banner WIR

“No iba a salir y me lie”, un libro de Chimo Bayo y Emma Zafón

Por Diego José Fabián 0

Chimo Bayo y Emma Zafón recuperan la "Ruta del Bakalao" en su novela "No iba a salir y me lie"

Me he metido tantas drogas que haría sonrojar al mismísimo Frank Sinatra, ¿y qué pasa? ¿Soy peor que tú por eso? ¿O es que en este país solo damos nuestro beneplácito a la cocaína que se esnifa en el Congreso de los Diputados?

Esta frase lapidaria sale de la boca de Toni Miralles, co-protagonista de esta novela junto con Paco Falomir. Dos cuarentones con una vida actual fracasada, llena de divorcios, deudas, conflictos existenciales, soledad… como todo buen español que se precie. El caso es que estos dos ex-bakalas, que vivieron sus años de gloria en los 90, deciden revivir la movida valenciana con la ayuda de Carol, otra ex-fiestera convertida en MILF  y dj Lightman, alter ego del propio Bayo. Para ello tendrán que pasar por numerosos asuntos burocráticos, situaciones desternillantes y trapicheos varios. Todo, claro, adobado de un buen cóctel de drogas sintéticas, cubatas imposibles (coñac con Cholek) y prostitutas latinas (Paco regenta un puticlub de ambiente sórdido).

No es una novela que se distinga precisamente por su limpieza ambiental (ratas correteando por la discoteca, zonas encharcadas de orina y semen), pero sí por sus referencias musicales (techno belga, Sisters of Mercy). Tampoco lavará la imagen que siempre se ha tenido de las diversas escenas electrónicas (ni falta que hace); y, personalmente, creo que abusa en el consumo de drogas en una noche, o día entero si se quiere, porque no creo que ningún cuerpo humano aguante todo lo que se meten Toni y Paco. O es que la vieja escuela es muy hardcore, que también.

Pero lo verdaderamente esencial de “No iba a salir y me lié”, es su moraleja, su conclusión. Toni es un tío que ya no cree en nada, que no aspira a nada, que está en paro, que ha perdido su punch con las mujeres, que por tener, no tiene ni para echar combustible a su viejo Seat. Su único objetivo es revivir la época que más feliz le hizo en su vida, esa época en la que no tenía preocupaciones, en la que los fines de semana iban de jueves a lunes, en la que se follaba cada día a una tía en los parkings de las discotecas de moda, en la que España era un país de libertades sociales auspiciadas por un verdadero Partido Socialista… en la que todo, posiblemente y sin tanto control, discurría mejor. Por eso, cuando tan solo por una noche, vuelve a los 90, se da cuenta de que con esfuerzo, puede conseguir lo que quiere. Eso es, amigos, no hay que rendirse nunca. Levantarse a cada caída. Seguir en la brecha. Amar.  Por todo esto, para cuando os deis de bruces con la puta realidad, habréis aprendido a enfrentaros a la vida. Así lo hizo Toni. Seguro que para hoy, ya todo le va mejor.

banner WIR