Crónica del concierto de The Temper Trap en Madrid

Por Ana Gadea 0

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Los caminos del éxito son todo un misterio. Ni el todopoderoso Iker Jiménez los conoce. Ni él ni parece que los australianos The Temper Trap tampoco. Cuando en 2009 publicaron su debut parecía que iban a convertirse en la nueva banda de relumbrón, y darle así un poco de bola a la lejana y olvidada escena australiana. Pero mientras sus compatriotas Tame Impala han conseguido estabilizarse y tener un estatus respetable, la ristra de singles radiables de Dougy Mandagi y los suyos parecen no haber dado el salto definitivo para establecerse en lo que realmente son, hits de una banda que compone temas de “rock de estadio”, fácilmente consumibles y a la vez olvidables. Vamos, unos U2 de segunda o unos Kings of Leon de la vida. Con todo esto y con casi todo vendido se plantaron The Temper Trap en Madrid este pasado lunes para darle a los suyos varios dulces con los que irse contentos a sus respectivos hogares, es decir mucho de su su primer álbum, otro tanto del trabajo que venían a presentar, el aceptable Thick as Thieves, y poco del homónimo segundo LP.

The Temper Trap @ sala Arena por Ignacio Sánchez-Suárez
The Temper Trap por Ignacio Sánchez-Suárez

Todo hay que decirlo, el concierto comenzó con bastante empaque. “Thick as Thieves” haciendo las veces de apertura ceremonial, la celebrada “Love lost”, la facilona “Fall Together”, tema que resume a la perfección el camino a tomar por la banda, seguida de “Fader”. Temas que fueron cayendo con agilidad y soltura, y que hacían prever una velada agradable, pero el globo se pinchó cuando las melodías facilonas dejaron de funcionar.

Resulta curioso que un grupo de estas características explote poco el hecho de abrazar más a sus fans, de intentar que se sientan más cercanos y metidos en el show. Con “So much sky” lo intentaron y consiguieron que toda la sala hiciera los coros de este anodino tema, pero que tuvo su aquel gracias a la simbiosis entre los de arriba del escenario y los de abajo. Llegados a este punto ya muchos de los menos interesados en lo que por allí pasaban, que en los conciertos de grupos con “nombre” suelen ser unos pocos, comenzaron a subir el tono de sus conversaciones haciendo que el mejor de los temas de su Thick as Thieves, “Ordinary World”, quedara eclipsado. Una pena. De ahí al final lo que hubo fue una inquietante manía de unos cuantos por tener el móvil listo y poder captar “Sweet Disposition”. ¿Vendrá ahora? ¿Y ahora? Evidentemente fue el tema usado para cerrar la noche, y entonces sí, todo se llenó de iPhones, Samsungs y demás dispositivos y pudieron llevarse el souvenir a casa, que para eso vamos a conciertos, o no.

Los cartageneros Nunatak tuvieron el honor de abrir la noche y dejar una grata sensación ante una sala que comenzó bastante fría con su concierto pero terminó rompiendo en grandes aplausos cada una de sus composiciones. Pop de fácil consumo, como el de los australianos, pero con dejes folkies y un chorro de voz algo épico, tan puesto de moda en la escena “indie nacional”, que agradó. Estaría bien seguirles la pista para ver cómo van creciendo.

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