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Teenage Fanclub – Here

Por Juanjo Rueda 0

Crítica del disco "Here" de Teenage Fanclub

8.0

Nota
8.0
80%

Teenage Fanclub son como los buenos amigos. De Teenage Fanclub, como esos buenos amigos, a estas alturas uno ya no espera grandes sorpresas porque os conocéis bastante bien y precisamente se necesita uno del otro, en este mundo de cambios (agradables y desagradables), ese centro de gravedad permanente, ese espíritu de las cosas que se mantienen o parecen mantenerse incorruptas pese a los vaivenes del tiempo y la distancia. El espíritu de las pocas tradiciones verdaderas y que no huelen a rancio (me refiero a la amistad, claro, y no al Toro de la Vega).

Es verdad que el tiempo también hace cierta mella en la amistad: parejas, hijos, responsabilidades laborales… Está claro que no se puede mantener la misma despreocupación y energía juvenil de antaño aunque con los buenos amigos se siga haciendo los mismos chistes que nos hacían y nos siguen haciendo gracia, como una forma de combatir el hecho de que vemos que nos están saliendo canas (ya sea por el paso del tiempo, por el estrés o por ambos)… los que todavía tienen pelo. Es por ello que aunque Norman Blake, Gerard Love y Raymond McGinley llevan unos cuantos discos sabiéndose maduros (el fin de la inocencia llegó con “Songs from Northern Britain” y se acentuó en “Man-made” y “Shadows”) todavía tiran de los “chistes” de siempre en la triada inicial: “I’m in love”, “Thin air” y “Hold on”. Canciones hijas del gusto por la melodía instantánea que beben de grandes referentes canónicos siempre presentes en la obra de los escoceses como son Big Star, The Byrds o The Beatles. Canciones de power-pop casi convertidas en un estándar suyo y que rara vez fallan, como los buenos amigos, aunque tampoco sorprendan. Canciones que se pueden sumar sin problemas a la larga ristra de pepitas -de hits- que suele sumar la banda en cada disco. Pero dentro del desarrollo de este disco lo mejor casi llega después, ya que se empieza a nutrir de medios tiempos con más claroscuros y que recuperan de sus inicios pequeños detalles -una controlada digresión instrumental en su desarrollo- que los pueden emparentar con los actuales y más reposados Yo La Tengo: “I have nothing to say”, “I was beautiful when I was alive”, “The first sight” o “Steady state” son buenos ejemplos de ello. Entre las nubes todavía hay tiempo para que salga el sol completamente recurriendo de nuevo a los trucos infalibles de su chistera de hits instantáneos en “Live in the moment”, con esos arreglos irresistibles de viento, o “It’s a sign”, con sus coros de voces marca de la casa. “With you” y “Connected to life” se encargan de cerrar el disco con el tono melancólico, algo apesadumbrado, de su parte central.

Love, Blake y McGinley vuelven a entregar con “Here” un disco sin apenas cambios en la idiosincrasia sonora de la banda y que no baja del notable (son incapaces de hacer un disco malo). Entregan otra colección de canciones que son casi subversivas en su concepción clasicista del pop. Está claro que no pueden ni quieren volver a la energía juvenil de “Bandwagonesque” (1991) o “Thirteen” (1993) pero, para quienes queremos a este grupo, tienen y tendrán el encanto rejuvenecedor, a pesar del tono maduro, que siempre aportan los buenos amigos; por muy mayores que nos vayamos haciendo y por muy melancólicos que nos pongamos.

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