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Crónica concierto Maga en Joy Eslava

Por Ana Gadea 1

Maga @ Joy Eslava por Ignacio Sánchez-Suárez

El pasado 2 de marzo en la madrileña sala Joy Eslava se vivió una vuelta al pasado, a los recuerdos de unos treintañeros (la mayoría de los allí presentes) que quisieron celebrar que hace quince años unos sevillanos se destapaban con su álbum de debut, el blanco. En el imaginario de algunos (Ignacio nuestro fotógrafo, por ejemplo) están los primeros conciertos que Maga comenzaban a dar por su ciudad natal (imborrable me comenta su concierto en el ya desaparecido Palenque) y en los que consiguieron granjearse una legión de seguidores que crecía a pasos agigantados. Tres lustros han pasado y poco más de un año desde que Miguel Rivera y compañía decidieran tomarse un descanso en principio sin fecha de regreso, pero que se ha topado con este singular aniversario que parece haberles inyectado energía a la banda para rodearse de amigos y conocidos y darle una vuelta a sus viejas composiciones.

The New Raemon con Maga @ Joy Eslava por Ignacio Sánchez-Suárez
The New Raemon por Ignacio Sánchez-Suárez

En la primera de las dos noches reservadas en la céntrica sala madrileña se respiraba nerviosismo, una alegría contenida por poder escuchar de nuevo en directo aquellos temas con los que crecimos, o como dijo Martí Perarnau de Mucho, con las que hemos follado. Precisamente su arranque fue un guiño los comienzos con el EP Bidimensional, tras un telón que se subía rápidamente empezaron a sonar los acordes de “Un mundo en un cuadrado” con los que ponernos los pelos de punta. Comenzaba el flashback. “Una piel de astracán” le dio la réplica y con ella los corazones de todos los presentes comenzaron a bombear más rápido cuando se hacía imposible contener el grito de ¡Maga! No, no era un sueño, ahí estaban ellos y sus sonrisas transmitían la misma alegría y emoción que las del público.

El subidón inicial casi hace que nos olvidáramos que por allí tenían que pasar desde Xoel López, a The New Raemon, Iván Ferreiro o el ya mencionado Martí Perarnau, quien precisamente fue el primero en salir a escena e imprimir su inquieta, serpenteante y enérgica esencia a “Como mi nube a mi té”. Carmen Boza, poderosa en la voz, fue la siguiente en desfilar con “Helàs”, así como un aparentemente tímido Ramón Rodríguez, The New Raemon, quien tuvo un simpático y estupendamente bien resuelto lapsus con la letra de “Agosto esquimal”.

Maga @ Joy Eslava por Ignacio Sánchez-Suárez
Miguel Rivera por Ignacio Sánchez-Suárez

Lo que parecía que iba a ser una sucesión de colaboradores uno detrás de otro, casi todos con apariciones notables (Abraham Boba con “Primer vuelo” o Ricardo Vicente imprimiendo su alegría a “Vacaciones en un minuto”), nos dejó además brillantes momentos en los que los sevillanos echaron la vista atrás a otras composiciones de su discografía como las más recientes “El ruido que me sigue siempre” o “Hagamos cuentas”, ambas de Satie contra Godzilla, la dulzura de “Un lugar encendido” de su segundo álbum, o “Silencio”, “La balsa” o “Sal y otras historias”.

Canciones que caían suavemente como las hojas en otoño, dibujando cuadros repletos de sensaciones que llegaron a su punto álgido en el tramo final de la noche cuando Xoel López, grandísima ovación la que se llevó, se elevó sobre el escenario haciendo suya “Piedraluna”, o cuando Iván Ferreiro se llevó el premio gordo interpretando un “Diecinueve” que sigue manteniendo la misma magia que antaño. Como nada desdeñables sazonadores de ambas cayeron las otras dos piezas que quedaban pendientes de Bidimensional: “Medusa” y “Des-pi-de”, que sirvió como cierre previo a un bis mágico introducido por “Astrolabios” y coronado por el precioso recuerdo a su amigo Germán Coppini con casi todos los invitados de la noche llevando a los altares “No mires a los ojos de la gente”. Música hecha himno y una banda a la que darle de nuevo la bienvenida y las gracias, por regalarnos momentos imborrables y llenar nuestros corazones de amor. Maga.

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