Crónica del festival Gigante 2016

Por María Gómez-Comino 0

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Guadalajara vibró durante dos días con lo mejor del indie patrio.

2 y 3 de septiembre. Guadalajara. Territorio indefinido. ¿Manchegos? ¿madrileños de espíritu? Eso es lo que menos importaba, ya que el entorno se teñía de camisas estampadas, gafas de pasta y bigotitos de lo más cool… Se celebraba una nueva edición del festival Gigante. Durante ambos días, a parte de público de lo más variopinto, desfilaron por los dos escenarios principales, uno situado frente a otro, muchos de los grupos más representativos de panorama indie español, los cuales, dedicaron emotivas palabras a la banda ausente del festival: Supersubmarina. Los de Baeza, además del apoyo de bandas y público, fueron homenajeados por el propio festival, poniéndole su nombre a uno de los escenarios.

La jornada del viernes, comenzó con los madrileños Nudozurdo, muy solventes en el escenario, y fueron los encargados de caldear a los asistentes para lo que sería uno de los conciertos más codeados de la noche: el de La Habitación Roja; que pese al poco tiempo, mezclaron grandes hits con alguna que otra canción de su nuevo trabajo Sagrado Corazón.

Sidonie
Sidonie

Llegó el turno de la “Santa” Zahara, que conquistó al público con un directo potente, centrándose la mayor parte del concierto en las canciones de su último álbum, entre las que no pudo faltar “caída libre”. Momento en el que el público se soltó la melena y codeó aquello de “Yola mola mil”. Sidonie le daba la réplica en el escenario Supersubmarina. Los de Barcelona, sacaron todas sus armas y a golpe de hit, pusieron a tono a todo aquel que siguiera un poco frío. A punto de sacar disco, que llevará por nombre El peor grupo del mundo, Marc y compañía nos deleitaron con alguna que otra nueva canción como “Carreteras infinitas”, su single de adelanto, una canción que ha traspasado las fronteras de lo independiente y puedes escucharla tras un tema de Juan Magan en Los 40 Principales. Ya en los bises, tuvieron el bonito detalle de invitar a La Habitación Roja a cantar “Viento de Cara”, tema que da título al último álbum de los jienenses Supersubmarina. Gesto con el cual terminaron de meterse al público en el bolsillo y ser una de las bandas más codeadas del festival.

Había que reponer fuerzas, y para ello qué mejor que dirigirse a la zona de food trucks, en la cual, además de llenar el estómago, podías disfrutar de los conciertos que ofrecía el escenario Coca Cola, un escenario pensado como altavoz a nuevos artistas españoles que intentan hacerse un hueco dentro del panorama musical. Por este espacio pasaron grupos de todo tipo: desde el rock más comercial a pop-folk de lo más exquisito a cargo de The Great Barrier, banda vizcaína que dará que hablar dentro de la escena alternativa.

Miss Caffeina
Miss Caffeina

La jornada del sábado ya más caldeada, no solo por el sol de justicia que reinaba en Guadalajara, sino por la afluencia de “Giganters” al recinto para disfrutar de conciertos como el de los murcianos Second o el de Miss Caffeina, que presentaron su nuevo disco Detroit. Quique González junto a los detectives demostraron su madurez musical con un directo que hizo las delicias del público. Las canciones de su nuevo disco, Me matas si me necesitas, fueron las protagonistas, junto con Nina, vocalista de la banda Morgan, que se subió al escenario durante todo el concierto en calidad de corista.

Llegó el turno de Amaral, unos de los grupos más esperados del festival, a juzgar por la cantidad de gente que congregó su concierto. Durante una hora y media, casi sin respiro, y con la mejor puesta en escena de las dos jornadas; los de Zaragoza repasaron desde su reciente trabajo Nocturnal hasta los éxitos más codeados por todo hijo de vecino. Eva tuvo la tarea hecha cuando empezaron los primeros acordes de “Sin ti no soy nada” o “Cómo hablar”.

Monarchy, único grupo internacional dentro del festival, consiguió que no se atrofiasen las caderas y pusieron patas arriba a toda la juventud alcarreña y visitante con sus ritmos electrónicos. El broche final corrió a cargo de Grises. Los de Guipúzcoa, salieron a comerse el escenario y pusieron toda la carne en el asador para mantener vivo al público que quedaba en pie a las cuatro de la mañana; tarea que superaron con creces gracias a sus enérgicos temas que mezclan ritmos pop electrónicos y muy tropicales.

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