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Crónica del Fuzzville!!! #2

Por Ricardo Garijo Lima 1

Crónica del Fuzzville

El viernes 9 y sabado 10 de septiembre tuvo lugar la segunda edición del Fuzzville!!! en la Disco KM de Benidorm. El festival había celebrado una fiesta de bienvenida la noche anterior en la sala Rockstar, pero llegaba el momento de abrir las puertas de la “Fuzzvilla” y comenzar la fiesta.

Fuzzville!!! – Día 1

Los primeros en tocar en la Disco KM fueron el cuarteto madrileño Las Señoritas Estrechas. Al empezar a desplegar su punk “Ramoniano” agradecieron el valor de los asistentes al presentarse a tan temprana hora bajo un “calor tropical”, que acompañaría toda la edición del festival. Tras dedicar una canción a Paco Rufus, de quien recibía el nombre el escenario pequeño, Rufusville, dieron la fiesta por inaugurada con Slasher y Bailando en el Nueva Visión.

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La Luz

Como si los programadores hubieran adivinado que haría ese “calor tropical”, al escoger el surf rock de La Luz para abrir la programación del Fuzzville!!! stage, el escenario grande. Las chicas de Seattle fueron una sorpresa, ya que a pesar de que su música contiene un elemento “chill” se anticipaba como un concierto energético. La realidad resultó más cercana a como suenan sus álbumes, con temas pausados que no dejan de evocar a un sonido psicodélico californiano. Sin embargo el cuarteto dejó caer el energético I Wanna Be Alone (With You) a mitad de concierto y volvieron a pisar el acelerador con Sure as Spring, tema que abre su primer disco y de corte surf rock más tradicional.

Tras el letargo hipnotizante pintado por las texturas del hammond de La Luz tocaba el turno del grupo Aliment. Los de Girona sirvieron como un gran contraste con su punk de alto octanaje. Apresuraban sus canciones, que se sucedían como bofetadas, una detrás de la otra, despertando al personal. Momentazo con No Fuzz y una nueva canción que le seguía. No demoró en originarse el primer “mosh pit” del festival. ¡Y no habían dado siquiera las nueve!

Goner Records todavía tenia que hacer acto de presencia como sello invitado y lo hizo con Spray Paint en lo que fue la siguiente sorpresa del festival. El grupo texano toca una garage destartalado que puede recordar a unos Ave Vigoda por momentos. Su propuesta ganando enteros en directo, dónde su sonido sucio y ruidoso crea una atmósfera envolvente y resultando todavía más efectivos que en su gran disco Feel The Clamps.

Guida
Guida

De nuevo en el Fuzzville!!! stage era hora de ver a Giuda, quienes desde el principio dejaron claro sus principios, abriendo con Working Class Man. Los italianos son Rock ‘n’ Roll puro, del de toda la vida. El público ponto quedó rendido ante los romanos, años atrás lo habían hecho del otro lado de la calle en el Funtastic, y lo volvían a hacer ahora en el Fuzzville. Un frontman carismático, duelo de guitarras, palmas en el aire y el público coreando lo salvaje que es la protagonista de la canción Wild Tiger Woman… Sin lugar a dudas hoy en día Guida son la perfecta representación de una banda de glam rock de los setentas, ¡incluso se atreven con el Saturday Night’s Alright de Elton John!

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Los Claveles

Sabia que Los Claveles eran bastante conocidos, incluso salen en alguna banda sonora que tengo en casa, pero jamás hubiera creído que eran así de conocidos. Hasta entonces no recuerdo haber visto el escenario pequeño tan lleno y tan volcado como sucedió en el concierto de los madrileños. Su power pop melodioso atrajo una multitud de gente. Ya al principio del concierto una chica armada con una pandereta les ayudaba desde el público, y más tarde acabaría tocando una canción con ellos en el escenario. Su sonido a pop ochentero español triunfó desde el principio hasta su cierre con la canción que da nombre a su único álbum hasta la fecha: Mesetario.

Pero si se va a hablar de locuras habría que hablar sobre el siguiente grupo en subirse al Rufusville, Ángel y Cristo. Ellos autodenominan su show como un circo, y creo que no hay mejor palabra para describir lo que hacen. Aparecieron ataviados con trajes espaciales como si provinieran de otro planeta perteneciente a una película de serie B de los años cincuenta. Tras prometer no hacer daño a la humanidad se lanzaron a tocar sus temas (titulados como: El hombre invisible, El hombre bala, Cuñao…) mientras sus “minions” representaban de manera grafica y literal el significado de sus canciones. Aunque todo parecía un gran chiste su música no era para nada una broma. Ángel y Cristo dejaron atrás su garage Lo-Fi para acompañar sus surrealistas letras con un post punk que bien podría provenir de Blank Dogs. El espectáculo alcanzó su punto álgido al cierre con la canción El Surfero de Talavera, momento en que uno de sus secuaces se subió a su tabla, una tabla de planchar, y fue levantado por el público, de esta manera surfeando por encima de la multitud.

Por un momento creí que la locura había terminado por ese día, pero esa ilusión sólo duró los cinco segundos que tardé en recordar que tocaba Nobunny a continuación en el Fuzzville!!! stage. Sabiendo como se las gastaba las expectativas altas y el conejo californiano no defraudó. Ataviado con su máscara y medias de lencería salió a solas al escenario y comenzó a cantar a capela. Pronto le siguió el resto del grupo enmascarados al igual que su líder con largas orejas de conejo. Se lanzaron a tocar temazo tras temazo, no habían terminado uno cuando empezaban otro. Lo único que consiguió ralentizarlos fueron los problemas técnicos que surgieron con el bajo. Estos problemas técnicos que se presentaron en un par de conciertos más serían una de las pocas pegas del festival. Sin embargo al conejo no parecía molestarle, acostumbrado al lo fi, los problemas técnicos no lo iban detener. Nobunny bajo a cantar entre el público y estos le alzaron, de manera metafórica y literal, de vuelta al escenario. Tocaron tan deprisa que cuando aún quedaba concierto Justin Champlin, el hombre tras la mascara, tuvo que sentarse unos segundos a analizar el setlist y ver que se le quedaba en el tintero. Cuando se volvió a quedar sin ideas a falta de 5 minutos del final amenazo con 5 minutos de silencio, pero sólo era otra de sus bromas ya que los llenó power pop. Cerrando al final con su particular versión del temazo de The Human Beinz, Nobunny Loves You.

Varias de las bandas que pasaron durante los dos días por el Rufusville dedicaban sus canciones a Paco Rufus, pero al final del viernes serian sus “hermanos” quienes cerrarían el escenario. Así, Las Membranas subieron al escenario y arrasaron todo a su paso. Lo dieron todo, tanto que incluso los técnicos les cerraron los micrófonos debido a que Hollywood Sinners iban a comenzar. Sin embargo los de Toledo tuvieron que esperar ya que a Las Membranas todavía les quedaba un cartucho, su versión de The Tamrons, Salvaje. Seguro que esté donde esté, Paco Rufus sonrió con ver la que los alicantinos liaron en su honor.

Cartel por días Fuzzville!! - Mik Baro
Cartel por días Fuzzville!! – Mik Baro

 Fuzzville!!! – Día 2

Con el segundo día llegó Retraseres, el siguiente grupo del sello Rufus Recordings. El trío valenciano se abalanzó a tocar sus canciones pero algunos fallos técnicos les ocasionaron parones. Sin embargo su punk Lo – Fi pronto consiguió involucrar a la gente. Sorprendente como con poco consiguen mucho. Esto ya se sabia de su disco Grandes éxitos Vol. 3, dónde tocan 14 temas en un disco que dura 24 minutos. Canciones que en directo funcionan de maravilla. Especialmente Ahora te lo miro, que se fragmenta en dos partes, una pegadiza estrofa que reza “ahora te lo miro, si eso ya te llamo yo” para meter mucha caña al final. Ganas de ver el nuevo trabajo que editarán en Rufus.

Chain & The Gang
Chain & The Gang

El siguiente concierto se anticipaba curioso ya que Ian Svenonius es conocido por ser un personaje bastante peculiar. El grupo subió al Fuzzville!!! stage y sobre la línea de bajo un miembro de la organización salió, probablemente instado por el propio Svenonius, a anunciar el nombre del grupo que ya se encontraba tocando, Chain & The Gang. Por fin salía Svenonius a escena y lo primero que dijo fue lo mucho que le encantaba esa música. El público permanecía inerte, no obstante Svenonius se movía por el escenario pletórico. Un frontman que interactúa más de lo que canta, un frontman parlanchín. Sin embargo no tuvo problemas en atravesar la barrera del idioma, incluso cuando el público no entendía bien de que iba la cosa. Un grupo con ideología, con principios, que podrían haber ganado el premio a los más elegantes. Habló de igualdad, de cambio, y libertad. Habló sobre como el dólar es una moneda mágica, la cual hay que seducir para que te lo dé todo. Un concierto de Chain & The Gang es algo difícil de describir, es algo que hay que vivir al menos una vez en la vida. Lo que sí quedo claro es que el público que comenzó distante terminó convertido, como si Svenonius fuese un predicador baptista. Cerca del final pidió que todo quedara en secreto entre el público y el grupo. Que nadie supiera que eso hubiera sucedido. Que si alguien preguntara contestáramos con silencio. Lo que esta claro es que Chain & The Gang de ser algo, es un secreto a voces.

En el Rufusville siguió una propuesta mucho más sencilla, pero no por ello menos efectiva. Tocaba el turno a Texxcoco. Un grupo canario que toca un garage cañero. Sus canciones buen rollistas eran reminiscentes a los primeros Wavves, quizás eso es lo que tenga vivir cerca del mar. Las canciones se sucedían entre gritos y alaridos de la cantante, Adriana Moscoso, quien lo dió todo y acabó a volandas del público. Un pequeño grupo lleno de actitud, que hace canciones de tempo rápido.

The Boys
The Boys

Los siguientes llevaban años sin girar juntos pero eso no fué algo que se notara. En esta edición había dos grupos que respondían al nombre de “los chicos”, en este caso los británicos The Boys. Uno de esos grupos que sin ellos la historia se concebiría de manera distinta. Haciendo un punk rock de toda la vida los británicos se divirtieron, incluso encontrando tiempo para jugar con los títulos y letras de sus canciones. Así al presentar la canción que sirvió de su primer single (Soda Pressing) y ver que el público no sabia la respuesta respondieron “So depressing… (muy deprimente)”. De la misma forma Kent Norberg, el bajista, invito a “all the girls tumble with me” al presentar Tumble With Me. Los años han pasado pero a ellos no se les nota.

Tocaba el turno del dúo más gamberro de Benidorm: La Moto de Fernan. El día anterior, con Los Claveles, creí haber visto el Rufusville lo más lleno posible, cuan equivocado estaba. Desde el principio se hizo obvio que los de Benidorm “jugaban como locales”. La gente se volcó de una forma espectacular. Coreando las canciones, el escenario quedándose chico para la marabunta de gente que se hacinaba en el espacio. Ayuda que La Moto de Fernan toca un punk destartalado que es adrenalina pura. Cuando se lanzaron a tocar Dame el Crack la fiesta parecía haber alcanzado un nuevo alto, del que no bajaría al ser seguida por Yayo Tropical. Sin embargo queriendo superarse en su propio pueblo La Moto de Fernan llevo al público al apoteosis durante el cierre con Hazme el Harakiri. A mitad de canción uno de sus compinches se subió a una de las barras y explicó el por qué durante todo el día había habido un lienzo en blanco ahí. Mientras Cristian el Grasas mantenía el ritmo el individuo comenzó a pintar un cuadro abstracto. La gente se acercó a ver el suceso, Pedrito Infierno que no quería ser menos bajó del escenario tocando la guitarra y se puso en primera fila del espectáculo. Cuando su “sed cultural” se encontró saciada se dirigió a la barra opuesta donde una chica se subió y empezó a repartir chupitos al público. De nuevo el trago más largo se lo llevo Pedrito. Una vez que el surrealismo comenzaba a decaer Pedrito volvió a subir al escenario y terminaron la canción, la entera villa Fuzz gritando “hazme el harakiri, crucifícame”.

Thee Oh Sees
Thee Oh Sees

El concierto de La Moto de Fernan hubiera sido uno difícil de superar, pero a continuación tocaba el turno del grupo que probablemente eran cabeza de cartel por encima de los demás: Thee Oh Sees. La gente corrió a apelotonarse en el escenario grande. La Moto incluso tocó una canción más pero la mayoría estábamos congregados frente a Thee Oh Sees, quienes terminaban de apuntalar los detalles técnicos. Cuando se trata del grupo de John Dwyer es cierto que no puedo ser objetivo del todo. Les he visto cerca de una decena de veces y en mi opinión tienen el mejor directo de los grupos que giran actualmente. Despliegan un garage mezclado con psicodelia de alta velocidad. Los setlist son preparados y repetidos a través de las giras, siendo el concierto bastante similar al que dieron en el Primavera Sound unos meses atrás. Aquellos que los hayan visto hace más de tres años si que notarían una diferencia ya que al mudarse a Los Angeles Dwyer cambio la formación, no solo en cuanto a todos los miembros, sino que remplazo el órgano por una segunda batería. De aquella época en que contaban con Brigid Dawson aun permanecen canciones como The Dream, canción con la que abren los conciertos, Contraption / Soul Desert (canción con la que cierran) o la más antigua de las canciones que tocan, la versión revigorizada de su propio tema, Dead Energy. De su nuevo disco extraen canciones como Plastic Plant, Ticklish Warrior o Web. En medio de canción con un tempo tan elevado flota como un oasis de tranquilidad Stilky Hulks, canción que deja a los asistentes descansar antes del ultimo tramo vertiginoso. Thee Oh Sees son más que un grupo que no defrauda, son una experiencia, una que resultó increíblemente afortunada por parte de Fuzzville, quienes fueron los primeros en confirmar su presencia fuera de un Primavera Sound en los últimos tres años.

Si hubo unos perjudicados de ese empalme de locura que fueron La moto de Fernan – Thee Oh Sees esos fueron el siguiente grupo en pasar por Rufusville: Hakan. El power trio italiano resintió a un publico mermado, ya que después del huracán anterior la mayoría de la gente había “escampado” a fumar, beber o morir de placer. Sin embargo Hakan como si no se hubieran dado cuenta de ello lo dieron todo. Se tomaron turnos entre los tres a cantar las canciones de su disco homónimo y hacer a la gente disfrutar de su power pop. El punto álgido cuando tocaron el tema I Fell in Love with Kocurek.

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Si la primera edición del Fuzzville!!! fue un éxito está segunda edición incluso logró superarla. Todos los grupos vistos dieron grandes conciertos y salvo algunos fallos técnicos el festival marcho sobre ruedas.

El Fuzz-Market ofrecía delicias así como la mayoría de los trabajos de las bandas que tocaban así como grupos similares de los sellos participantes.

La única otra pega sería el espacio que se designó para fumar, donde escaseaba opciones gastronómicas y había una seria escasez de sillas y papelera. Un mal menor en un lugar donde se consiguió disfrutar de una gran oferta musical.

De esta forma el Fuzzville!!! se consolida como un “must” para cualquier amante del garage, el punk y el power pop. ¿Queréis haceros un favor? El próximo septiembre acercaros a Benidorm y acudir a la más que probable tercera edición del Fuzville!!!

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