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Entrevista a Enric Montefusco

Por Ignacio Sánchez 1

entrevista a enric montefusco

Parece que por fin el otoño ya está aquí. El pasado jueves 13 de octubre hacía frío y llovía. Lo que apetecía era estar recogido en casa, calentito en el sofá, pero me había citado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para entrevistar a Enric Montefusco, el que fuera cabeza visible de Standstill y que un año después de la disolución del grupo salta al vacío con su debut en solitario, Meridiana, un álbum que se publicaba al día siguiente, el viernes 14, y que nos muestra su querencia por la música de autor, un disco recogido, para escuchar en el calor del hogar, rico en matices y en el que el músico catalán ha trabajado durante casi un año hasta parirlo.

Al fondo del gran salón de la cafetería nos espera cómodamente sentado de uno de los múltiples sofás que llenan la estancia, con gesto algo cansado tras todo el día concediendo entrevistas. Tomo asiento y tras preparar la grabadora arrancamos.

Llevas todo el día con la promo del disco. ¿Echabas de menos esto? o es algo que no te gusta, vamos, que si pudieras no la harías.

A ver, es una cosa que tengo que hacer, pero mi terreno y mi hábitat en realidad es mi casa y la composición, incluso más que la ejecución en directo. La promoción forma parte de todo este equilibrio y estoy contento y me siento afortunado por tener esta posibilidad de explicar un proyecto personal, pero tampoco es mi lugar idóneo digamos.

El disco sale mañana, pero por los temas que ya se han lanzado de él, ¿cómo ves su acogida?

Sinceramente, la verdad es que todo ha sido muy bueno. De hecho es la primera vez que he hecho un buen trabajo antes de que salga el disco, y no sé si es por eso o porque las canciones funcionan pero el feedback es muy bueno y me apetece mucho que salga el disco porque de momento todo lo que recibo de vuelta es bueno, y de hecho el directo que hice en Vic, que era el otro campo de pruebas, también funcionó fantástico, con lo cual tengo muchas ganas de que salga todo.

En la hoja de prensa se dice que comenzaste a trabajar en Meridiana en junio del año pasado hasta marzo del 2016. Has tardado, ¿no?

Yo tardo tres años en hacer un disco. Desde que empiezo a pensar las canciones, la primera fase de la composición, hasta que lo doy por acabado tardo mucho. Soy muy perfeccionista y voy cambiando de idea hasta que encuentro el recurso ideal para transmitir de la mejor manera eso que quiero decir, y para eso puede pasar mucho tiempo, sobre todo con las letras y también con la música. Además tengo la suerte de tener un estudio local propio, con lo cual también la grabación la puedo ir haciendo poco a poco, ir probando cosas… Eso es una suerte que hace que pueda empezar a grabar el disco muchos meses antes de acabarlo.

¿Tienes el estudio en casa?

No, tengo un local, pero que es un estudio.

Entonces cuando empezaste a trabajar en este disco todavía estabas metido con la última gira de Standstill.

Sí. Yo es que cuando empiezo a sacar ideas y componer temas nunca sé para qué es. Siempre me ha pasado, y en este caso tenía ya ideas antes de acabar con Standstill que podían haber acabado en un disco de Standstill pero que han acabado en este disco. En ese sentido el proceso creativo ha cambiado poco, en realidad simplemente en lugar de con unos compañeros de viaje lo hago con otros y firmo bajo mi nombre, es la gran diferencia, y que he tenido más libertad para elegir a la gente con la que trabajo en cada tema y antes no pasaba. Esta es la principal diferencia, pero en el día a día del proceso creativo es exactamente lo mismo.

En este disco ¿cuánto de personal hay de ti que no hubiera en uno de Standstill?

Cada disco tiene una temática diferente sin querer. Espontáneamente me salen unas problemáticas diferentes porque la vida avanza y se me cruzan asuntos que no puedo prever, y en este caso han aflorado una serie de cosas que no había tratado antes o por lo menos no de esta manera, porque en el fondo es posible que muchos de los temas recurrentes que había en Standstill, que forman parte de mi psicología de alguna manera, sigan estando aquí, pero el enfoque que he hecho ahora es diferente sin duda. Creo que es bastante evidente.

“No es el mismo el chico hardcore y punk que gritaba y rompía cosas al yo de ahora que hace canciones más de autor”.

Meridiana de Enric Montefusco saldrá en octubreMeridiana es un trabajo personal donde hablas del barrio donde te criaste, y yo te quería preguntar por la portada, por la fotografía de ese hombre mayor ahí recortado. ¿Significa algo? ¿Es alguien especial?

No sé, ¿a ti que te remite esa foto? A ver si he acertado yo o me he equivocado.

Pues sinceramente si fuera mi disco pues pensaría que es mi abuelo.

De acuerdo, tu abuelo, pero podría ser un abuelo… Yo lo que he intentado transmitir con esa portada es por un lado un contenido muy personal, donde hay una persona, una vida, una vivencia, una historia, y por otro lado un contexto, un contexto social que creo que la foto remite, tanto a unos años atrás, de hecho está en un balcón, es un entorno urbano, puede remitir a una inmigración, pero no necesariamente. En cualquier caso, todo lo que tenga que ver con eso que respire la fotografía es una buena introducción al disco.

Desde que empezaste en la música ¿cómo has cambiado como persona?

A ver… uno tiene la psicología que tiene desde que se le forma el carácter a los 6, 7 años, y ese soy yo. Lo que pasa es que la manera en la que canalizo esas preocupaciones o esa manera de enfrentarme al mundo pues va cambiando, va matizándose. No es el mismo el chico hardcore y punk que gritaba y rompía cosas al yo de ahora que hace canciones más de autor, aunque en el fondo hay lo mismo, que es la necesidad de sacar cosas que están enterradas de alguna manera, una necesidad de protestar, de compartir también, una búsqueda de una energía catártica que me una a los demás y que haga que a los demás también le salgan esa serie de cosas que seguramente compartimos, y eso pasaba desde que tenía 18 años hasta ahora. Obviamente con el paso del tiempo el mensaje se sofistica un poco y las formas van evolucionando, pero en el fondo creo que hay lo mismo.

Me he quedado con una frase de una de tus canciones que dice: “si el duende sale del dolor será una obra maestra”. ¿Es Meridiana una obra maestra?

Para nada me refería a eso. Eso que lo diga la gente. Esto se refiere a la canción que canta un gitano dentro de ese tema. Hay un personaje que aparece en un bar y canta una canción, y yo como voz narradora digo que si el duende sale del dolor eso que hace es una obra maestra, y de hecho lo extrapolo a que no es solo una obra maestra esa canción sino ese bar donde ocurre y ese barrio, en el sentido de que es una expresión. Cada pequeña cosa, cada pequeño gesto, cada pequeño detalle es muestra en realidad de mucho dolor que es contenido en esos contextos, y de hecho a la vez intento decir que el arte que a mí me interesa es el que sale de ahí, no el que evade el dolor sino el que lo hace aflorar y lo hace más llevable y más compartible.

El esqueleto de Meridiana es eminentemente acústico pero lo has decorado con muchos arreglos. Cuando comenzaste a trabajar en él ¿esta era tu idea? O esos arreglos fueron llegando posteriormente.

Con todos los discos funciono más o menos igual: yo hago unas canciones que pueden ser vestidas de muchas maneras. Entonces intento entender de qué hablan estas canciones y en base a eso busco una estética y un vestido acorde con eso que quieren decir. Con este disco lo que me ocurrió es que entendí que lo acorde con el mensaje era buscar una estética de música popular, de canción popular, y por eso he buscado instrumentos de esa familia como acordeones, violines, palmas, percusiones, voces. Todo muy orgánico, muy de manera, muy de tierra… Y con esa premisa empecé a pensar en músicos y en qué instrumentación necesitaba cada canción, y a partir de ahí ya cada canción pide sus propios arreglos.

¿Y no echas de menos las guitarras eléctricas?

No, para nada. De hecho ya en los últimos discos de Standstill había pocas. Es que he estado mucho tiempo con ese recurso y como soy una persona inquieta necesito juguetes nuevos, y estos ahora me estimulan y me aportan cosas.

Cuando empezasteis en Standstill cantabais en inglés, luego os pasasteis al castellano, y ahora vemos en Meridiana un tema en catalán. ¿Supone esto una puerta abierta a un futuro trabajo en catalán? O se trata de un capricho.

No tengo ni idea. Yo soy una persona bilingüe, con lo cual podría haber compuesto en catalán hace mucho tiempo, pero mi lengua cultural es el castellano que es con la que leo, con la que veo las películas y con la que voy al teatro, y supongo que por eso me expreso en castellano, pero el catalán lo tengo muy dentro y tarde o temprano tenía que salir. Ahora me apetecía, creo que le iba bien a esta canción, al tema que trata, y de alguna manera por ser mi primer disco en solitario me sentía más libre también de poner un tema ahí en catalán… No sé por qué me he sentido más libre de hacerlo y en un futuro pues no tengo ni idea. Nada indica que el próximo disco vaya a ser en catalán, pero nunca se sabe.

¿Y una posible vuelta al inglés?

No, eso sí que lo vería muy raro.

Antes has hablado de tu estreno en Vic. ¿Sentiste algo diferente a lo que habías podido sentir tocando con Standstill?

No, a ver, es que después de tanto tiempo…

Bueno ya, pero como este es tu proyecto personal…

No, es lo mismo. O sea, yo lo he sentido como lo mismo, como un proyecto que he parido desde el primer acorde hasta un directo donde me acompaña gente y donde me comunico desde el mismo lugar exactamente con la gente. En ese sentido la única diferencia es que todo es nuevo, por los compañeros, la sensación de estar con gente nueva es estimulante, de hecho es más estimulante que la última época de Standstill que llevábamos ya mucho tiempo juntos.

¿Para los siguientes conciertos piensas llevar la misma formación que el día de Vic?

Sí, en principio sí aunque nunca se sabe, pero esa es la idea.

Y el tema de la escenografía para tus directos ¿será algo austera o vas a crear algo especial?

No, de hecho con este proyecto, a diferencia de los últimos de Standstill, he separado claramente la parte escénica de la parte musical, o dicho de otra manera, mi inquietud escénica de mi inquietud musical. En ese sentido he hecho una obra de teatro que se moverá por el circuito de las artes escénicas, aunque con canciones del disco, y en los circuitos de música haré un concierto normal entre comillas, trabajado pero sin llevar todo eso que llevaba en los últimos espectáculos de Standstill.

¿Y piensas hacer una gira de salas y festivales como venías haciendo?

Sí, yo creo que es un formato muy atractivo para mí porque se puede hacer tanto en festival como en sala o en teatro. Es muy rico en registros, es muy cañero cuando lo quiere ser, pero también puede ser tranquilo, y a mí, allá donde pueda ir iré. Me apetece girar, de hecho, más que nunca, me apetece tocar, y ahora dentro de poco podremos comenzar a confirmar fechas.

¿Para el directo llevarás coros?

Todos cantan. Son músicos totales. Cantan, tocan un montón de instrumentos… Con cuatro personas es increíble lo que se puede llegar a hacer.

Pasando ahora al tema del teatro, tu obra “Tata Mala” es un texto que no es tuyo pero que tú lo has cogido porque te gustó.

Sí, es un texto de mi mujer que me cautivó y conmovió, y decidí convertirlo en una obra de teatro.

¿Y nos puedes contar algo de la obra? ¿De qué va?

A ver, yo creo que lo interesante para mí es que el tema de fondo es muy parecido al de Meridiana. Una temática parecida, un enfoque parecido, incluso una estética popular parecida, lo que pasa es que en Meridiana yo hablo de mi barrio, de mi infancia y de otras cosas relacionadas con eso, y “Tata Mala” es un texto autobiográfico, largo, muy bonito y duro de mi mujer, que tiene otro tono. Es otro tipo de enfoque pero que en el fondo comparte posicionamiento, por eso lo saco a la vez y pueden llegar a ser complementarias. A quien le guste una cosa le gustará la otra.

“Soy más libre pero no dejé Standstill por falta de libertad”.

¿Tienes más proyectos en mente en el teatro?

No. Este me ha costado dos años hacerlo. Este sí que venía de lejos. Cuesta bastante levantarlo y aún le falta vida y al disco también. Ahora es momento de presentar esto y vivir, y luego ya saldrán otros proyectos.

¿Tendrá recorrido la obra de teatro?

Hombre, yo espero que venga a Madrid, lo que pasa es que es una obra grande, hay hasta 30 personas, entonces no es tan fácil moverlo, pero vamos que yo creo que a Madrid sí que vendremos.

Ahora con el proyecto en solitario ¿has podido hacer algo que con Standstill no pudiste hacer?

Yo con Standstill me sentía bastante libre, muy libre. Con el tiempo la verdad es que encontramos un equilibrio muy cómodo para todos, donde a mí en la parte artística de creación y dirección tenía mucha libertad y era un lugar muy cómodo donde pude llevar bastante lejos mis ideas aunque fueran un poco extrañas a priori para todo el mundo. Ahora aún soy más libre porque realmente puedo elegir partir de cero en cada cosa. Podría irme yo mañana a hacer un disco en solitario con la guitarra o coger a la filarmónica. No me debo a nada ni a nadie. En ese sentido soy más libre pero no dejé Standstill por falta de libertad, si esa es la pregunta.

Ya para terminar te quería preguntar si no tienes miedo a que el público te dé la espalda en esta aventura.

No, no más que con cualquiera disco o salto con Standstill. Si miras hacia atrás y ves toda la historia de Standstill, tanto a nivel artístico como en el contexto en el que se ha ido moviendo, ha sido un cambio constante, de flujo de gente que sube y se baja del carro, por decirlo de alguna manera, y esto ahora va a pasar otra vez. Lo he vivido muchas veces, gente que se desapunta porque sí, porque es normal, y gente que se apunta. La vida es renovación y ahora toca otra fase, y no me preocupa especialmente.

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