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What Went Down: el sonido de Foals concentrado

Por Lola López 0

What went down es el último trabajo que nos ha presentado el quinteto británico que es Foals este verano.

Foals es un grupo complejo que, para qué mentir, comencé a escuchar a raíz del lanzamiento del single de este nuevo disco, el tema era Mountain at my gates y mi primera sensación fue que el videoclip no había por dónde cogerlo (ilusa de mí, descubrí más tarde que tiene su truquillo, pero esa es otra historia).

Solo me hicieron falta un par de escuchas para que me atrapara la energía y la fuerza que este grupo desprende, con esta canción llena de subidas pesadas, paulatinas, a base de golpes de batería, para caer como en una montaña rusa, tras el redoble, en el frenesí de voz y guitarras del final de este tema, que te deja exhausto. Y es ahí cuando te das cuenta de lo atento que te mantiene este grupo en sus canciones durante todo el rato, te atrapa y no te permite perderte ni uno de los arreglos del bajo que tanto carácter da a sus temas.

Tras esto, decidí que Foals iban a ser mi nuevo gran descubrimiento de la temporada y llevé a cabo el riguroso proceso de escucha de sus discos anteriores para conocer su sonido y ser capaz de escuchar el nuevo álbum viendo la evolución de sus canciones disco tras disco.

En este disco, Foals explotan su sonido, que tanteaban en sus discos anteriores (sobre todo en el potente Holy fire) y sin duda han encontrado por completo, presentándonos en este nuevo álbum unos temas compactos, fuertes, donde todos los instrumentos están entrelazados perfectamente unos con otros (el mejor ejemplo es Give it all). Yannis Philipakkis consigue expresar con su voz todo lo que le hacen sentir sus letras, ya sea en canciones duras donde nos transmite rabia (What went down) o en las joyas lentas y más sentidas del disco (London thunder). 

Foals consigue conjugar en este disco la esencia más etérea que podemos encontrar en Total life forever con la fuerza y la energía que demostraron tener en Holy fire, creando canciones llenas de matices pero con mucha cohesión.

Y es que, que Foals hayan conseguido domar su sonido y explotarlo en este disco es un arma de doble filo: a los que les gustaban sus discos anteriores, este disco no les resultará un fracaso, a la vez que se presentarán más sólidamente que nunca a los nuevos oyentes; pero por otro lado, en ocasiones puede echarse en falta la experimentación que sí había en discos anteriores, y las letras complejas, llenas de metáforas y de versos que te atrapaban, también parecen ser algo que Yannis y los suyos se han dejado en el tintero.

En conclusión, si te gusta la esencia de Foals, este es su disco. Es un buen álbum, con matices que descubres con cada escucha, un largo en el que se nota al grupo cómodo con lo que hace, pero esperemos que no se queden anclados en esta comodidad y no dejen de lado su carácter de grupo complejo e inquieto.

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