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Nos vamos de Festival: Postureo grado máximo

Por Armando Rendón 0

Sí, nos vamos de festival. Donde sea, pero no cómo sea. Con el Primavera Sound empieza la “romería” nacional o internacional para adorar a nuestros ídolos musicales, ya sean indies, del mundo del rock, del synth o de lo que cada uno le venga en gana, que hay para todos. Y es que con el innegable incremento del poder adquisitivo familiar, con la popularización del acceso a los medios de comunicación y con la difusión que las nuevas tecnologías nos proporcionan, los festivales han ido creciendo como setas y masificándose como nunca.

A los que nos gusta la música “alternativa” esto nos parece genial, independientemente de que cada uno vaya a lo que vaya  (que de todo hay en la viña del Señor). Los festivales de referencia en España, Primavera, BBK, FIB o Madcool, o el Nos de Portugal, prácticamente han conseguido el “Sold Out”.  Y ¿qué nos depara cada uno de estos festivales y esa otra multitud de ciclos que no pueden apostar por bandas de primer nivel internacional? Pues miren, además de ver a bandas que difícilmente podríamos ver en nuestro territorio, la experiencia va más allá de lo puramente musical. Marcas vendiendo de todo en los recintos, habitualmente a precios desorbitados, accesos complicados, colas, espacios atestados, servicios en estado más que mejorable, etc., todo merece la pena por escucharlos (Arcade Fire, Radiohead, Wilco, The National….).

Y la gente se preocupa y ocupa, nos ocupamos, de escuchar cada cosa nueva del grupo “indiecado”, de recopilar letras, de seguirlos allá donde vayan, para no fallar en el día clave, para que no se nos escape una estrofa, un riff o un tema inédito que cantas aunque no lo hayas escuchado en tu vida. Y ellas/os buscan la mochila de moda, la que todos llevan a los festivales, camiseta con el grupo preferido o con el último botón al cuello abrochado aunque haga más calor que en Sevilla en Agosto. Y como dicen Love of Lesbian, raros al concierto, cuanto más mejor. Todo esto hay que retransmitirlo por supuesto por las redes, para dar envidia, para el postureo, por lo que sea, por el “yo estoy aquí, y tú NO”. Y claro, si te has gastado la pasta del viaje, del hotel/camping guay (con lo coñazo que es un camping por muy indie que sea), de la comida, de lo que tomes (en el sentido que cada uno quiera), del abono, de la mochila, la camiseta (ruina gorda), después de todo este pastizal, CUALQUIERA DICE QUE HAN CANTADO MAL.

Y está el que liga hasta en el metro de camino y de vuelta, el/la que chilla como un/a descosido/a al salir ella/él al escenario, ya pueda ser feo como un piojo y vaya más guarro que un una manada de ñus. Y los que cantamos sin sabernos las canciones, y los que presumen de un grupo sin saber ni quienes son (“churri, estos son los nuevos Mike & the Mechanics, que no te enteras de ná). Así lo pusieron de manifiesto nuestros compañeros de Darba Culture:

Bueno y después está el mundo “Jager”, que da para un libro. El “Jager” creo que es esa bebida “imbebible” que te recuerda que “no lo vuelvas a hacer otra vez, por Dios”.

Y de los que estamos en los festivales, ¿cuántos tocamos esa guitarra invisible? ¿Cuántos somos de repente el Eric (Planetas) a la batería imaginaria? Y el 90% no tenemos ni idea de afinar un instrumento, lo único que hemos tocado ha sido la flauta en el cole, la barra en el bar y la caja…de zapatos. Eso sí, tenemos al gran capacidad de opinar y sentenciar “¡Hoy sí, hoy han estado espectaculares, qué calidad, qué sonido!” En los macrofestivales, vamos acercándonos conforme avanza el concierto al punto intermedio de los escenarios para ver empezar el otro cerca de las primeras filas. En otro nivel estamos los que vamos con los enanos, con nuestros sufridores hijos. Esas pobres criaturas que soportan horas y horas de tralla cuando quisieran estar viendo a Bob Esponja, La Patrulla Canina o yo qué sé… escuchando a Ricky Martín. Y se te duermen en pleno éxtasis de tu banda, y abandonas a tus hijos por el maldito Julian Casablancas (ahhhhhh).

Por último, dos notas más para los fanáticos. Una, cuando te llevas al festival al típico/a que no ha escuchado un grupo de los que tocan ni por asomo. Ese amigo/a que le pega a Los 40 Principales, a Radio Olé, o a Máxima FM (horrorrrrrr). Y lo plantas allí en medio, entre pintas raras, con música rara, con bebidas raras, y el tío/a se lo pasa de escándalo y ya no deja de ir contigo a todos los antros rarunos a los que vas habitualmente. Y como colofón, la pregunta de tus mayores “Hijo ¿qué grupos tocan?”. Cómo le vas a decir a tu “madre de tu arma”, que has visto a Detergente Líquido, Pony Bravo, Supersubmarina, Viva Suecia, Luís Brea y el Miedo, Los Punsetes o Love of Lesbian… directamente te encerraría en el manicomio la buena de tu madre. En cualquier caso, sigan nuestra loca recomendación, NO DEJEN DE IR A CUALQUIERA DE ELLOS, la cultura siempre es una buena elección.

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