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Crónica Nada Surf en La Riviera

Por María José Bernáldez 1

Nada Surf @ sala La Riviera por Ignacio Sánchez-Suárez

Un rápido sondeo entre la gente que me rodea en una Riviera casi llena para saber cómo conocieron al grupo confirma mis sospechas: Nada Surf siempre han estado ahí. Bandas sonoras de las series americanas que salvaron horas de asueto veraniego a más de uno, conciertos con los que te encuentras por sorpresa en festivales de los que ha pasado tanto tiempo que ya sólo recuerdas un 25%, canciones que te sabes casi enteras y ni siquiera sabes por qué… Así que no es de extrañar que, cuando se apagan las luces y comienzan a tocar el primer single de su octavo disco de estudio, todos estemos emocionados y, por una vez, haya más manos alzadas vacías que con móviles en la mano (a lo que contribuye, todo sea dicho, que la media de edad sea algo más elevada de la que puede verse últimamente en salas y festivales).

Nada Surf @ sala La Riviera por Ignacio Sánchez-Suárez
Nada Surf @ sala La Riviera por Ignacio Sánchez-Suárez

“Cold to See Clear” suena a los Nada Surf que todos conocemos y admiramos. De los dos modos que tiene el grupo (modo centrifugadora y modo crucero) pertenece al primero y casa perfectamente con los viajes en el tiempo que suponen continuar con “Whose Authority” y “Weightless”. Durante casi dos horas, el público corea letras que, aunque parezca mentira, saben desde hace algo menos de 20 años, bailan al ritmo que, literalmente, marca el grupo y ríen con las ocurrencias en español del esforzado cantante (“Bonito Madrid: tapa, tapa, tapa, Prado”), Matthew Caws que no quiere quedarse atrás mientras un Daniel Lorca pletórico presume de público y banda en su propio idioma.

En total, tocan sólo 5 canciones de su más que correcto último disco, You know who you are, por lo que pueden recrearse en todas esas canciones que, o bien conocemos al dedillo o te suena haber escuchado mil veces pero no puedes recordar dónde.

Subiendo todas las revoluciones de las canciones (el modo crucero es casi imposible de mantener para el grupo en directo), terminan el setlist principal con “See These Bones”, quizá una de las canciones más representativas de la luminosidad de su versión del pop. Y comienzan con el primer bis, en el que encadenan tres de sus greatests hits: “Popular” (que parecía abocarlos a ser unos one-hit-wonder cualquiera de finales de los 90 y que han mantenido vetada en los conciertos durante bastante tiempo) – “Always Love” (que debería sonar a paseo por la playa al atardecer pero en el escenario se transforma espídicamente) y “Blankest Year”, con todos gritando el “Fuck it” del estribillo en honor al madrugón que espera al día siguiente, porque han sido 25 temas y se ha hecho tardísimo. Tan tarde que tras los aplausos del final, la mitad del público ha abandonado La Riviera cuando, guitarras acústicas en mano, los miembros del grupo salen, de nuevo, a cantar a voz en grito las dos últimas canciones, sin trucos, sin enchufes, sin compasión. “Blizzad of ’77” y “I like what you say” (tenéis testimonio gráfico en nuestra cuenta de Instagram) cierran, ahora de verdad, el concierto y todos podemos volver, a golpe de guitarrazo, a nuestras rutinas, a seguir soñando con los bailes de fin de curso, con las playas de California y el ajetreo de la vida americana de ficción que siempre soñamos llevar.

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