y acercarme hasta la primera fila donde los graves, sobre todo el bombo de la batería, se comían algunos riffs y punteos; pero mejor eso a escuchar un bola sin vida en la torre de sonido. Enfangados en la presentación de Once More ’Round the Sun, fue este el álbum que sirvió de espina dorsal de una noche donde el bueno de Brent Hinds le robó parte del carisma a Troy Sanders para animar a un público con sus gestos divertidos y guiños. El siempre interesante juego vocal entre los distintos componentes de la banda salió ileso de una cita que resultó demasiado breve, poco más de una hora, y en la que el cierre con “The Czar” supo a poco, y más cuando justo antes nos habían destrozado con “Crystal Skull”.

Eagles Of Death Metal @ Azkena Rock por RhythmAndPhotos
Eagles Of Death Metal por RhythmAndPhotos

La tarde comenzó con el rock de los daneses Powersolo en el escenario principal, el BB King, presentando su The Real Sound of Powersolo. Las primeras sensaciones fueron positivas con una propuesta que jugueteaba entre el rockabily y el country, y que disfrutó de un escenario que sí escupía un sonido claro y potente con el que los hermanos Jeppesen consiguieron satisfacer a los pocos aventureros que se dignaron a aguantar el fuerte sol que abrasaba el recinto. Un sol que nos hizo sufrir de lo lindo en otra de las actuaciones destacadas de la jornada, la de Jesse Hughes y sus Eagles of Death Metal. Si algo no se le puede reprochar a Jesse es su carisma y la simpatía que regala en cada una de sus actuaciones (desde graciosos bailes pasando por constantes besos y guiños al sector femenino), y fue así como una vez consiguió meterse al público en el bolsillo y que se olvidara de lo que teníamos sobre nuestras cabezas. Después de anunciar por fin nuevo trabajo tras siete años en blanco, su concierto anduvo más por un repaso de sus hits que por mostrarnos nuevo material, del que solo cayó “Complexity”. Así fueron soltando bombas como “Don’t Speak”, “Cherry Cola”, “So Easy”, “I Got a Feelin (Just Nineteen)”… El sudor llenaba nuestros cuerpos y los de una banda en la que evidentemente no nos encontramos con la presencia de Josh Homme, pero en la que sí nos sorprendió la puntual colaboración de Brent Hinds de Mastodon. Muchas ganas de cogerlos en diciembre cuando vengan de gira por salas.

Ocean Colour Scene @ Azkena Rock por RhythmAndPhotos
Ocean Colour Scene por RhythmAndPhotos

En el ir y venir de escenarios le tocó el turno a Cracker. Su rock con toques country bajó muchos las revoluciones y el ambiente festivo que la masa arrastraba de Eagles. Justo lo mismo que ocurrió con unos Ocean Colour Scene extraños entre tanto rock y metal. La banda consiguió suplir la falta de su guitarrista Steve Radock, de gira con Paul Weller, tirando de un repertorio lleno de clásicos: desde el sorprendente arranque con la mítica “The Roverboat Song”, “Better Day” o “The Day We Caught The Train”. Los problemas vinieron cuando el público le dio la espalda desde el minuto uno a su concierto, no tanto quizá por su propuesta sino por un horario infernal al que los sometieron. Y es que a nadie con sentido se le ocurriría programarlos pasadas las doce de la noche cuando podían haber encajado muchísimo mejor al caer el sol. Una frialdad en el público, apenas aplausos entre canción y canción, que se trasladó a Simon Fowler y el resto de la banda, desluciendo lo que podía haber sido uno de los momentos destacados del festival.

Justo antes de los OCS, OFF! destrozaron los tímpanos de todos los asistentes. Toda la falta de fuerza que sufrieron Ocean Colour Scene o Mastodon, los californianos disfrutaron de todo lo contrario. La megabanda capitaneada por Keith Morris arrasó con su hardcore punk de fácil asimilación. El lado negativo fue tener que “disfrutar” de este concierto desde la cola de los puestos de comida, donde parte del público se agolpó tras Mastodon.

La guinda de la noche la pusieron los noruegos Kvelertak, quienes devolvieron la energía y las guitarras al Azkena Rock con su metal de puño en alto. A pesar de un comienzo dubitativo con un sonido irregular, con el paso de los minutos consiguieron exprimir el voltaje del escenario, aunque se echara en falta la furia que desataron OFF! un par de horas antes, y descorchar todo el desenfreno con un Erlend Hjelvik totalmente descamisado enloquecido de una punta a otra del pequeño escenario. Puñales como “Blodtørst”, “Månelyst” o “Bruane Brenn” consiguieron dibujar una sonrisa en la cara e incendiar las primeras filas repletas de seguidores de los nórdicos. Un fin de fiesta apoteósico que dejó con ganas de más conciertos y más guitarras.

Foto de portada: Público durante Eagles of Death Metal por Musicsnapper.

banner WIR