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Entrevista a Trepàt: La posmodernidad era esto

Por Jose A. Rueda 0

Entrevista a Trepàt

De la musicalmente fructífera ciudad de Granada surgió hace casi cuatro años una de las bandas más seductoras de la escena alternativa actual, especialmente entre los enamorados de la onda oscura. Tomando el nombre de la pianista de Rayuela, la novela más celebrada de Julio Cortázar, Trepàt se revelan como representantes paradigmáticos de la nueva generación posmoderna. Como sus coetáneos, el quinteto viene sobrado de dotes musicales e inquietudes culturales, pero andan faltos de una sociedad o un sistema que los respete. Si se me permite inventar etiquetas, Trepàt pertenecen a la “Generación 15-M”, que comenzó gritando en las plazas hace seis años y ha canalizado la rabia hasta nuestros días con más penas que glorias. Como pasar del punk al post-punk.

Al otro lado de la línea, teclea Míriam Cobo, guitarrista y coros del combo granadino, que nos da pistas sobre el tercer largo de Trepàt. Sin todavía fecha de salida, las nuevas canciones del grupo podrían despedir una mayor luminosidad entre los conocidos pasajes siniestros de la banda. Míriam nos confiesa que la combinación entre lo festivo y lo lúgubre “quizá sea la ecuación de Trepàt. Aunque, a decir verdad, la música, como el estado emocional de una persona, va evolucionando”. Esta inestabilidad emocional podría ser común entre la juventud de la mencionada era “neo post-punk” en la que vivimos. Cobo nos lo analiza así: “Hay una generación entera frustrada. Nuestra música, antes que discurso, evoca una actitud. Esta no es la vía para solucionar los problemas, así que en este rato pasémoslo bien”. Entendemos, pues, que su ideal de post-punk está más cercano al desenfreno de Happy Mondays que al desencanto de Joy Division. La fiesta oscura (Miel de Moscas, 2014) era un título muy revelador en este aspecto, pues el baile está muy presente en el sonido de Trepàt: “Si hay un punto en el que la banda confluye es en el gusto por la música electrónica”. Puede que las atmósferas ochenteras les hayan inspirado mucho, pero Míriam apunta a los contemporáneos como su máxima referencia: “Nos vuelven locas discos como el último de Nicolas Jaar, Jessy Lanza, Suuns, Beak, Moderat. No paran de salir joyas cada día. Nos encanta la actualidad: Frank Ocean, Gata Cattana, el último de Rihanna… ¡Basta de mirar al pasado!”.

Trepat

La conversación virtual continúa entre un servidor, único redactor almeriense de El Enano Rabioso, y Míriam Cobo, única componente almeriense de Trepàt. La tierra nos tira y no podemos evitar hablar de ella, aunque Míriam advierte: “Esto da para otra entrevista”. La escena de Almería poco tiene que ver con la de su vecina, ya que “no hay el mismo circuito que en Granada, ni la misma motivación del público para ir a conciertos”. Sin embargo, últimamente han brotado en Almería desde salas que apuestan por una programación medianamente estable hasta sellos discográficos que potencian la escena. Y, por supuesto, bandas. Cobo destaca unas cuantas: “Dry Mouths, Compro Oro, Galaxina, Copa Turbo, Mynationshit, We’ve got enemies…”. Además de la suya: “También toco en Monte Terror y, tras dos EPs con el sello Grabaciones a Montones, nos encontramos preparando lo que será nuestro primer álbum”.

Estaremos atentos a Monte Terror y a lo que se cueza por Almería. Pero volvemos a Trepàt y, por lo tanto, a su ciudad de origen. ¿Es más fácil conseguir reconocimiento artístico proviniendo de un lugar con tanta solera musical como Granada?: “La pregunta que me hago es: ¿y si viviéramos en Madrid? ¿O Barcelona? Ahí está el centro de todo, siempre es más difícil continuar desde cualquier otro lugar”. De todos modos, siempre se ha dicho que en Granada hay una sintonía especial entre las bandas. Lejos de odios y envidias, Míriam reconoce que “hay muy buen rollo entre todas. Hay confianza para compartir local de ensayo, fechas, alquilarnos una furgo, prestarnos un pedal, una guitarra… y respetarnos mutuamente”. La pregunta sobre los nuevos grupos destacables de la ciudad de la Alhambra es obligada. Tomen nota de las recomendaciones: “Holögrama, que a pesar de ser de San Fernando, su centro de operaciones está aquí. Dolorosa, que acaban de sacar disco. Apartamentos Acapulco, que no paran de subir como la espuma. O Haixa, un proyecto muy reciente que acaba de aparecer y nos tiene intrigadísimas”.

Además de la música, en Trepàt confluyen infinitos referentes multiculturales. La literatura es clave en el desarrollo lírico de sus canciones, y mientras Míriam devora La conjura de los necios de John Kennedy Toole, Juanlu (voz y principal escritor de canciones) está emocionado con la cosmología de Carl Sagan. Cuando trabajaban en los temas de El amor está en la tierra (Miel de Moscas, 2015): “Juanlu venía entusiasmado con los ensayos de Simon Reynolds sobre el post-punk y el nacimiento de la música de baile. También coqueteaba con Burrough y Kerouac. Su imaginario era muy cercano al de estos autores”. El cine también les da para largas charlas en la furgoneta: “Nos apasiona. Es algo que nos une mucho. Admiramos a gente como Yorgos Lanthimos, Thomas Vinterberg, Denis Villeneuve, Patricio Guzmán, Paolo Sorrentino o Xavier Dolan entre miles”.

Este eclecticismo cultural viene al hilo del concepto de posmodernidad que aludíamos al principio. Erudición y talento a raudales difíciles de ser reconocidos en estos tiempos tan malos para la lírica.

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