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FIZ 2015: el día de la marmota

Por Juanjo Rueda 0

Este pasado sábado 3 de octubre ha tenido lugar la decimoquinta edición del Festival Independiente de Zaragoza -FIZ- el cual volvió a abrir la temporada otoñal de festivales aragoneses, volvió a repetir escenario (la Sala Multiusos), volvió a repetir logística organizativa (que se traduce en un muy buen funcionamiento de la misma), volvió a repetir una buena afluencia de público, por repetir, se volvieron a repetir algunos nombres que recientemente habían actuado en el festival (como Dorian y Supersubmarina). El festival vive así, de un tiempo a está parte, en un déjà vu, en una especie de “esto ya lo he vivido”, establecido en una cómoda rutina que se transforma en una familiaridad para aquellos que asisten -asistimos- año a año al mismo.

El festival volvió a tirar de nombres altamente conocidos y populares entre esa etiqueta que parece definir mucho y que en realidad apenas define nada como es el “indie”, bandas de raíz pop que viniendo de una cierta independencia se han asentado como referentes conocidos o muy conocidos, en algunos casos, entre la muchachada de nuestros días y con las que el festival volvía a apostar por el máximo común divisor. Esto volvió a derivar en algunas críticas por un conservadurismo evidente en el cartel (que comparto) y que viene siendo una consigna en los últimos años. Como reflexión positiva hay que pensar que si el festival ha conseguido captar a ese público de “veintimuypocos” años, que es el que se percibía fundamentalmente en el recinto, el cual años atrás es muy probable que hubiera disfrutado con “El Canto del Loco”, “Pignoise” o “triunfitos” varios y esto sirve para que posteriormente se puedan interesar por propuestas más arriesgadas que ofrecen las salas más modestas, bienvenido sea. Encima el festival tuvo que hacer frente a la baja de ultima hora (por enfermedad) de uno de los nombres importantes del festival y que más se desmarcaban de este más tópico indie pop, 2 Many DJ´s, que fueron sustituidos, en una rápida reacción del festival, por Buffetlibre DJs.

La Habitación Roja / Foto: Jose Fillola
La Habitación Roja / Foto: Jose Fillola

Por temas de logística en el desplazamiento desde Huesca, no pude llegar a tiempo para ver las actuaciones de My Expansive Awareness y Arizona Baby, sentí bastante no asistir al concierto de los primeros (los segundos he tenido ocasión de verlos en directo) porque su propuesta en disco suena robusta y muy golosa para una banda que está iniciando su andadura. Llegué justo para La Habitación Roja, en su primera actuación en el FIZ. Poco podía imaginarme que la primera vez que los vi (en un ya lejano Periferias de 2001) iba estar viéndolos de nuevo ante un auditorio bastante lleno y entregado, disfrutando, casi quince años después, del que quizá es su mejor momento de popularidad. Han pasado de recibir comparaciones con Los Planetas (cuando sus canciones soportaban una mayor carga ruidista) a perfeccionar un pop melódico buscando un mayor clasicismo y que tuvo que lidiar, con relativo éxito, con el sonido expansivo de la Sala Multiusos que quizá no era el más adecuado para su actuación. Su vocalista Jorge Martí adornó la actuación de la banda con una cierta teatralidad con sus movimientos y actividad por el escenario, una actuación que se cerró con uno de sus temas idiosincráticos como es “Ayer”, el cual fue coreado por el público como un pequeño (gran) himno.

Supersubmarina / Foto: Jose Fillola
Supersubmarina / Foto: Jose Fillola

Tras ellos, Supersubmarina afrontaban su segunda actuación el festival aunque, debido a lo reciente de la anterior (2013), flotaba cierta sensación de que siempre hayan actuado aquí. Los jienenses exhibieron un mejor sonido que en esa pasada edición, adornado con su epatante juego de luces, pero esta mejora no esconde que las canciones de la banda son, en muchas ocasiones, de ritmos planos y estructura simple, como hechas por un patrón fijo e intercambiable. A la sexta canción, el empacho de épica constante hizo que me fuera a dar una vuelta por esa república (semi)independiente que es el FIZ Club, donde pude disfrutar durante un breve rato con la desprejuiciada sesión de Simón Zico cargada de esos hits típicos que uno nunca se cansa de oír.

The Vaccines eran, junto a los caídos 2 Many DJs, la baza internacional del festival. La banda no deja de ser una eficaz fotocopiadora de los patrones del garaje-punk melódico. Personalmente, con sus referentes discográficos, esperaba una actuación más adrenalítica y me encontré con una banda que a veces sonaba algo más épica de lo esperado y otras más bailable. Su cierre fue el evidente y esperado con la bastante conocida “If you wanna” (milagros de la publicidad) que, con su eficaz pirotecnia melódica, sirvió como bomba de humo para camuflar un concierto irregular en algunos tramos.

El Columpio Asesino / Foto: Jose Fillola
El Columpio Asesino / Foto: Jose Fillola

Terminaron los ingleses y llegó el turno de Dorian, otros que habían estado en la edición 2013 y que visto el nivel de público que registraron, puede decirse que fueron -oficiosamente- los cabezas de cartel de esta edición. Su actuación fue lo esperado, épica cargada de angustia (post)adolescente que se traduce en canciones que todo el público allí asistente ha asumido como himnos, con “Los amigos que perdí”, “A cualquier otra parte” o “Paraísos artificiales” en el podio. Tras ellos, El Columpio Asesino llegó para poner aspereza a la noche con su rock creado a base de post-punk, gotas de kraut y toques electrónicos. Montaron su particular rave-rock oscura en la que los temas de su último disco, “Ballenas muertas en San Sebastian” (2014), suenan rocosos y adictivos (“Babel”) mientras “Toro” es el éxtasis colectivo que buscaba la parroquia festivalera. Sin duda, la mejor actuación de este FIZ. Tras esto, recogida y cierre por parte de este cronista que no tenía el cuerpo para más guerra aunque la sesión de Buffetlibre se antojaba apetecible.

Así transcurre otro FIZ más, con el buen ambiente de siempre y algunas actuaciones reseñables (como La Habitación Roja y El Columpio Asesino), a la espera de que llegue 2016 y comprobemos si seguimos atrapados en el tiempo o cambia algo la película.

Fotos: Jose Fillola

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