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Últimos pasos del festival Vida 2015

Por Jose Eduardo Medina 0

La segunda edición del joven festival internacional de Vilanova i la Geltrú, el hermano menor del longevo Faraday, ultima los preparativos a un mes de abrir sus puertas. Cerrando el cartel con la incorporación del inquieto Xoel López, cuyo viaje a América sólo fue una toma de impulso para su incombustible carrera compositiva y el blues deslenguado y costumbrista de Ramon Faura, en la masía d’en Cabanyes se cuentan los días para recibir al público.

De los campos de labor de Can Parellada a la primera línea del Mediterráneo, así son los dominios del Vida, un festival creado para desmarcarse de las convenciones asociadas a eventos estivales dedicados a la música en directo. Comenzando por un paisaje amable, alejado de esas habituales planicies de hormigón o asfalto cocidas al sol, su propuesta para el primer fin de semana de julio está más próxima a un relajado retiro vacacional que a un curso intensivo de supervivencia. Una filosofía aplicada en todas las escalas, desde la organización de los espacios a la programación, completando por segundo año consecutivo un compensado cartel. Al curiosear en la distribución del recinto, nos sorprendemos con lugares tan sugerentes como el bosc, una frondosa arboleda para descansar en la tarde y perderse en la noche, el niu, acogedor refugio para cuidar a los más jóvenes y a los que no lo son tanto o el barco, por cuyo armazón varado entre los árboles resonarán los acordes más cercanos del festival.

Si aún este imaginario, casi escenario de cuento, no es suficiente acicate, se complementa con unos nombres ajustados al milímetro con el bucólico entorno. Aquí la escena local no vive al margen y las bandas venidas de cerca miran de frente a las exóticas importaciones internacionales. En una ojeada rápida, nombres de peso como Hidrogenesse, imprescindibles trovadores electrónicos de la Barcelona kitsch, o Nacho Vegas, cuyas historias se asemejan más al recio paraje industrial de su Gijón natal, abren paso a sonidos de menor, pero no menos intensa, trayectoria. Un compás que cambia del delirante recital jambofónico rescatado de los años veinte por Los Mambo Jambo a los últimos enrolados en un lo-fi en alza, cuya tripulación se reparte entre las chicas poperas de Hinds y su reflejo en los jóvenes rockeros The Saurs.

Los venidos de fuera se sentirán como en casa entre la arboleda, medio natural para el folk psicodélico de Woods, chicos que a pesar de formarse entre las avenidas de Brooklyn cantan a la vida nómada seducidos por el poder evocador del interior americano. Un punto de encuentro común con otro de los llegados. Joshua Tillman entró a formar parte del grupo de Pecknold y Skjelset cuando comenzaban a pulir el tupido entramado folk de Fleet Foxes, tras el éxito fulgurante y posterior parón de la banda, continúa una carrera en solitario bajo pseudónimo de predicador profano, Father John Misty, dejando atrás al barbudo amigable que se escondía tras las baquetas. Desde un norte igual de verde pero más cercano, llegan a Vida Bobby Gillespie, habitual de la costa mediterránea, y Neil Halstead. Ambos forman parte de la hiperactiva y extremadamente rica escena británica de los noventas, en la que Primal Scream rescataba de las madrugadas las músicas del club para fundirlas, remontándose hasta los Stones, con la tradición rock y Slowdive dejaba de mirar al suelo para lanzarse a la conquista de etéreas distorsiones.

Una banda sonora medida para acompañar las tardes en bici, camino de la playa o de vuelta a los escenarios del festival, pasear entre los pequeños puestos del mercado, desconectar con unas proyecciones bajo las estrellas o dejarse llevar en el amanecer. Pequeño paraíso donde poner la vista en el viento, como en una canción de Adam Granduciel, y perderse para volver a encontrarse.

Las entradas pueden comprarse en varias modalidades a partir del siguiente enlace, los horarios de cada día y más información disponible en la web del festival.

Vida 2015 / Horarios
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