Crónica NOS Primavera Sound 2016

Por Iñaki García 4

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Comienzo esta crónica sentado en la Plaza del Rossio de Lisboa. Tras los tres días reglamentarios de festival aún nos quedaron fuerzas para hacer una paradinha en la capital y conocer las Fiestas de los Santos Populares de Lisboa. Un bonito colofón a este tercer año en el que visitamos Oporto para asistir al NOS Primavera Sound 2016. Y empiezo por el final porque todo influye. Tener la frontera portuguesa a menos de cincuenta kilómetros de casa ha hecho que con el paso de los años el país vecino se haya convertido en mi segundo hogar. Es reconfortante retrasar el reloj y sentir que, además de esa hora que ganas, a partir de ese instante el tiempo parece ir más despacio. El carácter afable y sosegado de sus gentes se contagia, y los viajes al otro lado sirven de perfecta terapia desestresante y revitalizante. Disfrutar de lo que Portugal ofrece bajo esa perspectiva es una de las razones que hacen especial a este festival.

zona descanso @ NOS Primavera Sound por Ignacio Sánchez-Suárez
Zona de descanso por Ignacio Sánchez-Suárez

Es lícito y sano querer crecer y superar las metas que cada cual se marca. En esa evolución sin embargo hemos visto caer muchos festivales, buenas ideas que perdieron el rumbo. Algunos desaparecieron, otros se vendieron al mejor postor, y por lo general la gran mayoría terminó mutando en los que hoy entendemos por “macrofestival”. Es en este punto donde Oporto ha sido fiel a su forma de ver y entender la música, los festivales y la vida en general. Atravesar puerta del Parque da Cidade es adentrarse en un pequeño universo lleno de detalles que dibujan un paisaje diferente al de otras citas. Comenzando por la zona de comida, con su imprescindible Casa Guedes, hasta la zona de dulces, café, vino o infusiones. Amplia variedad de opciones donde se fomentan otras formas de vivir un festival. Tres de los cuatro escenarios se encuentran situados sobre césped, y en el caso del Palco . (antiguo ATP) rodeado de vegetación. La pendiente natural del terreno los hace muy cómodos y los bolsos-sábana que gratuitamente se reparten te invitan a disfrutar de ellos como si de un pícnic se tratase. A este mimo en la distribución de espacios y respeto por el recinto termina sumándose el público, y es que en ningún otro festival podrás ver menos suciedad y menos molestos excesos de algunos asistentes. La organización lo tiene claro, “en nuestro festival no podrás escuchar otro sonido que el de la música”, alejándose de la invasiva sobreexposición publicitaria de otros festivales. Desde la dirección nos aseguraron que ésa es la filosofía y la senda a seguir.

La unión de todos estos elementos convierte al NOS Primavera Sound en un festival exquisito donde poder entregarte a los grandes placeres de una forma relajada y sencilla. Aún hay cosas que mejorar como la limpieza en los baños o el acceso desde el centro de la ciudad, pero el pack completo hace de Oporto un destino obligatorio en la segunda semana de junio. Y aún no hemos hablado de música, pero es que una vez que has entrado en la dinámica de este festival no hace falta saturarse de conciertos, dar carreras de un lado para otro, o maldecir los solapamientos.

Deerhunter @ NOS Primavera Sound por Ignacio Sánchez-Suárez
Deerhunter por Ignacio Sánchez-Suárez

Deerhunter abrieron mi recorrido del jueves. Bueno, para ser precisos fueron Wild Nothing, pero como ya nos habían anticipado desde Barcelona el concierto fue soporífero. Los americanos estuvieron sosos y sonaron muy pálidos, haciendo honor a su nombre no transmitieron nada. Por contra los de Bradford Cox nos regalaron el primer buen concierto del festival. Sin la electricidad a la que nos tienen acostumbrados se marcaron un set muy dinámico y entretenido. Con un Bradford que se hizo con el escenario a base de actitud, desparpajo y sonrisa constante. Apenas se arrimó a la guitarra, y se dedicó a juguetear con la cortinilla del percusionista y sobre todo con el modulador/artefacto customizado que tenía sobre el ampli. Saxo y bongos quedaron perfectamente integrados en la actuación entre otras cosas gracias a que Bradford nos animaba a alucinar con ellos tanto como él lo estaba haciendo. El remate lo puso Lockett Pundt a la guitarra: en “Snakeskin” nos hizo creer que lo que salía de su amplificador era el propio el saxo (!), y en “Desire Lines” hasta consiguió que el sol se asomase por debajo de las nubes justo antes de esconderse en el horizonte. “Helicopter” sonó tan delicada como en Halcyon Digest, con su pequeño crescendo y efectos. Primer motivo para hacer que el viaje mereciese la pena.

Sigur Ro?s @ NOS Primavera Sound por Ignacio Sánchez-Suárez
Sigur Ro?s por Ignacio Sánchez-Suárez

Después le tocó el turno a Sigur Rós. El principal problema que tuve con ellos es que era la primera vez que los veía y temía no encontrarme ni de lejos con lo que una vez fueron. La escenografía, montaje, iluminación y proyecciones no defraudaron, recordándonos el origen del grupo y su especial conexión con la naturaleza. Una estructura tridimensional nos conducía hacia el centro de la escena en la que los tres músicos islandeses se encontraban, y desde donde desplegaron sus mejores armas. La primera media hora fue emocionante gracias al repertorio, se sucedieron los grandes temas épicos y evocadores. La voz de Jonsi cumplió su cometido a la perfección funcionando como un instrumento más cohesionando el conjunto. Una vez que acabaron con los temas más representativos el concierto se volvió plomizo y monótono. Las carencias y defectos que habías querido pasar por alto al inicio del espectáculo se hacían ahora más evidentes, y es que una música pensada para ser interpretada a lo grande no puede ser ejecutada por sólo tres personas. Me fui con el mal sabor de boca del inicio, sabiendo que su mejor momento fue hace años y entonces no pude verlos.

Beak> @ NOS Primavera Sound por Ignacio Sánchez-Suárez
Beak> por Ignacio Sánchez-Suárez

El viernes lo comenzamos con Beak>. Pese a los problemas con la PA y la columna de sonido derecha, Geoff Barrow supo solventar el trago con mucho humor: “Pensaba que estabais haciendo un jodido baile”, dijo al terminar un tema después de ver a la mitad del público señalar hacia los altavoces al ritmo motorik. Incluso con esos pequeños parones por el problema de sonido, consiguieron encadenar un tema tras otro sin perder la alegría y el sentido de su música. Esos ritmos cuadriculados y lisérgicos no se sostienen si no es con una buena dosis de human touch, y en ese sentido los británicos iban sobrados. Conciertazo.

Quisimos picotear un poco de Brian Wilson, aunque desde la cima de la colina era complicado sentir la emoción del momento. Pese a que teníamos ganas de escuchar el Pet Sounds de manos de su gran ideólogo, los sentimiento eran contradictorios. Demasiada nostalgia y un personaje altamente entrañable nos dificultaban ser objetivos, aunque me consta que los que estuvieron más cerca vivieron algo muy diferente y consiguieron dejarse llevar por la leyenda.

Pese a no ver el concierto completo, Empress Of nos dejó un grato recuerdo. El escenario Pitchfork era el entorno ideal para que Lorely Rodriguez presentase su proyecto. Su voz potente sonó clara y con personalidad. Los temas resultaron frescos y bailables, los sintes y ritmos encontraron en la carpa su sonoridad perfecta.

PJ Harvey @ NOS Primavera Sound por Ignacio Sánchez-Suárez
PJ Harvey por Ignacio Sánchez-Suárez

El plato fuerte del día, y casi del festival, era PJ Harvey, y allá que nos fuimos a coger un buen sitio. Cuando quieres estar cerca de una banda o artista sabes que ganarás en intensidad y emoción pero seguramente pierdas en sonido. A Polly Jean había que verla de cerca esta vez. Y es que a esa distancia aprecias de forma contundente el tipo de personaje al que te enfrentas. Carisma, presencia, elegancia, sensualidad, en definitiva, un estrella que está muy lejos del resto de cuerpos, un referente de los últimos 20 años, historia de la música y mito infinito.

La ceremonial puesta en escena anticipaba el montaje que veríamos a continuación: un espectáculo perfectamente ideado, teatralizado, sin apenas paradas, con todo medido y sin cabos sueltos. Podría pensarse que parecería encorsetado, pero aquí es donde entra en juego la banda presente sobre el escenario y la interpretación siempre genial de PJ Harvey. Parecía complicado ir a más, pero en cada nuevo tema la banda se superaba, difícil quedarse con algún momento concreto. “Let England Shake” por ejemplo la encontré espectacular y para cuando llegó el contrapunto casi a capela de “When Under Ether” ya estábamos totalmente entregados. Los coros graves del resto de la banda ofrecieron un lecho sobre el que los agudos de la inglesa viajaban y resaltaban, pero sin duda lo más emocionante de ver a PJ Harvey en directo es poder apreciar los detalles de sus registros vocales, la expresión de su cara, su mirada, los movimientos de sus brazos o las contorsiones de su cuerpo. Las expectativas que nos habían creado desde Barcelona se quedaron cortas. Un concierto para guardarlo bien dentro toda la vida. Emoción, plenitud y satisfacción. Qué bueno poder creer en cosas tan reales.

Beach House @ NOS Primavera Sound por Ignacio Sánchez-Suárez
Beach House por Ignacio Sánchez-Suárez

Beach House tocaron después en el mismo escenario, el Palco NOS, el más grande del festival. También optamos por situarnos en las primeras filas, queríamos ver la melena de Victoria Legrand al viento. Ya en la Riviera de Madrid habíamos disfrutado de un buen sonido y en esta ocasión buscábamos la emoción de lo cercano, como con PJ. Pero no fue igual de bien, el sonido en este caso nos jugó malas pasadas. Exceso de graves y unas guitarras y teclados perdidos en el espacio. Al menos la voz de Victoria sí tuvo la presencia exacta. El principal problema que les vi a los de Baltimore es que da la sensación de que no llevan sus shows cerrados, y eso un arma de doble filo. En salas, o en escenarios más pequeños dentro de festivales, los conciertos espontáneos y menos “preparados” suelen ser efectivos porque entran en juego otros factores más emocionales. Pero en escenarios grandes y frente a 30.000 personas tienes que ofrecer un juego diferente, has de tener un concepto claro y una idea a transmitir. Beach House tienen un repertorio de hits enorme, y pueden tomarse la libertad de variarlo en cada fecha, pero esa ventaja puede convertirse en un lastre si no lo gestionas adecuadamente. Me transmitieron monotonía y pesadez, faltó dinámica, consecuencia todo ello de la selección de temas. Ya habrá ocasión de verlos en recintos y horarios más apropiados.

Entre ambas actuaciones asistimos al coitus interruptus de los islandeses Kiasmos, o lo que es lo mismo, el dúo formado por Ólafurd Arnalds y Janus Rasmussen, quienes perdieron gran parte de su set desde el lateral del escenario al no poder apenas comenzar con su sesión de baile por partida doble debido a apagones del escenario. Tras ver como los problemas nos dejaban si baile tras casi veinte minutos decidimos movernos, cosa que por fortuna sí que consiguieron hacer con los seguidores que tuvieron más paciencia a tenor de lo que vimos desde lo alto de la colina pasado un tiempo.

El sábado fue el día más guitarrero. Comenzamos con Autolux en el escenario Palco . , el antiguo ATP. Este escenario es el complemento perfecto a los dos grandes, y al estar situado en un claro rodeado por árboles tiene un encanto muy particular. Allí hemos vivido grandes momentos en anteriores ediciones como con Slint, Einstürzende Neubauten, o el de Beak> de este año. Autolux tiraron de noise para ejecutar un repertorio muy del gusto del público noventero. Especial mención para la baterista que empujaba a sus dos compañeros con una vitalidad y energía arrolladoras. Las guitarras y bajos ahora saturados, ahora crujientes, hicieron el resto y cerraron el primer gran concierto eléctrico de la jornada.

La descarga de guitarras continuó en el mismo escenario pero ahora a cargo de otro acierto más de repesca del Primavera Sound: Drive Like Jehu; banda hardcore que ha servido de guía para muchos contemporáneos a pesar de tener tan solo dos álbumes. Los de San Francisco aprovecharon hasta el último aliento para descargar su furia ante una audiencia entregada desde el primer minuto al desenfreno y los pogos. La voz rasgada de Rick Froberg luchaba por sobresalir ante una guitarras violentas y una base rítmica contundente que golpeaba bien el pecho. Saltando entre su debut homónimo y el Yank Crime rejuvenecimos quince años con uno de los mejores “come back” que el festival ha conseguido en los últimos años.

Explosions in the Sky @ NOS Primavera Sound por Ignacio Sánchez-Suárez
Explosions in the Sky por Ignacio Sánchez-Suárez

A Explosions in the Sky fui con la intriga de si serían capaces de llevar al directo el buen gusto del último disco. El sonido fue espectacular y atronador. Tres guitarras bien diferenciadas, cada una con su lógica y presencia. Un sonido muy depurado y una puesta en escena de la que soy fan por la sencillez, precisión y naturalidad. Como la de Munaf Rayani, uno de sus guitarristas, que encarna el espíritu de la banda y cuya simpatía al micrófono siempre consigue ganarme. Pero hete aquí que el concierto fue lo que siempre suelen ofrecer, un disparate de sonido y volumen, y una serie de crescendos aburridos y predecibles. Dejaron de lado esa contención del último trabajo, esos momentos más preciosistas que me habían hecho esperar algo diferente para este concierto más allá de efectismo facilón. Finalmente, tal y como me ocurrió en el PS de Barcelona del 2011, salí algo decepcionado.

Con Shellac nos despedimos del festival. Si contamos los años de Barcelona, este es mi séptimo Primavera. Como son los primeros confirmados de cada edición, durante 5 años no me he acercado nunca verlos. Todos comentamos lo mismo, que ya “otro año si eso”. Hasta que finalmente los ves, y entonces ya pasas a ser de los que nunca se pierden a Shellac. Con una excelente sonorización, fuerza apabullante y unos agudos al limite de lo legal, destrozaron tímpanos y consiguieron que su particular trance sonoro fuese hiriente a la vez que divertido. Un trio entrañable y cercano con abono perpetuo. Shellac se han convertido pues en otra tradición que hay que cumplir cuando se pisa el NOS Primavera Sound. ¿Las demás? Los Sandes de Pernil de Casa Guedes, los Pasteis de Nata, las infusiones a media noche, las SuperBock stout, las francesinhas, los paseos por el centro, asomarte al río, subir al puente de D. Luis I y un largo etcétera que cada uno va completando a su manera.

Os animo a que os acerquéis a Oporto, y que os dejéis llevar por un gran festival con espíritu modesto. Esperemos que tal y como ha comentado la organización, sigan trabajando en la misma línea y que el público siga estando a la altura. Porque, ¿quién echa a perder los festivales, la organización o los asistentes?

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