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Berlinale 2016. Día 2: La guerra contra uno mismo se libra en el espacio

Por David Sánchez 0

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Segundo día en la Berlinale y esto ya empieza a carburar. La divertida aunque imperfecta War on everyone, la decepción de la genérica Midnight Special y la nueva locura de Kiyoshi Kurosawa han quedado relegadas a un segundo plano por la belleza íntima y la inteligencia artística del gran Denis Côté. Su Boris sans Béatrice es desde ya mi favorita al Oso de Oro.

war-on-everyone filmWar on Everyone – Michael McDonagh – Gran Bretaña (Panorama)

Pasamos de la primera de la competición para irnos a una de las cintas que más diversión prometía en la sección Panorama, y aunque el arranque es demoledor y tiene momentos de absoluta magia kamikaze, al final todo acaba diluyéndose en atajos pseudoemocionales que rompen en dos partes una historia encaminada a la gloria y condenada a repetir el esquema tantas veces establecido. La historia nos presenta a Bob y Terry, dos policías con un particular sentido de la moralidad. Son vagos, corruptos, bebedores y mal hablados, vamos, todo lo que queremos ver. Lo negativo aparece cuando estos tíos acaban metidos por azares del destino en una trama que se disgrega en varias piezas donde no todo funciona correctamente, y que en cierto modo, prostituye la esencia de estos tipos duros. Se les intenta humanizar someramente con unas técnicas tramposas que rompen con el tono completamente; no viene a cuento una historia de amor en pleno acto de bandalidad descontrolada, que es lo que prometía al principio el film. Al final parece el típico tío que va de duro pero en el fondo es un blandito, y eso no nos gusta.

Aún con todo la película tiene situaciones y diálogos absurdamente deliciosos, una banda sonora que le sienta de lujo y ese toque de imitación de los grandes thrillers policiacos de los 80 como Starsky & Hutch o Miami Vice. La reinterpretación del poli malo – poli peor en el siglo XXI pero conservando la esencia de aquellos días esta realmente conseguida, y se articula de forma muy natural. Luces y sombras para una comedia que se queda a medio camino pese a tener un gran potencial.

Te gustará: Si disfrutas con la violencia gratuita, física o verbal.
No te gustará: Si odias que lo único se mezcle con lo mediocre.
Nota: 6/10

Midnight SpecialMidnight Special – Jeff Nichols – Estados Unidos (Competición)

Menuda decepción. Era mi estreno en la competición tras pasar de Hedi (acabará ganando algún premio, seguro) y el reencuentro con Jeff Nichols tras sus éxitos Take Shelter y Mud. Y claro, esa losa comparativa no hace bien a nadie, pero tampoco nos esperábamos una historia tan simple, llana y vacía.

Ante todo Midnight Special debe ser tomada como una cinta de entretenimiento, nada más. Aquí no hay detrás una mente pensante que quiera sacar a la palestra historias comprometidas o poner en jaque al espectador con un doble juego mental. Apenas se intuye un autor en una cinta que ya ha sido comparada con Encuentros en la tercera fase, E.T., el cine de Carpenter o Súper 8. Parece que a Nichols le caló hondo de pequeño esto de la ciencia ficción de masas, aquella donde apenas hay respuestas y sí muchos interrogantes, de esas que crean puzzles en los que tú tienes que poner la pieza final que haga encajar todo. Pero resulta que en Midnight Special no hay piezas suficientes, y el puzzle va a quedar finalmente inacabado. Es bastante complicado conectar por el lado emocional con unos personajes cuyas emociones más profundas radian en una superficialidad, con situaciones que amparadas en un halo de misterio limitado, resultan ridículas y en muchos casos nada creíbles. La película se aleja de la ciencia ficción, parece de hecho la fantasía de un niño de 8 años sin ningún tipo de filtro ni aderezo maduro. Las risas nerviosas del público en momentos donde la comedia brilla por su ausencia son muestra absoluta de dos cosas: que la película no ha sido tomada en serio por una gran parte del púbico, y que Adam Driver es de los actores cómicos con más proyección del momento.

Te gustará: Es como el videoclip de “Midnight City” pero con 2 horas de duración y poco mojo. Si te gusta el cine fantástico de los 80.
No te gustará: Si generalmente necesitas un mensaje, un tema o una meta para cada película.
Nota: 5/10

Boris sans Be?atriceBoris sans Béatrice – Denis Côté – Canadá (Competición)

Ya tengo mi primera favorita del festival. Boris sans Béatrice baja a los infiernos de Dante al hombre moderno para someterle a un juicio de último grado a modo de psicoanálisis introspectivo. La historia comienza con Boris, un atractivo y exitoso hombre de negocios que abandona temporalmente su empresa para estar con su mujer, Béatrice, una política que ha dejado su cargo tras una profunda depresión melancólica. Con estas pocas cartas Denis Côté analiza al hombre moderno, generalmente vanidoso y perdido en su endiosamiento personal. Côté articula magistralmente una balanza donde el peso emocional y moral oscilan a través de pequeños ecos del pasado que resucitan como diminutos recuerdos perdidos en el tiempo. El recorrido del personaje varía tras la aparición de un Lynchiano Dennis Lavant, ese tío al que hay que querer hoy, mañana y siempre. Este personaje ejercerá de eje espiritual y espejo interno para atenuar al ego maniaco Boris en su ruta hacia su recuperación.

Lo magistral de Côté es la inversión de roles entre personajes. Realmente acaba más jodido el cuerdo que el loco. En la antigua Grecia todo tenía un castigo y en el mundo moderno parece que nos hemos olvidado de los pecados más severos: los propios. Aquí la película, a veces con unos toques cómicos geniales, nos invita a la reflexión personal y la autocrítica contemplativa. Nos invita a que miremos a nuestro alrededor, y las expectativas se tornen en acciones reales y no deseos. Solo cuando decidas coger tu vida por el mango, podrás avanzar.

Te gustará: Humana, elegante, intima y fascinante.
No te gustará: Si la consideras demasiado encauzada hacia un punto concreto.
Nota: 8/10

Creepy filmCreepy – Kiyoshi Kurosawa – Japón (Fórum)

Vaya tostada Kiyoshi. Creepy es un thiller policiaco con elementos de comedia negra, pozos narrativos y biodramina argumental. Nos cuenta como un policía herido se retira tras un caso fallido y comienza a ejercer como profesor en la universidad. Pero ya sabemos que aquí todos los maderos tienen el gusanillo de volver a darle, así que el tío se pone a investigar un caso de desapariciones. Casualmente, el asesino y artífice de estos secuestros es el vecino de al lado, el típico vecino que viene a tu casa a por sal pero no te fías ni un pelo. Vamos, que suena a película de Antena 3 domingo tarde que te cagas. Lo bueno viene cuando resulta que Kiyoshi plantea una fina línea moral entre lo manipulable y la psicopatía de un personaje al que nadie entiende pero todos obedecen. Nos habla de un mundo absurdo donde por muy claras que sean las pistas se ignoran por la presunta inocencia que más que democrática debería ser anticonstitucional. Al final solo somos marionetas controladas por un ser repugnante. Todo esto lo adorna con unos toques de comedia absurdos y extremadamente negros en algunos de los momentos más jodidos de la cinta, un último tramo con cierta tensión y sobre todo, esa sensación de poder hacer lo que le dé la gana y que le salga bien. Sí es cierto que es previsible, cutre y demasiado larga, pero la sensación de ver algo diferente compensa. Eso sí, no para todos los paladares.

Te gustará: Si te van las saturaciones japonesas.
No te gustará: Si no te crees nada y te parece cutre.
Nota: 6/10

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