banner WIR

DCode 2015: Suede, Foals… y el resto

Por Alberto Castro 0

Suede @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez

Cinco años ya de DCode, uno de los escasos festivales de gran formato que se celebran en Madrid. Si echamos la vista atrás, vemos como de sus inicios en los que se programaba el cartel en dos días ya solo queda una única jornada, pero también queda claro que del carácter dual con el que nació (por ejemplo, juntando a Eels y Band Of Horses con My Chemical Romance, o a Sigur Rós con Supersubmarina), la balanza se ha ido decantando más bien hacia los grupos del segundo tipo.

Así, este DCode 2015 se saldó con el saldo más pobre de los celebrados hasta la fecha, algo a lo que contribuyó no solo la caída a última hora de su principal cabeza de cartel (Sam Smith), sino también la decisión de distribuir la programación -poco más de una veintena de actuaciones- en 16 horas de festival.

Izal @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez
Izal @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez

Por consiguiente, los momentos de tedio o intrascendencia acabaron siendo más que los disfrutables, aunque para quienes salieron ya entregados de casa a la espera de ver a Supersubmarina, Izal o Crystal Fighters no quepa nada que objetar. Más bien al contrario, a tenor del auténtico baño de masas que recibieron los susodichos.

El indiscutible sold-out del DCode 2015 así lo demuestra -con 26.000 entradas vendidas y un recinto masificado- pero si bien Suede y Foals eran a priori (y a posteriori) lo más interesante musicalmente hablando, también se intuía que no copaban el primer puesto en las preferencias del público general.

Compás de espera en las primeras horas de la tarde

Entrando ya en materia, y ante la imperiosa necesidad de dosificarse, comenzamos el festival con Flo Morrissey prescindiendo de la jornada matutina (novedad este año, donde actuaron Trajano!, Wolf Alice y The Parrots). Con una propuesta delicada e intimista, la carpa fue el mejor aliado de la joven artista británica, pero el sonido que llegaba de los escenarios de fuera (primero con Gooms y más tarde con Gold Lake) dificultó el poder conectar con el concierto.

Horas antes de conocer la cancelación de Sam Smith por una “infección respiratoria”, que por fortuna para los asistentes al Lollapalooza Berlín no le impidió actuar allí apenas 24 horas después (¡vitamina C al poder!), llegó ya el primer cambio de horarios. Gold Lake, programados también por la mañana, repitieron sobre el escenario por culpa de un retraso en el avión que traería a Hinds desde Mallorca.

Natalia Lafourcade @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez
Natalia Lafourcade @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez

Poco que destacar del grupo surgido de las cenizas de We Are Balboa, por lo que decidimos ir tomando posiciones para Neuman en el escenario gemelo de la izquierda. Su post-rock y contundencia fue de más a menos, con un comienzo interesante pero que acabaría perdiendo interés para los no amantes del género.
La alternativa en el tercer escenario en aquel momento, Polock, no fue tampoco una propuesta que cautivase como para quedarse hasta el final, con lo que la mejor decisión posible fue acercarse a ver a la mexicana Natalia Lafourcade, que con sus ritmos mestizos y un estilo alejado de la línea “oficialista” del cartel nos dio los primeros momentos de disfrute del festival (aunque no fuesen como para lanzar globos al cielo).

Lo nuevo frente a lo viejo

Tres horas y media en el recinto tuvimos que esperar para ver al primer grupo verdaderamente reseñable, las locales Hinds, que causan sensación desde que la prensa especializada extranjera se fijó en ellas cuando aún se hacían llamar Deers.
Sin haber lanzado todavía su álbum de debut (previsto para comienzos de 2016) pueden presumir ya de tablas y personalidad propia, pero si las encuadramos en la escena garajera, aún faltan nueces que justifiquen tanto ruido. Un aprobado alto que, en comparación con lo que los reaparecidos The Unfinished Sympathy estaban haciendo en el escenario pequeño, deja bien a las claras que a las madrileñas les queda aún mucho camino por recorrer (porque lo-fi no tiene que ser necesariamente sinónimo de amateurismo).

The Unfinished Sympathy @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez
The Unfinished Sympathy @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez

Lo de Eric Fuentes, Joan Colomo y compañía fue harina de otro costal: actitud, canciones, ejecución y contundencia capaz de convencer al instante tanto a sus viejos seguidores como a quienes no dominan su discografía. Lástima que hubiese poca gente viéndoles en comparación con otras actuaciones del festival, pero fue todo un lujo poder disfrutar de clásicos como ‘Rainfrogs’ o de su ya habitual versión del ‘Teenage Kicks’ de The Undertones.

The Vaccines: rumbo ¿incierto? hacia el estrellato

Precisamente coincidiendo con el tramo final de The Unfinished Sympathy arrancaba en el escenario principal la actuación de The Vaccines, que repetían en el DCode tras su participación en la edición de 2011.

Mucho ha llovido desde entonces, y lo que hace unos años era una banda con un impecable debut que ya dejaba ver algunos (prescindibles) tics de rock de estadio ahora se ha convertido en un grupo entregado sin reservas a tal papel.

Por momentos sonaban a los The Strokes más anodinos y en otros a una versión inofensiva de Arctic Monkeys, pero cuando atacaron con tres de sus mayores hits hasta la fecha (‘Wreckin’ Bar’ a primeras de cambio, ‘Teenage Icon’ o el infalible ‘If You Wanna’), poco cabía objetar ante lo mucho que hicieron disfrutar. Lástima, eso sí, la ausencia de ‘Post Break-Up Sex’. Definitivamente juegan ya en otra liga, nos guste más o nos guste menos.

Prime time estéril

L.A. @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez
L.A. @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez

Llegadas ya las 21.30h, volvieron los tiempos muertos para los que no gustamos de la radiofórmula española actual. Los mallorquines L.A. estuvieron más que correctos supliendo la baja de Sam Smith y, sobre todo al comienzo, nos hicieron disfrutar con algunos de sus mejores temas, pero el set acabó haciéndose excesivamente largo.

Tanto que hasta cometimos el error de dejarnos caer por la carpa a ver qué estaban haciendo Second, provocando un efecto rebote en el que escribe estas líneas parecido al de una pelota de pinball (de punta a punta del recinto en tiempo récord).

Entonces llegó el momento de la celebración masiva y el punto álgido que supuso Supersubmarina para la inmensa mayoría del público, y que a los “no afiliados” nos dejó igual que como veníamos: sumidos en la indiferencia y la incredulidad. Pan y circo… pero si regalaron cuotas de felicidad inalcanzables a sus seguidores, bien está. O por decirlo de otra forma: es como saber que un partido ha quedado 6-0 cuando no eres ni tan siquiera aficionado al fútbol. Se echó mucho en falta una alternativa en otro escenario (más allá de los pertinentes DJs de turno), pero no quedaba otra.

…Y entonces llegó Suede

Todo lo vivido hasta el momento en el DCode quedó compensado casi de un plumazo con la espectacular actuación de Suede, capaces de llevarnos de vuelta a sus mejores tiempos dos décadas atrás (aquí las tornas se invirtieron, y los que antes celebraban con Supersubmarina se convirtieron ahora en los indiferentes).

Suede @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez
Suede @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez

El set comenzó con la oscuridad teatral de ‘Europe Is Our Playground’, una de sus mejores caras-b, y ‘She’, para dar paso enseguida a una celebradísima triada: ‘It Starts and Ends With You’ (único tema que sonó de su disco post-reunión de 2013, ‘Bloodsports’) y las emblemáticas ‘Trash’ y ‘Animal Nitrate’. Tan precisas y redondas que por ellas no parece haber pasado el tiempo.

Brett Anderson estuvo pletórico y cumplió casi a rajatabla con todas sus poses habituales: cantando sobre el borde del monitor de sonido, pateando botellas de agua, estirando el cable del micro hasta los límites de la física… O lo que es lo mismo: un frontman que encarna a la perfección el dicho de que “quien tuvo, retuvo”.

Y aunque el concierto de Suede fue prácticamente una celebración de la nostalgia, también hubo tiempo para adelantar un tema de su inminente próximo disco, la a bote pronto endeble ‘I Can’t Give Her What She Wants’. Pero si hay que quedarse con un momento del concierto, este fue sin duda el del momento pre-bises, enlazando ‘So Young’, ‘Metal Mickey’, ‘New Generation’ y -para disfrite colectivo- la esperada ‘Beautiful Ones’. Lástima que el bis acústico solo consistiese en una versión desnuda de ‘She’s In Fashion’ (¡qué pena que no sonase ‘The Wild Ones’!), para volver acto seguido a la electricidad de la mano del inevitable cierre con ‘Saturday Night’, como mandaban los cánones.

Benditos Foals

Una vez pasada la exhibición de Suede, de nuevo cambio de tercio (y otra vez ausencia de alternativa, qué se le va a hacer) con el turno de Izal, que calcaron las reacciones y emociones entre el público que las vividas poco antes con Supersubmarina. Euforia masiva y triunfo apabullante frente a las constantes miradas al reloj de la minoría profana, aunque al menos es de agradecer la total entrega de una banda que cree en sí misma.

Foals @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez
Foals @ Dcode 2015 por Ignacio Sánchez-Suárez

Pasadas ya las dos de la mañana llegó la hora de Foals, que regresaban al DCode con el más que recomendable ‘What Went Down’ bajo el brazo. El tema que da título al disco tardó en llegar (la penúltima del setlist), pero con ella retumbaron los cimientos de la Complutense. Intensivos, interesantes y contundentes a partes iguales, evidenciando un crecimiento exponencial que no se detiene desde su ya lejano debut.

Tampoco faltaron ‘Spanish Sahara’ ni la siempre bienvenida ‘My Number’, pero en cambio se dejaron en el banquillo de los suplentes a ‘Cassius’. Por ponerle un “pero” a la actuación, que no la hubiesen programado un poco más pronto, y es que el horario de su anterior visita (a las nueve) les encaja mejor que la madrugada. Pese a todo, sigue impresionando el liderazgo de Yannis Philippakis y su inconmensurable entrega, así como la compenetración con su rodadísima banda. Que vuelvan las veces que quieran, y más en este estado de forma.

Para cerrar este intermitente DCode, los omnipresentes Crystal Fighters dándole al público lo que pedía: bailar sin contención. Una propuesta tan fácil y poco arriesgada como efectiva, que sirve como metáfora perfecta de lo que fue DCode 2015.

Foto de portada: Suede por Ignacio Sánchez-Suárez.

banner WIR