Crónica Shikillo Festival 2016

Por David Casas 2

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Muchas horas de bus -parada en Madrid incluida- y llegamos a nuestro destino. Acabábamos de aterrizar en el Shikillo Festival, y pensábamos disfrutar mucho.

Tras un viaje excesivamente largo, fue bajar del bus y colocarnos las pulseras del Shikillo festival. De ahí, a la caseta de entradas a acreditarnos, y con toda esta breve labor -menos mal- hecha, nos dirigimos al lugar de la acampada donde nuestros amigos nos guardaron sitio. Colocamos la tienda, dejamos todo listo, y marchamos hacia el lugar más maravilloso de este festival: sus piscinas naturales

Pasamos bastante tiempo en las piscinas, culpa del calor, y culpa también de que muchos grupos interesantes tocaban en un escenario pegado a ellas. Llegamos justitos a Carroña, grupo del que quedaría enamorado, y más tras conocer a sus componentes mientras comíamos en un bar. Cañeros, desde luego me quedé con la duda de cómo hubiese sido verlos en el escenario principal. Cosas que pasan, y más si un grupo viene armado con un pedazo de disco –Gaupasa Intimista– que cuenta con temas como “Juanita la Bandolera” o “Hablando Desvaríos”, convencieron a un público que ya los conocía, y también a los nuevos.

Una mala sincronización con la lanzadera que nos llevaba de las piscinas a la acampada hace que perdamos la actuación de Belo Susodicho, y lleguemos directamente a un Kutxi Romero algo tosco. Se notó demasiado la falta de rodaje, potenciada por los problemas de garganta que lo han alejado de los escenarios demasiado tiempo. Aun así, supo dar un acústico sólido, que quizá hubiese pegado más en las piscinas. “No soy nadie”, “Mierda en las tripas”, “Como quien pide tabaco”, fueron los primeros temas que salieron de Kutxi, para pasar a éxitos de otros artistas como “Silencio”, “Azulejo Frío” de un crio en esto de la música, el Drogas, o “Qué desilusión” de Rosendo. Sensaciones negativas, temo que acusadas por esa falta de rodaje que ya mencionaba antes. Kutxi supo mantener cierto nivel -menos cuando decidió insultar a hippies e indies por igual- para un concierto que inauguraba nuestra tarde.

Rat-zinger / Shikillo Festival / David Casas
Rat-zinger / Shikillo Festival / David Casas

De nuevo, el concierto de Hamlet voló de mi horario -que Molly, vocalista de la banda, me abra la cabeza cuando baje entre el público, será merecido- y salté directo a Rat-zinger. Hardcore que me atrae muchísimo, y que sin embargo no me acaba de convencer cuando estoy en casa. Supongo que ciertos grupos sólo son dignos de ver en directo, ya que pierden la potencia. Increíble escenografía del grupo, por cierto, que saben hacerse escuchar y llamar la atención.

Benditos sean los dos escenarios pegados. Gracias a esto, Evaristo poco tardaba en saltar a escena con sus Gatillazo. Esta vez con ciertas bromas sobre su peso que hasta ahora no había hecho, allá por donde pasa, manda, y el escenario Amstel de este Shikillo no iba a ser menos. Le dio tiempo a repasar sus temas más modernos, nuevo disco, entre ellos “Como Convertirse en Nada”, “Esclavos del Siglo XXI”, “Nº1 en USA”, pasando por tiempos de La Polla Records con “Txus” “Lucky Man for You”, “Johnny” y una tremenda “Odio a los Partidos.” Evaristo seguía con ganas de marcha, y sonarían también “Fóllate al líder”, “Señor Juez” o “Fascículos”. Ahogados por una gran masa de polvo, nos costaba decirle adiós a la viva imagen del punk de los 80-90, pero las energías van fallando, y ya no es lo mismo. Ojalá tuviésemos el mismo espectáculo de hace 20 años, pero para nuestra mala fortuna no.

Hora de Molotov, grupo al que tenía particulares ganas. Me atraen los nombres internacionales -no tanto a la gente- pero con este grupo sería diferente. Así, la banda que llegaba desde México con dos bajos y un guitarra, pondría toda la carne en el asador, dispuestos a reventar Candeleda. Pronto, los temas más reconocidos como “Noko”, “Chinga tu Madre”, y una tremenda “Puto” con la que todo el público bailó, fueron entre otros los temas que sonaron. Pese a haber tenido ciertos errores en su trayectoria, con esta gira traen lo mejor de su trabajo. Y cumple. Cumple satisfactoriamente.

Otro gran grupo de esta noche llegaba con Talco. Desde Italia, el concierto empezaba fuerte con las primeras canciones de Silent Town, su disco más reciente. “Il Tempo” da paso a otras canciones como “Dalla Pallida Miro”, “El Sombra”, para dar paso a su ska más mítico con temas como “Tortuga”, “La Mano de Dios”, la coreada “Gran Gala”, el casi himno antifascista “St. Pauli” y muchos más. En conjunto saben sonar bien, y fue uno de esos conciertos en los que todo suena como debería. “Bella Ciao” fue uno de los coreados himnos antifascistas, esta vez bien tras los problemas de voz que tuvo el cantante durante el MareaRock. Contundentes en cada uno de los temas, el final se acercaba, y volvían a crearse pogos enormes. “La Torre + La Danza dell’Autunno Rossa”, servían para cerrar el bolo, uno de los mejores que recuerdo de la banda italiana.

Dremen / Shikillo Festival / David Casas
Dremen / Shikillo Festival / David Casas

Concierto olvidable el de Shotta. No quiero entretenerme demasiado con estas cosas, puesto que ya me parece bastante negativa esta consideración. Nada que ver con el espectáculo que han dado en muchas otras ocasiones, y no sé si fue por el Setlist, poco ánimo, que el sueño comenzaba a hacer mella, o cualquier otro motivo, pero se les vio lentos y poco animados. Así que saltaré directamente a Dremen. Directazo se queda corto para los madrileños. Un saludo de Tawas previo al concierto ya prometía, y así fue. Quizá porque aún no los había visto me permitió sobrevivir a sus horas, pero es que merecieron en todo momento que me quedase. Encapuchados, poco a poco revelaron sus rostros, al igual que los temas. “Haffi Come Drop”, “Guardia en Alto”, donde eché mucho de menos a los valencianos de ZOO y Aspencat, “Te Quedas Fuera”, “Burn Maddaffaka”. Creo que nunca había disfrutado tanto un concierto de música electrónica, algo que muy pocas veces logra atraerme. Además, la interacción con el público es tremenda, bajando para cantar con ellos. Precioso broche para la noche.

VIERNES

Día fantásticamente aprovechado en las piscinas. Con la música de los diferentes grupos detrás, no estuve muy al loro, puesto que tocaba descansar. Hoy era totalmente consciente de que entraría a las 19:00 de la tarde a los conciertos y saldría a las 5:00 de la mañana para descansar poco. Así pues, aguanté hasta La Trueke, paré en la acampada un rato junto a los pocos valencianos que vinieron conmigo, y salimos disparados a Boikot

El cariño que le tengo a esta banda es inmenso, y cada vez más cerca de su 30 aniversario, empiezan a remodelar poco a poco el setlist. En el Shikillo no íbamos a ver cambios, bastante con los dos nuevos temas adheridos. “Bubamara”, “Sin Tiempo para Respirar” “Korsakov” “Skalasnikov”, los temas se fueron intercalando unos con otros. Me alegra la decisión de mantener “Juntos tu y yo” en el repertorio, desde luego muy acertada. Ahora partida con una primera mitad reggae, la segunda más acorde a su estilo -desde el Alterna solo tocaban ese reggae-. “Miro Alrededor” también me parece una decisión tremenda, le añade emoción a un directo que pecaba de ser repetitivo. Todavía quedarían unos cuantos temas como “Gasolina, Vidrio y Mecha” o “Inés”. Aunque echo de menos “Stop Censura”, una canción que suponía otro registro en sus conciertos. Nada que temer, puesto que quedaba poco para llegar al fantástico final con “Kualquier día”. De nuevo, otra vez sin popurrí final. Pogo enorme, y la banda madrileña daba el relevo.

Boikot / Shikillo Festival / David Casas
Boikot / Shikillo Festival / David Casas

Llegaba La Maravillosa Orquesta Del Alcohol (La M.O.D.A) desde Burgos, y fui corriendo. Uniformados de camisa blanca, el grupo se mostraba muy alegre de estar ahí. Buen rollo, cercanos al público, y con ganas de fiesta, no iban a malgastar una oportunidad de llamar la atención. Llegaban con “Nubes negras”, enganchada directamente a “Miles Davies”. De ahí dieron un salto muy rápido a más temas, como “Disolutos”, “Los hijos de Johnny Cash” o “1932”. Saben ganarse a su público, saben trabajar un directo, saben que hacer sonar y que callar a cada momento. Y todo esto sin guitarras eléctricas, ni fuegos artificiales, ni mil fuegos de luces. Llaman allá donde van, y me alegro muchísimo. Como curiosidad, fue el grupo que más público femenino atrajo de todos los presentes en el festival. Además, entre las primeras filas, cosas que con otros se ve, pero de manera mucho más reducida.

Minor Empires fueron la banda que sufrió las consecuencias de estos horarios. A estas horas fui a buscar comida en el recinto, y de lejos me convencieron con su punk. Pero la gente decidió prepararse para Desakato. Y es que el grupo de Pepo y Pablo iba a darlo todo. “Columnas de humo”, “La ira de los hambrientos” o “Héroes”. Pronto tendríamos un discurso que defendería la lengua asturiana, para dar pie a “Trompetas de Xericó”. Pepo estaba muy motivado, y decidió seguir los pasos de Molly para cantar de pie sobre el público. Pero aún quedaba mucho bolo, y cuando llegó “Carta de un Paria” Pepo voló para aterrizar sobre el público. Y digo voló, porque el foso era bastante amplio. Al volver al escenario, las guitarras y bajo de la banda aún tenían mucha caña pendiente. Así, la coreada “Cada Vez” fue la antesala de un final marcado por “Octubres Rotos”, “La Tormenta” y una apoteósica “Pánico en Frankfurt” cerraban el concierto, acompañado por el agua que lanzaban con una manguera desde el foso. Fantástico detalle, porque sin ella nos hubiésemos ahogado en la nube de polvo.

Saltamos a algo más “tranquilo” si se le puede llamar así. Hora de Berri Txarrak, grupo al que por fin pude ver. Aunque agotado tras Desakato decidí salir fuera -gran decisión, ya que estar solo ayuda a conocer gente- no estaba demasiado lejos, y escuché todo. Así, temas como “Oreka”, “Libre”, “Ikasten”, se sumaron a otros como “Hitzen oinarra ahula” o “Oihu” sirvieron para despedir a la banda. Candeleda se levantó, pudo gritar y bailar todo lo que quiso con Berri. Si tienen una cosa maravillosa es su capacidad de manejar diferentes estilos, desde algo muy metalero hasta una mezcla popera-indie. Y aún con todo esto, convencen a cualquiera. Tengo claro que, si algún día organizo un festival, tendremos un escenario 24 horas con Berri Txarrak tocando. Es imposible que aburran, y más con esos estilos tan variados. Mis dieces.

Desakato / Shikillo Festival / David Casas
Desakato / Shikillo Festival / David Casas

Los Chikos del Maíz siguen con su gira de despedida -llantos desolados por parte de este redactor- y en cada festi que me los encuentro voy a verlos, por agotado que pueda estar. Los temas a lo largo de la noche se fueron encadenando: todo comienza con la bandera de “Vacaciones en Suiza”, y de ahí el nivel va subiendo, y más con los recientes “Los Pollos Hermanos” y “Black Mirror”. Pronto “La Estanquera de Saigón” aparece, y junto a esta canción viene “Paraísos artificiales” y varias más del mismo CD… En toda su carrera LCDM han ido evolucionando, lejos quedan aquellos tiempos de “Pasión de Talibanes” y canciones como “Los Hijos de Ivan Drago”, aunque las podemos seguir apreciando en directo. “Fear of a Mazorca Planet” indica que el final se acerca, pero esta vez iba a ser diferente. Nada de “Hidden Track y Chimo Bayo”. Esta vez tocaba cambiar, emocionarse a ritmo de la maravillosa “Un Bolero en Berlin”. Los Chikos se despedían del Shikillo, dejando de agrandar la nube de polvo, consecuencia de dejar de mojar con la manguera al público durante su concierto.

A partir de aquí las cosas fueron muy raras. Uno de los conciertos de la noche vino con Foreign Beggars. No los había escuchado hasta este festival, y su hip-hop londinense conquistó a mucho público. Concierto del que disfrute mucho, cercano al subidón de energía en Narco. Los andaluces son uno de los grupos que más he visto este año, y cada vez disfruto más. “Ahí fuera (vive Satanás)” dio comienzo al bolo, y los temas irían llegando. “Dame Veneno”, “Tu Dios de Madera”, “Vizco” fueron temas que ante este tipo de público lucen muy bien. Garra y potencia hacían de este concierto algo que pasaba demasiado rápido. “Alitas de Mosca” fue otro tema conocido por todos, pero lo mejor llegaría con “La Hermandad de los Muertos”, perfecta de sonido, pero raro porque en esta ocasión nadie era alzado por el público para surfear sobre él. Cosas que pasan a las 03:00 después de un día muy duro.

El último de la noche sería ZOO. Uno de los pocos grupos valencianos del cartel, pero que sin embargo convence. “La nostra bota” era el primer tema de muchos. “Vull”, “Hivern”, o “Estiu” entre otros dieron pie a las “Escenes Quotidianes I” y “Escenes Quotidianes II”. Pronto llegaría el remix que este grupo tiene del tema “Esbarzers” de La Gossa Sorda. Acto seguido llegaría otro remix, esta vez de “Camins”, tema de Sopa de Cabra y Obrint Pas. Exceptuando estas dos últimas, el directo estaba siendo poco efectivo. A las 4:00 de la mañana uno quiere fiesta, no solos interminables del trombón -uno de los mejores de este panorama, todo sea dicho- y Panxo se dio cuenta de esto. Así, con “Carrer de l’Amargura” y “Corbelles”, reventó el escenario de Candeleda y dijo adiós a este Shikillo Festival. Y con su adiós, nosotros volvimos a la acampada a descansar algo.

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Los Chikos del Maíz / Shikillo Festival / David Casas

SÁBADO

Si hay una queja que puedo hacer de este Shikillo, es la terrible distribución por días. Tras dos días demasiado cañeros, venía uno que no me hacía demasiada ilusión. Cosas que pasan al cuadrar horarios imagino. No siempre tenemos lo que queremos. Tan pronto como pude, fuimos a las piscinas, el único sitio donde se estaba genial. Esstuvimos disfrutando de las diferentes canciones y versiones de Alfre Kamarote y Katxa, para alucinar a posteriori con Tosko. Aquí debo detenerme a pedir algo público, y es que este hombre no merece estar en el escenario de las piscinas. Merece pasar a los escenarios principales. Primero, porque su base de fans llenó el escenario de las piscinas. Segundo, porque sabe armar una fiesta con su música, jugando con los ritmos electrónicos, ciertos toques que recuerdan al trap, y mucha, mucha fuerza. No pido tenerlo en un horario privilegiado, pero sí que goce de una buena posición en futuros carteles.

De aquí pude ver un rato a Limando, pero muy breve, puesto que Gritando en Silencio nos llamaba, y tras perderlos en una mala organización de horarios en el Viña, la deuda estaba pendiente. Así que, de cabeza a alucinar con uno de los conciertos que agradeció que fuese oscureciendo poco a poco. Setlist correcto, y lo que es más importante, totalmente seguros de lo que hacen, pese a olvidar en algún que otro momento su propio setlist. “Estaré en el bar”, “Vértigo” “¿Dónde te has quedado?”, “Alma de blues” o “A las armas”, fueron temas que pudimos escuchar al fin, y desde luego la satisfacción fue plena. Cumplieron sobradamente, y se agradece.

Saltito importante hacia Green Valley. Buen rollo a más no poder es lo que trasmite la banda procedente de Barcelona, pero al mismo tiempo, sus conciertos se me siguen haciendo repetitivo, y creo que en parte es por no variar demasiado su estilo a lo largo de su trayectoria. Sin embargo, el público sigue siendo el último miembro de un grupo, y puede convertir un concierto que en otras ocasiones tacharíamos de “malo” en una experiencia totalmente diferente. Esto sucede en un 99% de los casos con Green Valley, normal si tenemos en cuenta canciones como “Si no te tengo”, que contagian a todo su público.

Hora Zulú / Shikillo Festival / David Casas
Hora Zulú / Shikillo Festival / David Casas

Aquí comenzamos a notar que el Shikillo se acababa. Hora de cenar con Juanito Makandé, y más cuando el próximo grupo era Hora Zulú. Esta gente me vuelve loco, y me fastidió que el año pasado solo tocasen en una ocasión. Menos mal que ya están de vuelta. Pude pillar su brutal rap/nu metal con toques andaluces o como ellos quieran definirse. Temazos como Mis barraqueras“, “Que baje un rayo y me parta“ o “Andaluz de nacimiento” sonaron, acompañados de la gran voz de Sho-Hai. Les sobra potencia, y lo que es mejor, saben distribuirla, y se agradece, porque si dependiese de su creatividad y ganas íbamos a acabar sus conciertos hechos trizas. “A ver si me entiendes” ejercía de nuevo como canción para cerrar el bolo.

Y este sería nuestro último concierto, porque las fuerzas no daban para más. Skindred, cabeza de cartel merecidísimo. Y digo merecidísimo, porque ya tiene un gran nombre, y esperaba más gente para ver a este pedazo de grupo dada su posición. Cosas que solo pasan aquí en España, no sabemos disfrutar de los internacionales. Independiente a ello, Benji Webbe, voz de esta banda, venía a tope. Comenzar con una intro compuesta por “Thunderstruck” para continuar con “The Imperial Song” es una idea brutal. A partir de ahí, ya pudimos escuchar temas como “Nobody” “Rat Race” o “Kill the Power” entre otros. Aún tenían sorpresas como “Sound the Siren”, pero el cierre llegaría con “Warning” y su característico helicóptero -camisas al aire-, clásico ya de sus conciertos, y que se encargaría de devolvernos a la acampada.

Allí aun nos quedaba rato de conversación con nuestra acampada, y logramos escuchar algo de SFDK. Pero pronto el sol saldría, y esta vez no íbamos a la maravillosa piscina. Tocaba despedirse de amigos y nuevos conocidos, y aún más doloroso, afrontar las 7 horas de bus y que el Shikillo se había acabado. Uno de los festivales más bonitos a los que, -opinión personal de este redactor- hemos podido acudir. Citando las palabras de un gran amigo…

“Un festi muy guachi. El año que viene volvemos, más y mejor.”

Skindred / Shikillo Festival / David Casas
Skindred / Shikillo Festival / David Casas

 

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