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Actualidad, auto-edición y oscuridad musical en el Ciclo Edita

Por Redacción EER 0

La noche del 16 de octubre dio comienzo una de las propuestas más interesantes que se nos han presentado para el último trimestre del año: El Ciclo Edita. Una serie de tres encuentros mensuales dedicados a los sellos discográficos independientes del país, en los que charlas, conciertos y mercadillos sonoros se entrelazan y se ponen a disposición de todo aquel interesado o amante de lo underground y del “háztelo tú mismo”. Todo bajo el marco del Espai Rambleta de Valencia. La primera edición correspondía a los sellos barceloneses La vida es un Mus y Boston Pizza Records, que fueron los encargados de traer a los grupos que actuarían durante la noche. Anasazi por parte de los primeros y +++, Wind Atlas y Mental Signals por los segundos.

Ciclo Edita 2015/Xus Arcas
Ciclo Edita 2015/Xus Arcas

Pero antes de los conciertos, aunque con cierto retraso en el horario, pudimos ver y escuchar una suculenta mesa redonda compuesta por Eduardo Guillot (Rockdelux, Cartelera Levante, Discos de Perfil), Huevo (Orxata Negra), Jesús de Santos (Deleste, She’s the Fest) y Andrea Pérez (BPR, Wind Atlas), y moderada por Toni Aura (Burka for Everybody). En ella se debatió sobre la escena discográfica independiente, tanto en términos objetivos como el proceso y la realidad que supone editar un disco por tu cuenta, como en cuanto a las intenciones y ambiciones de los propios integrantes de los sellos. Durante los 45 minutos que duró la charla se dijeron cosas muy coherentes y fundamentales. Hay que destacar el punto de vista contra-cultural y alternativo que dio Huevo y que se pudo palpar en diferentes momentos del debate, como cuando se habló del papel de los medios y su influencia a la hora de la repercusión de una banda o del futuro de la música en la red, sentenciando que: “Sí, Internet ayuda y potencia a las bandas, eso está claro. Pero no es esencial para que se creen buenas propuestas. Llevamos toda la vida funcionando sin Internet.” Aprovechando la representación del colectivo Orxata Negra, hubo cabida para la explicación del funcionamiento y valores de La Residencia, uno de los pilares de la escena musical independiente de valencia en los últimos 6 años que son los que ha cumplido este mismo mes de octubre.

Una vez acabada la charla, dio comienzo la retahíla de actuaciones que nos esperaban. Los encargados de abrir: Mental Signals (foto portada). Un proyecto nacido en Valencia que, con menos de un año de trayectoria y apenas cuatro o cinco conciertos, ha suscitado el interés del público y más de un sello a base de un estilo sutil y elegante pero experimental y oscuro a la vez. Subidos al escenario y amparados por la calidad sonora que ofrece La Rambleta, lograron crear la atmósfera apropiada para la escucha y la introspección, llegando erizar unos cuantos vellos corporales. En su repertorio pudimos escuchar un  repaso de su primera maqueta, recién editada por BPR, además de nuevos temas que oscilan entre el neo-folk, post-punk y la psicodelia. Esta banda se presenta con una propuesta musicalmente madura que, si continúa por este rumbo, llegará muy lejos. No hace falta tener muchas luces.

Tras estos, se subieron, para mí, mi particular sorpresa de la noche. Un grupo que, me habían recomendado, pero que nunca había llegado a escuchar, y preferí esperarme a experimentar por primera vez en directo. Estoy hablando de +++, dúo barcelonés cuya actuación congregó al mayor número de personas a golpe de acústica, sonidos y percusiones electrónicas y campanadas, con un carácter teatral y una épica que alimentó aún más el mensaje que transmiten sus letras, donde el culto a la sombra, la oscuridad y la muerte están más que presentes. Todo un espectáculo digno de ver, que hizo añicos las expectativas de un servidor.

Wind Atlas/Ciclo Edita 2015/Xus Arcas
Wind Atlas/Ciclo Edita 2015/Xus Arcas

Y después de menear fúnebremente el esqueleto, llegaba el turno de contemplar el despliegue de Wind Atlas. Este conjunto, hizo de su actuación un auténtico aquelarre ancestral. Y no lo digo por decir. Además de la ambientación creada por losfocos y las velas, las melodías medievales, escalas otomanas y ritmos pesados crearon la base perfecta para que la voz de ninfa de Andrea Pérez subiese y bajase y regresase a nosotros para hacernos flotar en un trance que fue respetado en todo momento por el público. La evocación a otras épocas, culturas y el toque pesadillesco en algunos de los temas, era papable. Una maravilla de concierto que disfruté mucho, sinceramente.

Y por último, para acabar este compendio de oscuridades musicales, tocaron los estadounidenses Anasazi, probablemente, el conjunto más “punk” que pasó por la Rambleta en cuanto a sonido y actitud sobre el escenario, haciendo alarde de un estilo musical agresivo, con melodías dementes que podríamos acotar en la etiqueta Deathrock. El cantante, Chi Orengo, subió al escenario ataviado con un disfraz de monja, con  la cara y las manos recubiertas en un líquido viscoso y oscuro que simulaba sangre. Nada más empezar el primer tema, se desató el torbellino, moviéndose de un lado a otro, pintando y garabateando en la tarima y bajando al público con una violencia y una energía que no llegó a conectar demasiado con el público presente. Puede que la razón fuese  la propia sala, el contraste con la relajación del anterior concierto o simplemente gustos. En cualquier caso, fue curioso de ver y oír y cerraron la noche como se merece.

Anasazi/Ciclo Edita 2015/Xus Arcas
Anasazi/Ciclo Edita 2015/Xus Arcas

Una vez acabados los conciertos, y con un kebab vegano al estilo Resi bajo el brazo (cortesía de la organización, los últimos supervivientes de la noche fueron abandonando La Rambleta con el buen sabor de boca que dejan las propuestas que ensalzan y reconocen, no sólo el trabajo de los músicos, sino también la importancia de los que están detrás de ellos.

Redacción y fotografía: Xus Arcas

Reportaje fotográfico completo en Flickr:
https://www.flickr.com/photos/xus_arcas/albums/72157660132314205

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