Crónica Festival Charco 2016

Por Beatriz de Vera 1

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El Festival Charco 2016 deja tras de sí buenos momentos musicales junto a quejas por la organización.

El Charco se llama Atlántico y tiene unos 8.000 kilómetros de ancho que separan y unen, a la vez, dos orillas que en días como estos suenan como si estuvieran del mismo lado. El Charco, el que visitamos el pasado fin de semana, es algo más pequeño y está ubicado en el Jardín Botánico de la madrileña Universidad Complutense: un festival joven que ha celebrado este fin de semana su segunda edición.

Indiscutiblemente, el hilo conductor de este fin de semana de conciertos fue la cumbia, aunque Molotov fuera el cabeza de cartel del sábado, este ritmo latino impregnó las 6 horas de festival, en parte gracias a Guacamayo Djs, que convirtieron en una verbena latina el recinto entre concierto y concierto.

Toundra Festival Charco 2016 ©Iram Marti?nez_2
Toundra ©Iram Marti?nez

El festival comenzó con la actuación de Los Nastys contra un sol abrazador. El público apenas iba llenando el recinto y se dividió en dos: los que buscaron refugio entre las sombras del jardín Botánico y los que se lanzaron valientemente a ver a la banda garagera enfrentándose a los más de 35 grados que hacían a esa hora. Después de Los Nastys llegó el turno de Toundra que lograron sacar a los asistentes de las sombras y los reunieron en las primeras filas del escenario. El cuarteto instrumental hizo un repaso por los temas de sus últimos trabajos y logró que la gente se olvidara del intenso calor que aún inundaba el recinto.

La sala de baile duró algo más de lo previsto después de Toundra gracias a la inclusión de última hora de Chancha Vía Circuito y Molotov entró una hora tarde, con la canción “No comeremos mañana”, de su tercer álbum Dance and dense denso (2003). Continuaron con clásicos como “Amateur”, “Chinga tu madre” hasta llegar a las conocidísimas “Gimme the power” y “Frijolero”, tras las que se enciendieron las luces y el publico, entregado, comenzó a pedir el tema que ya es un himno: “Puto”. Los artistas tardaron en conceder el deseo, pero mientras tanto, regalaron un momento estelar: la entrada a escena de Los Toreros Muertos, cantando “Mi agüita amarilla” con los mexicanos, que ellos versionaron en 2004. Para concluir, el tema que todo el mundo coreaba. La banda volvió a justificarse por enésima vez por su contenido: “No es homófoba, nos metemos con los cobardes”. Después de los saltos (no hubo demasiado pogo, el calor seguía siendo insoportable a las 11 de la noche) y el vuelo de baquetas por parte de el batería, otra vez cumbia, algún merengue, e incluso La Lambada, de mano, de nuevo, de los tropicales Guacamayo.

Bomba Estereo Festival Charco 2016 ©Iram Marti?nez
Bomba Estereo ©Iram Marti?nez

Con una fuerza increíble y una indumentaria de plumas que parecía que en cualquier momento iba a lanzarse volando sobre el público llegó la vocalista del grupo colombiano Bomba Estéreo, Liliana Saumet. La banda, que fusiona ritmos latinos con rock y electrónica, animó a los espectadores a ‘mover la cadera’ desde que entraron. Tras temas conocidos como “Así soy yo”, o “Somos dos”, el momento cumbre llegó con el tema “Fuego” y casi acabando la intensidad aumentó, si cabe, con “Fiesta”. Lo que era esa noche, una fiesta psicodélica que acabó muy arriba. Como se espera de un sábado noche.

Los problemas técnicos fueron los protagonistas de la segunda jornada del Charco. El concierto de Juana Molina no pudo realizarse por algún fallo en los monitores. Intentó hasta tres veces iniciarlo pero la argentina no pudo continuar. Después de un largo paréntesis, Tulsa tocó, pese a que era la primera del cartel del domingo. Cuando la banda se subió al escenario, empezó a llenarse el recinto. Miren Iza, la cantante, agradeció al público la espera y tocó pocas de sus canciones, ya que el retraso comprimió el resto de las actuaciones. “Los amantes del puente”, “Verano averno”, u “Oda al amor efímero”, en la que presentó atropelladamente a la banda y se despidió.

Algo que destacar de este segundo día fue un pequeño escenario en la zona de tránsito en el que, entre grupo y grupo, amenizaba el cotarro Club del río, una banda de folk compuesta por 6 madrileños que se quedaron fuera del cartel oficial y a los que merece la pena seguirles la pista.

Sobre las 9 de la tarde actuó Chico Trujillo, versionando canciones latinas tan conocidas como “Loca”, “Caliéntame la sopa con un hueso” o “Qué le pasa a mi camión”. Incluso a casi 35 grados, la gente daba vueltas a al ritmo de la cumbia de esta animada banda chilena.

Xoel López Festival Charco 2016 ©Iram Martinez 4
Xoel López ©Iram Martínez

Y llegó el momento de Xoel López, con un directo muy potente, que apareció mientras sonaba “Here comes the sun”, como ya ha hecho en otros conciertos. Empezó con “Patagonia” y siguió con “Yo solo quería que me llevaras a bailar”. Otra actuación que no solo fue corta, sino que supo a poco, no solo por el tiempo sino porque el público habría agradecido más canciones de este grupo que gana en vivo. Tampoco faltaron “Por el viejo barrio” o “El asaltante de estaciones” (en dos versiones). Pero la sorpresa vino de mano de Jorge Drexler, que compartió escenario con el gallego para cantar a dúo “El hombre de ninguna parte”. Xoel acabó despidiéndose con “De piedras y arena mojada” en la que, pese a los problemas técnicos de la tarde, los efectos de luces acompañaron magistralmente a la potencia de la canción.

Como colofón, Jorge Drexler apareció con un “gracias por la paciencia”. Este es quizá el artista de los participantes que más encarna el espíritu del Charco, con su vida y su carrera a caballo entre Latinoamérica y España. Después de “Causa y efecto” o “Polvo de estrellas”, en su cuarta canción invitó a salir a Juana Molina, que no había podido cantar, y que tocó “Cúrame”. El uruguayo continuó con “Universos Paralelos”, “Deseo” y un homenaje a Bolivia, país que acogió a su familia y que sonó como un canto de apoyo a los inmigrantes, en el que destaca la frase “la Historia es solo una puerta giratoria”. Al concierto no le faltó nada, ni una coreografía ensayada por todos los miembros de la banda ni los grandes temas de las discografía de este cantautor. Lo que sí faltó fue tiempo: cuando llegó “Todo se transforma”, el último tema que interpretó el uruguayo se cortó el sonido a lo que el público respondió coreando más fuerte “Cada uno da lo que recibe”.

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