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Berlinale 2016. Día 7. El colectivo como fuente de conflictos virtuales

Por David Sánchez 0

OK-Kollektivet-Vinterberg

La séptima jornada de la Berlinale ha traído a dos de los nombres más atractivos de la competición: Alex Gibney y Thomas Vinterberg. Ambas cintas entran con fuerza en la carrera por los premios e igualan una edición en la que no destaca nada salvo la mediocridad general. Quedan solo 3 películas en competición y Fuocoammore sigue siendo la favorita a premio, aunque ojo, que mañana se presenta la mastodóntica nueva obra de Lav Diaz. Tan solo dura 8 horas.

Zero DaysZero Days – Alex Gibney – USA (Competición)

Poca gente hace documentales con una temática densa y una claridad tan cristalina como Alex Gibney. En Zero Days nos narra el origen del virus informático conocido como “Olympic Games” que infectó a una enorme cantidad de equipos durante 2010. Gibney no frivoliza ni insinúa, no juega a las suposiciones o el magufismo conspiranoico. Se sienta en la mesa y mientras se prepara un café cargadito se crea un esquema narrativo para simplificar algo tan abstracto para el mundo cotidiano como son los códigos informáticos y el desarrollo de un virus. Una vez tiene claro qué va a contar, se documenta sobre ello y se pone en contacto con los expertos del tema, pero no con expertos cualesquiera, sino que Gibney se codea con ex directores de la NSA o la CIA, con hackers que trabajaron personalmente en el desarrollo del virus e incluso agentes del Mossad.

Y claro, cuando consigues que varias personalidades importantes confiesen sus ciberdelitos, muestras las dos caras de la misma moneda sin partidismos, y le dejas al espectador bastante clarito qué ocurrió con las centrales nucleares en Irán al principio de siglo, pues puedes construir un relato con precisión milimétrica en un ejercicio de documentación y periodismo que ya querría el más ducho del terreno actualmente. ¿Entonces va a caer premio? Seguramente, y apostaría por el de el guion. No creo que a día de hoy la Berlinale vaya a premiar a un documental puro con su máximo galardón (Lo de Taxi fue distinto). Y también porque tiene su parte negativa, su duración (cercana a las 2 horas) se le puede atragantar a más de uno, y su formalidad visual es limitada. Pero eso no impide estar ante un documento valiente, arriesgado y veraz sobre uno de los fenómenos del momento, la guerra cibernética.

Te gustará: Si amas el genero documental, la política exterior y estar al día en general de lo que pasa en el mundo.
No te gustará: Si prefieres cerrar los ojos a los problemas.
Nota: 7,5/10

KollektivetKollektivet – Thomas Vinterberg – Dinamarca (Competición)

Personalmente, lo mas esperado de la competición. Vinterberg vuelve con un retrato intimista y personal sobre relaciones humanas. Que no confunda su estética ni temática y sea comparada con la cebrada Festen, porque Kollektivet busca, ante todo, la introspección. La historia, ambientada en los años 70 en alguna ciudad de Dinamarca, comienza cuando Erik recibe una enorme casa como herencia familiar tras la muerte de su padre. Junto a su mujer Ana y su hija de 14 años, deciden vivir en compañía de un grupo de amigos para cambiar sus monótonas vidas. Uno a uno van llegando los inquilinos a la nueva unidad familiar, constituida como comuna, cuya adaptación es satisfactoria para todos menos para el único miembro que no quería constituirla desde el principio : Erik.

A partir de ahí un serie de problemas en los que Vinterberg utiliza la comuna, el colectivo, como espejo de estabilidad personal y social. Sin ella estás perdido. La película nos habla de esos momentos en los que todo se rompe, tu pareja, tu amistad, tu trabajo y tu fuerza vital se hunde en la miseria. ¿Qué hacer cuando estás hundido y lo peor de todo, no sabes por qué? Vinterberg nos dibuja una solución arriesgada, extremadamente nórdica y cínica, que parece, no satisface a todos los espectadores. El amor parece haber muerto y la resignación, la falta de compromiso emocional y la pérdida de todo tacto parecen haberse instaurado en nuestra sociedad, en ese momento es cuando te das cuenta que Vinterberg quiere analizar el origen de esta nueva forma social, este cambio en la concepción europea de los conflictos amorosos, de las familias modernas y de la poligamia aceptada. Intenta crear un nuevo camino hacia la madurez y aceptación de fallos que ni siquiera hemos cometido. La frialdad como sustituto de la venganza. Y para ello nos regala momentos hilarantes maravillosamente escritos e interpretados, donde destaca especialmente la actuación de una soberbia Trine Dyrholm, que se ha ganado a pulso el premio a mejor performance femenina del festival. Todos estos elementos hacen de Kollektivet una maravillosa tragicomedia, con un trasfondo existencial más profundo de lo que parece y que esconde, extrañamente para ser una cinta nórdica, cierto halo de esperanza. Y conseguir esto sin caer en lo cursi y redundante, es bastante complicado, creedme. De lo mejor de la competición.

Te gustará: Es puro Vinterberg. Del drama a la comedia en cero coma. Situaciones sociales extremas a gogo.
No te gustará: Si no entiendes los saltos de comedia y drama.
Nota: 7,5/10

Des Nouvelles de la planete MarsDes Nouvelles de la planete Mars – Dominik Moll – Francia y Bélgica (Competición fuera de concurso)

Valiente soplapollez, belgas de los cojones, o franceses, quá más da. La enésima chorrada del festival con acento gabacho sale en forma de película de competición, eso sí, fuera de concurso (avispados) porque si esto entra ya es para quemar el Palast y hasta el puesto de salchichas del centro comercial. La cinta nos narra la historia de Philippe Mars, el tío con menos carisma que se recuerda desde la aparición del homo de la calzadensis, un barbudo absurdo con cierto parecido a Carlos Vermut pero sin ver pelis japos ni contar con superhéroes en la recámara. Philippe es un tío del que se aprovecha todo el mundo, menos el público minimante crítico y coherente que se pregunta, cada 37 segundos, qué carajo pinta esto en un festival de cine. Da igual que no compita, esta historia de manidos arquetipos gramáticos, de elevar el mismo gag de siempre a la condición de genialidad, de buscar la risa fácil y estúpida a través de personajes caricaturizados, sesgados y cuyo atractivo es nimio para cualquiera que no sea un simio (chist=), es algo bochornoso, otra muestra de que a los belgas (recordemos la infame Le tout nouvea testament) hay que cogerles con pinzas todo lo que digan. Y a ser posible, no escucharles.

Te gustará: Si te gusta el humor francés.
No te gustará: Si tienes más de 10 años.
Nota: 3/10

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