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Crónica Iron Maiden en Rock Fest 2016

Por Miguel Jiménez 1

Iron Maiden en Rock Fest 2016

Respeto infinito, eso es lo que merecen a día de hoy un grupo como Iron Maiden, que tras casi 40 años de carrera a sus espaldas, es capaz de, por un lado, sacar un disco más que digno como The Book of Souls, y de algo más difícil todavía, plasmar toda esa potencia y contundencia en directo como están demostrando en la gira en la que están enrolados y que pudimos disfrutar este pasado sábado 16 de julio en el Rock Fest de Barcelona.

Y es que lo fácil sería tirar de sus ya aclamados himnos y rellenar con temas del nuevo disco, pero fue al revés, ya que de 15 temas, 6 fueron del último disco y sonaron como si sus fans los conocieron de toda la vida. Harris, Murray, Smith, Gers y McBrain con un inmortal y siempre joven Dickinson al frente fueron una auténtica apisonadora desde el principio. Comenzaron con “If Eternity Should Fail”, con esa canción les bastó para meterse a las más de 20.000 personas en bolsillo, luego fue el turno de “Speed of Light”, y después llegó el primer clásico, “Children of the Damned”.

Sonaban nítidos, contundentes y sobre todo exhibieron un virtuosismo digno de admirar, ya que iba acompañado de una vitalidad insólita, carreras sin cesar por todo el escenario, “guitars heroes” constantes entre Adrian Smith, Paul Gers y Dave Murray, Nico McBrain haciendo exhibición de un dominio de la batería espectacular, Steve Harris llevando en volandas al grupo a golpes de bajo y sobre todo un Bruce Dickinson espectacular, por el que no pasan los años, y que es capaz de levantar al público en todo momento, y que todavía tiene un torrente de voz capaz de poner la piel de gallina. Todo esto es digno de admirar para un grupo con una media de edad de 60 años, y por los que parece que no pasa el tiempo.

Luego llegó el turno de “The Red and the Black” donde surgió la épica que siempre acompaña al grupo en sus conciertos, un temazo de más de 10 minutos del último disco que nada tiene que envidiar a sus antiguos himnos, aunque fue con “The Trooper” y “Powerslave” cuando el público acabó de entregarse al 100%, a partir de aquí cuesta abajo y sin frenos para enlazar, después de “The Book of Souls”, tres hits de toda la vida como “Hallowed Be The Name”, sin duda la mejor canción del concierto, “Fear of the Dark”, la más coreada y la mítica “Iron Maiden”.

Tras un breve descanso, “The Number of the Beast”, “Blood Brothers” y “Wasted Years” pusieron el broche a un concierto enorme, repleto de recuerdos, pero donde también exhibieron que los Maiden son un grupo que tienen cuerda para rato, ya que además de sus antiguos temas todavía son capaces de hacer discos como el último y convertir sus temas en auténticos himnos desde el minuto 0.

Respeto infinito, algo de lo que no pueden presumir muchos, y que parece que Iron Maiden van a tener siempre.

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