Crónica de El Pardo y Melange en Sound Isidro

Por Ana Rodríguez 0

banner WIR

El cuarto día del Sound Isidro se presentaba como uno de los más intensos del ciclo por la cantidad de ofertas que ofrecía: nada más y nada más que 6, entre los que estaban el de Pablo und Destruktion presentando su celebrado nuevo disco en la Joy y la fiesta presentación del Canela Party en la Siroco, con La Plata, Aliment y Grave Sound. Un sábado, buen tiempo… ¿cómo ibas a quedarte en casa?

Ante esta situación, más de uno se quedó pensando cómo hacerse con un giratiempo para poder duplicar e incluso triplicar las horas para asistir a varios. Sin embargo, dado que el ministerio de magia no ha decidido tomar parte en esta solución, el Sound Isidro medió en el asunto y colocó el de Melange y El Pardo a las 12:30 de la noche, en la Caracol, para facilitar la posibilidad de hacer doblete. Mis dieses a la organización 😉

Según el horario previsto, El Pardo llenó el escenario con su apisonadora sonora y con todos sus miembros: 7 personas entre cantante, bajista, 3 guitarras, batería y teclados. Tanta gente no cabe en algunos escenarios madrileños, pero en ese momento da igual: hay ganas de ver qué va a ocurrir con tantos músicos en escena y que poco va a tener que ver con lo que indica la camiseta de Raúl Querido, «Pop».

«Son los 90» fue el primer tema que interpretaron, toda una declaración de intenciones sobre qué podíamos esperar, que evoluciona desde lo íntimo hasta lo político. Muy filosófico, sí. Indie, punk… ambas etiquetas son muy genéricas para definir a El Pardo: creo que la mejor definición que se les podría dar es la de canción con-ciencia. Sí hay protesta, pero va más allá, pues nos hace reflexionar sobre nuestro status como ciudadano (privado y en sociedad) y sobre la situación política: dejamos la edad de las bragas de perlé y nos caemos de bruces en la adulta, con nuestras incoherencias, absurdeces y situaciones que no terminamos de comprender muy bien.

El poderoso recitado de Querido, el marcado ritmo que definía la guitarra de Javier Marzal y la batería de María, la intensidad vívida de Koldo y David Carratalá al bajo y a la guitarra… Un compacto poliedro musical al que no le sobra nada porque todo está engarzado al milímetro. Tras 3 temas más de sus primeros trabajos dieron paso a «Europa sí», su último disco, un acertado resumen de la chanante situación política de estos años. Dos de los temas, «Un yerno ideal» y «PDRSNCHZ», fueron de los más esperados, coreados y celebrados con aplausos y bailes; alguien les dijo que habían perdido vigencia tras la formación de gobierno: no lo creo. Los Stark de la últimas elecciones merecen todo el cachondeíto de El Pardo y más.

Melange por Sergio Albert Avile?s

Tras el vertiginoso setlist de este grupo, llegó el turno de Melange y su canónica psicodelia, que supo modular los ánimos del público. Más de uno lo había dado todo, con intenciones de pogo incluidas, así que la llegada del otro grupo madrileño sirvió para rebajar los ánimos: pero no fue nada de vainilla sino una fase de cuidados y cariños en toda regla. Poco a poco se hicieron con la atención de los asistentes (el volumen de las conversaciones no se vino tan arriba como lamentablemente ocurre de un tiempo a esta parte) y gradualmente fueron subiendo el ritmo hasta engancharte en esa especie de estado hipnótico que crea este género.

Melange por Sergio Albert Avile?s

Maestría y aplomo fue lo que demostraron sobre el escenario. Efectivamente, Melange solo cuenta con un disco en su haber y aún no ha cumplido 2 años de trayectoria; sin embargo, sus componentes, Adrián Ceballos, Mario Zamora, Daniel Fernández, Miguel Rosón y Sergio Ceballos son ya músicos veteranos, con experiencia en otros grupos como Lüger, Novak, Reserva Espiritual de Occidente o Mohama Saz. La veteranía es un grado y el trabajo y el amor a la música sólo pueden dar buenos frutos.

Durante su parte del concierto fueron desgranando su repertorio bajo el criterio de la intensidad creciente e incluso tuvieron la oportunidad de compartir dos temas nuevos con bastante ilusión, a juzgar por el tono de sus palabras. La empatía se convirtió en una más en la sala y se hizo especialmente protagonista con el tema final, «Solera»: Melange se vino arriba y desplegó su virtuosismo musical en los casi 7 minutos que duran este tema.

Y así se cerró una madrugada de propuestas dispares pero bien hechas, en la que no puedo dejar de mencionar al técnico de sonido Raúl Lorenzo, que acababa de cerrar la gira europea de Toundra el día anterior y voló hasta allí para hacer su magia. Deberíamos hablar más del trabajo de los que están por detrás 😉

Foto de portada: Melange por Sergio Albert Avile?s.

banner WIR