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¿No sabes qué serie ver? Better Call Saul!

Por Angélica Mualim 0

Allá por 2013, cuando faltaban un par de meses para que se estrenaran los últimos capítulos de Breaking Bad, Vince Gilligan anunció que tenía en mente crear el spin-off Better Call Saul. Muchos seguidores de la serie se lo tomaron como una buena noticia, una forma de mantener vivo el universo ambientado en Albuquerque que tanto los había enganchado. Sin embargo, no todos estaban tan entusiasmados con la noticia. Este nuevo proyecto podía parecer un intento desesperado de la cadena AMC para mantener a los espectadores que les habían otorgado altos índices de audiencia durante años. Además, ¿qué sentido tendría contar la historia de un personaje secundario de la serie antes de conocer al emblemático Walter White?

saul-art1En principio, me encontraba a medio camino entre ambas opiniones. Sabía casi con certeza que la firma de Gilligan era una garantía de calidad, pero no esperaba demasiado de la serie aparte de una forma de pasar el rato. No sabía muy bien en qué iba a consistir el spin-off de Saul Goodman, quizá unos cuantos casos curiosos que lo llevarían a convertirse en el abogado que conocemos, unas escenas divertidas y ya. Resulta que la serie ha terminado siendo una grata sorpresa: sus creadores Vince Gilligan y Peter Gould consiguieron profundizar en los personajes que nos presentan, consiguiendo que el público realmente se interese por ellos más allá de lo anecdótico.

En Breaking Bad no sabíamos demasiado sobre Saul Goodman (el carismático Bob Odenkirk), aparte de que se encarga de casos poco convencionales (por llamarlos así) y que utiliza un pseudónimo profesional, más adecuado a su clientela en potencia. En Better Call Saul conocemos a Jimmy McGill, la persona que se oculta bajo este alter ego, y presenciamos los hechos que lo llevaron hacia el camino que ya conocemos. Aparte de Saul, la serie cuenta con otro de los personajes secundarios más apreciados por los fans de Breaking Bad: el despiadado Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks).

Las temática principal de esta serie es muy similar a la de Breaking Bad: la toma de una serie de decisiones que deja al protagonista sumido en una vida de actividad ilegal donde ya no hay vuelta atrás. Hay que decir que la evolución del personaje de Saul Goodman es bastante más verosímil que la de Walter White. Por muy fans que seamos de la serie, hay que reconocer que ese paso de profe de instituto a despiadado dueño del imperio de la droga… como que no. El gran mérito de la primera temporada es que a pesar de que ya conocemos el desenlace del protagonista, esto no nos arruina la diversión, y en ningún momento perdemos el interés por conocer los detalles de su pasado. Un drama con buenas dosis de humor negro, como no podía ser de otra manera.

El lanzamiento de la primera temporada de Better Call Saul supuso el estreno más visto en una cadena de cable básico (4,4 millones de espectadores), hasta que unos meses más tarde Fear The Walking Dead superara ese récord en la misma cadena AMC. A pesar de que no se mantuvieran las espectaculares cuotas de audiencia, la crítica acogió con gran entusiasmo esta serie, resultando en múltiples nominaciones a premios… que no ganó. Aunque muchos pensáramos que se lo mereciera, como bien dijo Peter Dinklage cuando aceptó su último Emmy: ese premio era para Jonathan Banks.

Better Call Saul demostró con su primera temporada que es mucho más que un subproducto para fans nostálgicos de Breaking Bad. Si por algún extraño motivo aún no la has visto, estás a tiempo antes de que se estrene la segunda temporada el 15 de febrero. Esto no es sólo un premio de consolación, funciona a la perfección como una serie independiente, algo que en realidad no debería sorprendernos si tenemos en cuenta el equipo que se encuentra detrás de este trabajo. Desde luego, si buscamos entretenimiento de calidad ya sabemos a quién llamar.

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