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Polifonik 2017: cartel para un décimo aniversario

Por Juanjo Rueda 1

Cartel de la edición 2017 del Polifonik Sound

Dice ese aforismo popular eso de: lo importante no es llegar, sino mantenerse. Una declaración fácilmente aplicable a los festivales musicales de nuestro país desde hace ya unos cuantos años. De un tiempo a esta parte, hemos visto como, al igual que los aeropuertos, raro era la localidad que, bien por iniciativa institucional, bien por la voluntad de proyectos asociativos o bien por ambos, se embarcaba a tener su propio festival musical. Y de un tiempo a esta parte, el grueso de los mismos tenía como denominador común a ese cajón de sastre que es el “indie”. Desgraciadamente, no parece haber público suficiente para satisfacer tanta oferta o simplemente es que prevalece un darwinismo capitalista donde los más fuertes (o sea, más éxito tienen) sobreviven. Por eso, siempre es un motivo de regocijo que un festival llegue a su décimo año de vida como es el caso del Polifonik Sound.

Un Polifonik Sound que se ha hecho su particular hueco y nombre dentro de los festivales aragoneses, arraigando en esta tierra dura aragonesa y alejado de las capitales de provincia, sobre todo del aglutinador núcleo zaragozano. Ha arraigado, como las buenas cepas de vino, en la localidad de Barbastro, quizá esa ha sido parte de la singularidad que le ha permitido llegar a ese número tan redondo e icónico de su décima edición. Y ya digo que no es fácil, viendo como otros festivales han perecido a lo largo de esos años como el montisonense Tremendo Pop Festival y el Plastidepop zaragozano, dos ejemplos de festivales en coordenadas musicales semejantes; o el que durante muchos años fue un referente de la electrónica más hedonista, el Monegros Desert Festival. Así el Polifonik Sound se consagra, si no lo había hecho ya, como una cita referencial (con un público más o menos fiel) dentro de la comunidad, como también ha hecho el FIZ (Festival Independiente de Zaragoza), y ambos se han unido a ilustres veteranos que continúan con mayor o menor fuerza (económica) como son el Periferias oscense o el más popular Pirineos Sur.

Toda esta parrafada de reflexión personal tiene que ver con el hecho de que el Polifonik Sound ha anunciado hoy el cartel que configura su décima edición que se celebrará el 23 y 24 de junio en Barbastro (Huesca). Una edición que, más allá de preferencias y opiniones personales, se presenta dentro de sus habituales líneas estilísticas como una de las ediciones más ambiciosas. Nombres como Iván Ferreiro, Sidonie y Delafé parecen asegurar una buena cuota de asistentes. Si a ellos les unimos veteranos solventes como Mikel Erentxun junto con proyectos que aúnan cierta popularidad junto con el aval crítico (los retornados Maga, Bigott o Cosmen Adelaida), hacen prever que no habrá porqué temer por la edición décimoprimera. También, como suele ser habitual, también tienen cabida tanto las propuestas emergentes junto con otras más encubiertas como, por ejemplo, el caso de Stay, Señores y Steve Smith (la guinda internacional del festival, que muchas veces depara sorpresas muy agradables). “A más a más”, siempre suele estar esa cuota de bandas de la tierra, esta vez representadas por dos propuestas distintas pero ambas muy interesantes: los zaragozanos The Fire Tornados y los oscenses El Verbo Odiado. Esto es sólo un bosquejo de un cartel ante el que cada uno tendrá sus preferencias y sus reproches o quejas (sólo faltaría) pero cuya nueva edición supone una buena noticia para el ámbito musical aragonés, fundamentalmente, pero también nacional.

Para más información sobre el festival (precio y venta de entradas, cómo ir, etcétera), se puede consultar la web del mismo.

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