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Beach Fossils – Somersault

Por Juanjo Rueda 0

Crítica del tercer disco de Beach Fossils, Somersault.

8.0

Nota
8.0
80%

Ya he hablado otras veces de los tópicos y uno de los más usados es el del “difícil tercer disco”. La dificultad que supone enfrentarse a un disco en el cual penaliza mucho más el repetirse pero también una evolución no bien ejecutada o bien comprendida/apreciada. Beach Fossils son una de esas bandas que se han movido en ese océano del notable bajo en el que navegan esos discos que están bien pero tampoco tienen un gran impacto estilístico, formal y popular (vamos, que no son para tanto). Beach Fossils edita ahora un tercer LP en el cual, por convicción o por obligación (para no quedarse en el purgatorio de la tibieza), optan por evolucionar claramente respecto a su primer disco (“What a pleasure”, 2010) y a un segundo disco (“Clash The Truth”. 2013) que ya se desmarcaba ligeramente de ese debut. Con “Somersault” se estrenan en el sello (Bayonet Records) del compositor principal de la banda, Dustin Payseur, y dejan de lado completamente el aire lo-fi y garajero que tejía parte de esas obras anteriores para dar ese “salto mortal” del título, en busca de una especie de atemporalidad mediante un sonido mucho más pulido (arreglos de cuerda, pianos, riffs de melodías claras y saltarinas). Sí que se conserva, como eje conductor con anteriores discos, la luz estival junto con algunos reflejos de surf-rock (en las melodías finales de “That’s all for now”, por ejemplo) y también sigue presente el aire ensoñador. Parecen reformar su vocabulario musical desde referentes variados que van desde el jangle-pop a lo Smiths (“This Year”, “May 1st”), el dream-pop más accesible de Deerhunter o Lotus Plaza (“Sugar”, “Down the Line”, “Be Nothing”), un pop esteticista a la par que ecléctico no muy alejado del espíritu del “Kaputt” de Destroyer (“Rise”, “Social Jetlag”), e incluso un clasicismo muy Beatles (“Saint Ivy”, “Closer Everywhere”). En general, todas las canciones rezuman, como ya he dicho, esa luz estival pero cargada de melancolía (presente también en gran parte de las letras) y cierta elegante languidez, son once temas entre los cuales ninguno se termina haciendo prescindible y donde el favoritismo va cambiando en cada audición. El disco te invita a su escucha con aire liviano, como un día de verano, pero cuando te quieres dar cuenta ya te ha atrapado. Beach Fossils han apostado y salen -salimos- ganando con una parcial reinvención que consigue su mejor disco hasta el momento.

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