Crónica del Granada Sound 2016

Por África Bastida 1

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El pasado fin de semana la ciudad de Granada acogió a 50.000 personas dispuestas a disfrutar de la 5º edición del proyecto lanzadera granadino por excelencia, el ya afamado Granada Sound.
Si tenemos que hablar de decepciones, estamos ante uno de los ganadores del año. Nada más llegar al recinto se aprecia un desacierto tras otro. Un cambio de este, que más lejos de pensar en los asistentes es un grito desesperado de buitre para sacar unos cuantos euros extra. Y es que en esta edición estabas corto de opciones; taxi, coche o autobús lanzadera. De aquí viene la querella: o me pagas esos ocho euros o estás acorralado. Y no sólo es eso; el tamaño reducido y la mala distribución de los escenarios hacían la movilidad tras conciertos de gran afluencia un digno trabajo de Bear Grylls. Pobre del que le diera un mareo en medio de tremenda multitud. A pesar de esto, no sería justo calificar al Granada Sound de catástrofe, ya que cuentan con ciertas propuestas bastante interesantes. En general todos los puestos promocionales nos procuran actividades atrayentes; ya sea la “discoteca silenciosa” de Inside o las tablas de surf de Undërwood.

Carmen Boza
Carmen Boza/Granada Sound/ Isabel María García

Dicho esto, hablemos de lo sustancial, hablemos de música. El viernes 23 abro la jornada con una temprana Carmen Boza en un formato eléctrico mucho más granítico del que nos tiene acostumbrados. No era muy fan de esta mujer antes de su concierto, pero después lo soy aún menos. Su voz pedía a gritos (literalmente) ser una princesa indi, cuando lo único que sabría defender es un flamenco un poco light de “yo y mi guitarra”, así, con el burro detrás, para que pueda huir de miedo en algún momento.
Tras esto, un rato de descanso en la discoteca silenciosa que nos hace calentar el ambiente para disfrutar del tremendo conjunto catalán Manel. Sin duda un concierto diez. No sabría sacarles ningún fallo. Voz impecable, melodías perfectas y una interacción con el público justa y necesaria. Ni tanta como para ocultar una ausencia de talento con un posterior “pero han sabido llevar muy bien el directo” ni tan poca como para hacernos pensar “tremenda gente estúpida”. Acabo el directo ansiosa de talento y con la sensación de que aún hay cosas que pueden salir bien.
Posteriormente corremos, y cuando digo corremos es corremos de verdad, hacia el escenario Inside dispuestas a disfrutar de una ansiada Anni B

Manel
Manel/Granada Sound/Isabel María García

Sweet, que a servidora por diversos motivos siempre se le había escapado el directo. Y de nuevo un bajón de ánimo. Realmente creo que no puedo ser objetiva en este punto de la crónica, ya que Manel nos dejó tan en el punto álgido del día, que hasta la mismísima Susan Boyle me habría sabido a poco. Por lo que Anni hizo lo propio, y a pesar de conocer el setlist entero, su cursilería y tremendamente mal acompañamiento me destrozaron todas y cada una de las canciones que en disco suenan más que correctamente.
De vuelta al Negrita Stage, Neuman son los encargados de saciar mi hambre de agudeza. Por lo que me dice la experiencia, Paco Román y los suyos siempre son un acierto, y esta vez lo fueron más que nunca. A pesar de ser únicamente tres hombres de cara medio oculta sobre el escenario, no dio la sensación de vacío en ningún momento. Supieron relevar esta ausencia de manera tan sutil que cuando empezabas a ser consciente de que esa música la estaban haciendo únicamente tres individuos no podías evitar que la mandíbula te arrastrase por el suelo.
Sin apenas descanso intentamos avanzar hasta el concierto de Amaral, intención que falló estrepitosamente, y es que hacía tiempo que no veía a tanta gente en un directo. Nos conformamos con un privilegiado sitio tras la pantalla gigante de mitad de pista. Este conjunto, ídolo de generaciones y más que asentado en el panorama nacional hizo justo lo que se esperaba de él. Crearnos la sensación a todos de ser como pequeñas hormigas en masa dispuestas a rendir culto a una reina. Y ya podías resistirte que eso no iba a cambiar. No me da miedo afirmar que aquello fue un derroche de talento sin censura.
León Benavente era la siguiente parada de la noche. De hecho era casi obligatoria para todos los asistentes al festival. Cosa que no ocurrió. A pesar de la poca concurrencia de oyentes, este conjunto dio todo de sí. Abraham Boba, como siempre, en un alarde de energía movilizó a todos los asistentes de su concierto. Creó una atmósfera casi erótica. Y es en actuaciones como esta donde te das cuenta cómo debe ser la música. De cómo tu cerebro se enciende y reacciona a tal estímulo.
Y tras esto, un broche final bastante agridulce a la primera noche del Granada Sound; Carlos Sadness. En ningún momento me entusiasmó la idea de asistir a su concierto, pero a base de súplicas de mi acompañante y casi sin darme cuenta acabo en una jaula de gente enloquecida. Un desmedido público clama a gritos la presencia del artista que, por Dios, seamos sinceros, es casi un agravio a la música. Letras infantiles y ñoñas por doquier, melodías manidas y una voz que suena y no dice nada. El agotamiento y hastío me hacen huir.
Un nuevo día nos espera el sábado 24 en el Granada Sound. Esta vez nos acercamos al festival un poco más tarde, abriendo la tanda de la jornada con Full. Su directo es ciertamente potente, aunque en parte vacío. A pesar del empeño todo acaba en una línea monótona de guitarrazos y voz semi agradable.

Carlos Sadness
Carlos Sadness/Granada Sound/ Isabel María García

Miss Caffeina son los siguientes. Debo admitir mi debilidad por Alberto y los suyos, aún sabiendo que no son un grupo de calidad extrema. Tienen ese algo que, a pesar de saber que el frontman es un experto soberbio, te incitan a enternecerte. Transmiten aún tocando canciones de cuatro acordes mal unidos y dudosas metáforas. Lo consiguen, te llegan. Y bailas, y gritas, y se te cae la lagrimilla cuando interpretan una versión de Supersubmarina. Todo eso pasó aquella noche, y juro no ser la única que lo experimentó.
Y al fin llegan los ansiados del festival, un grupo que así pasen los años tendrán masas de seguidores a espuertas; Love of Lesbian. No se puede negar que el magnetismo y fuerza que sudan por cada poro de su cuerpo pueda ser más que atrayente. O que sí, hay canciones de su discografía que no están mal. Pero sinceramente, me parece ridículo que sean unos de los cabezas de cartel del mundo indie. Cada fan que canta las canciones del nuevo trabajo; “El Poeta Halley”, lo hace con el cariño guardado de aquel genial 1999. Asumidlo, este grupo se está apagando y de poco sirve la reanimación.
Por último, los internacionales del cartel; The Ting Tings. Demasiadas esperanzas había puestas en ellos y con motivos. En disco suenan potentes, una combinación adecuada entre princesa pop y diva electrónica. Pero madre mía, qué directo tan espantoso. Además de una voz tremendamente decepcionante, no se consiguió implicar al público en la actuación en ningún momento. Víctima del cansancio y muerta de risa por lo que acabo de presenciar, vuelvo al genial hotel Alixares (cortesía de HotelsCombined) disfrutando de una vista de Granada más espectacular que cualquier cosa vista en el festival.
Ya vista en el futuro, a la mañana siguiente nos espera una ciudad preciosa que nos cure de espanto y un más que agradable viaje en Alsa.
Gracias de nuevo a Ticketea y #FestivalIdeal3 por la experiencia.

Fotos: Isabel María García Palas

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