Crónica del concierto de Nothing en Madrid

Por Ana Gadea 0

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Madrid no es Londres, pero el jueves pasado casi lo pareció, en cuanto a la oferta de conciertos, claro está. Y digo esto porque al concierto de la banda de Filadelfia tuvimos que sumarle el de Fu Manchu en la sala But, Holy Fuck abriendo el Villamanuela, Cala Vento en La Boite o Lee Fields & The Expressions en el Teatro Lara; hecho que seguramente repercutió en que el concierto de Nothing en Madrid llegase a pasar por poco las cien personas en una remodelada sala Moby Dick que ha perdido ese encanto que da la madera para vestirse ahora con ladrillo visto y una enorme cristalera hacia la calle. Pero entremos en materia. Nothing llegaban a Madrid tras un supuesto bolo turbulento en Barcelona, o al menos así nos hacían llegar algunos comentarios. Ni idea de qué pudo pasar la noche anterior por la Ciudad Condal porque en la capital Dominic Palermo y compañía dieron buena muestra de su shoegaze, musculoso por momentos, delicado en otros.

La noche se encargaron de abrirla unos desconocidos, para mí, Fear of Men, quienes navegaron por los parámetro del dream pop pero que realmente llegaron a calar cuando decidieron mostrar su cara más sucia. Una agradable pero demasiado corta toma de contacto es el recuerdo con el que nos quedamos. Espero que para una segunda cita la cosa sea más prolongada.

Nothing @ moby dick por Ignacio Sánchez-Suárez
Nothing por Ignacio Sánchez-Suárez

Sonaban temas clásicos del indie de las últimas dos décadas cuando Nothing hicieron acto de presencia sobre un escenario que ya no corona la imborrable ballena; una música que no cesaba y que provocó el enfado del ¿tour manager? de la banda que recriminó con un “Turn off the music, fucking asshole” al técnico de la sala. Caldeado el ambiente, Nothing arrancaron la noche con la vaporosa “Fever Queen”, encargada de abrir también su segundo LP, Tired of tomorrow, motivo de la gira. Como suele pasar, los primeros momentos sirven para tomarle el pulso al sonido y al ambiente, y las primeras sensaciones no fueron del todo buenas, con un sonido algo confuso y molesto con acoples que provocaban algún que otro mal gesto de Dominic. Mientras, el público viéndolas venir. “Vertigo Flowers” y sobre todo “Get Weel” sirvieron para comenzar a despertar a unas primeras filas anestesiadas, algo que por el contrario seguíamos viendo en el cuarteto, perdido en parones algo largos y continuados para afinar sus instrumentos, aprovechando un dicharachero Dominic para contarnos movidas de anteriores visitas a Madrid y no parar de agradecer al público que hubieran venido.

Puede ser que el grupo necesitase una toma de contacto algo más larga de la cuenta, pero la verdad que a partir de ahí todo fue hacia arriba. Desaparecieron casi por completo los molestos acoples, las interminables minutos de afinar, y la música comenzó a fluir de manera natural enlazando temas de sus dos trabajos así como alguno del split con Whirr. Mientras algunos se teletransportaban a otros lugares con temas nuevos como “A.C.D. (Abscessive Compulsive Disorder)” o “Eaten by worms”, otros lo hacíamos cada vez que los de Filadelfia tiraban de su debut, véase con “B&E”, “Dig” o “Bent Nail”. No importaba mucho si unos preferían más un tema que otro, la cuestión es que banda y público habían conectado, la energía fluía y los oídos cada vez se resentían más y más debido a la atronadora descarga que recibían.

Para cuando nos quisimos dar cuenta habían pasado ya 75 minutos y la banda se había bajado del escenario, la sala encendido las luces y los clásicos temas “indies” volvieron a sonar por los altavoces. Tocaba despertar y volver a casa. Nos quedamos con el regustillo dulce de un buen sueño y un inquietante zumbido en los oídos.

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