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Supersubmarina y Varry Brava “ooootra, ooootra”

Por África Bastida 0

El anterior viernes el equipo de El Enano Rabioso estuvo en Torrevieja (sí, has leído bien, Torrevieja) disfrutando de la compañía de nada menos que Varry Brava y Supersubmarina en el palacio de los deportes Infanta Cristina.

Comienzan Varry Brava (foto portada), y el público empieza a temblar. Luces de colores, chupas de cuero blancas, lentejuelas y un atisbo de normalidad a la guitarra es lo primero que entra por mis ojos. No puedo evitar pensar que estos muchachos llegan en un DeLorean directos de La Movida, o bien que son la prueba viviente de que las modas siempre vuelven.

Varry Brava/África Bastida
Varry Brava/África Bastida

Sea como fuere, estos murcianos cumplieron con su cometido; hacernos pasar un buen rato. Nos trajeron canciones de “chico conoce a chico y chica conoce a chica”, para mi gusto un poco indigestas. No obstante fue gratamente recompensado con temas como “Fantasmas” o el más mítico y machacón “No Gires”. Es fácil dejarse atrapar por la música de Varry Brava y no hace falta ser un gran fan para ello.

Tras este concierto que llenó la atmósfera de olor humano y cansancio, se encienden los (siempre molestos) focos azules y unos impecables Supersumbarina suben al escenario.

Supersubmarina/África Bastida
Supersubmarina/África Bastida

‘Fracaso’ es la palabra que estaba buscando para definir mis anteriores intentonas de ver a Supersubmarina sin que ciertos problemillas (un castigo de mi señora madre, un guiri tocapelotas con un tupé sospechosamente parecido al de Morrissey, o unas horribles ganas de eliminar todo lo que mi pobre cuerpo había bebido en el Granada Sound) me las estropeasen.

Supersubmarina/África Bastida
Supersubmarina/África Bastida

Así que, preparada para que en cualquier momento una nave espacial con destino Graná me rapte o algo por el estilo, comienzo a disfrutar tímida del espectáculo. Fueron muchas las canciones que nos hicieron vibrar, saltar y emocionarnos durante la primera parte del concierto, hasta llegar al hijo pródigo del grupo, “De las dudas infinitas“. La cordura del público ya era casi irrecuperable y Chino aprovecha para enjuiciar esos falsos finales en los que el grupo llora por un poco de amor y un “ooootra, ooootra” desesperado.

Redundante o no, consigue enternecer a casi todos los presentes que, como buenos entendedores corean “ooootra, oootra”.         “Y ahora da la sensación, de que todo está en mis venas”  y escucho un desagradable “eso es lo que siento en las venas de mi (…) por ti, cariño” de fondo. Cada día más galanes y originales estos hombres, eh… Vuelvo al concierto un tanto asqueada, pero vuelvo, ya para disfrutar de los últimos momentos de la noche. Impecables como siempre, estos andaluces me roban la voz y unas cuantas lágrimas por, al fin, haber disfrutado de ellos sin (casi) ningún percance.

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