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Tilde – Animares: no apto para mojigatos

Por Redacción EER 0

Tilde - Animares

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Pues eso, Animares de Tilde, no apto para mojigatos ¿Hartos de flamencas indies que bajan la cuesta lloriqueando porque las ha dejado el novio? ¿de chicas supuestamente canallas que se revuelcan en la pena mientras admiten una y otra vez que ellas se lo merecen por tontas?

Si creías que al panorama musical nacional le hacían falta letras de mujer guerrera, Animares te va a hacer feliz. Prepara el libro de Ortografía, porque vamos a aprender cómo se escribe una buena canción desde un punto de vista femenino. Y sin que falte ninguna Tilde.

Animares, el último trabajo de la banda barcelonesa Tilde, nació en lo más florido de la primavera de este año. Se trata de una colección de 10 canciones de letras aparentemente naíf («está siendo un placer poner la mesa contigo» en Martillos) difícil de encajar en un único género musical. Si bien predominan las notas rockeras y aflamencadas, también tiene ciertos matices que recuerdan al blues, al jazz, e incluso se oyen guitarras del indie más mainstream (paradoja de nuestros días) como sucede en En los ojos de los caballos.

La poderosa voz de Mati Pando, autora de casi todas las canciones, va haciendo desfilar a toda una procesión de pequeños animales entre vegetación de todo tipo. Pero el cuadro que dibuja no es simple en absoluto, sino que en él subyace un mensaje feminista al que no estamos muy acostumbrados aunque las creadoras sean mujeres.

No son las letras de Animares fáciles de asimilar, porque alternan limpieza y pura fiesta vital («que me he pintao los labios y me he puesto tacón, mira cómo bailo» de Boca Flamenca) con otras amargas («que cuando despierte tú seas la muerta» de Nana de la sangre fría). A veces, hasta consigue que no sepamos bien si reír o llorar en el mismo verso, como sucede en Daga con «sonreiré con las manos heladas» o en Caracol, cuando Mati canta aquello de «se ha quedado sin casita el caracol, ahí sigue avanzando despacito baboseando la ciudad».

A pesar de que contraponer continuamente ambos mensajes es infrecuente y tiene cierto atractivo, creo que a ratos perdemos el hilo aquellos que preferimos un discurso más uniforme: que las letras luminosas sean así de principio a fin de la canción y que las melodías acompañen a la letra cuando es festiva.

Tres de las estrellas de este femimensaje del que hablábamos antes son Coño Insumiso, que destaca por su contundencia: hay que tener muy claras las ideas para dedicarle una canción a la procesión sevillana más polémica con palabras como «adónde irán todas esas mujeres, no llevan ningún bozal, son perras que cantan»; Pulsión, esta última con versos de de Saray Pavón Márquez, que se erige como icono libertario con frases como «soltarse las manos y hacerlo sola, sin sentirse sola» y En los ojos de los caballos.

Un disco agridulce de letras intensas que no nos da tregua, en el que se nos lleva en volandas del desgarro a la transparencia de forma continua y en el que podemos encontrar un discurso femenino inusual.

Para saber más de la banda, echa un vistazo a su web.

Reseña por Amalia Mesa.

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