Crónica del Roskilde Festival 2017

Por A.Brotons 0

Crónica del Roskilde Festival 2017

Iniciamos nuestra ruta danesa temprano. Tras aprovechar el viaje para hacer turismo por diferentes puntos del país, llegábamos a Roskilde lunes a primera hora. La antigua capital danesa se encuentra a media hora en tren de la actual capital. Pero su fama actual se debe a que alberga uno de los mejores y mas antiguos festivales de Europa. No había duda del cartel, pero siendo la primera vez para quien escribe no sabíamos como íbamos a encajar en un festival de tan gran magnitud y con un clima tan distinto a lo que estamos acostumbrados en un festival español.

El camping abre 6 días antes:  juegos, fiestas, lagos, banderas, reuniones, cerveza, barro…

Foto de Christoffer Rosenfeldt

Aunque los platos fuertes del festival empiezan el miércoles, los días previos se celebra “el festival”. Las actuaciones musicales no son lo primordial, lo importante durante esos cinco días previos a la apertura del recinto principal es vivir los diferentes ambientes y actividades de los numerosos campings. El ambiente festivo, los campings temáticos con sus Dj’s, juegos, fiestas, lagos, banderas, reuniones, supermercados y restaurantes junto con las actuaciones de bandas nórdicas en diferentes escenarios repartidos por los diferentes campings y aderezado todo ello de hierba, barro, agua y cerveza hacen de pasar estos días previos una experiencia impresionante.

Iniciamos el Roskilde 2017 con  A Day To Remember

Tras una rueda de reconocimiento del recinto, situando sus 6 escenarios, con todo montado, organizado y con indumentaria para sobrevivir como si de Marzo se tratara (Lluvia intermitente, viento y temperaturas frescas a pesar de ser finales de Junio) el primer día arrancábamos musicalmente con unos potentes A Day To Remember. Al termino nos fuimos al arena, una carpa enorme que supone el segundo escenario, para disfrutar de la chicas de Warpaint. Muy buen concierto de las americanas pero que con su rock atmosférico no llegó a más.

Después de una hora de concierto, nos fuimos a ver a los australianos Rufüs, que desgraciadamente tuvieron que cancelar el bolo por un fallo técnico de sonido tras tocar un par de canciones. Fue en el escenario Apolo, una especie de discoteca al aire libre donde hay torres de sonido alrededor, formando un círculo donde el espectador queda dentro. Una pasada. Merodeamos un poco, nos dejamos caer por el Arena de nuevo para ver al rapero G-Eazy, aunque no logró impresionarnos demasiado.

The Weeknd/Roskilde 2017

Red Fang nos impresionaron

Los que si nos impresionaron fue la banda americana Red Fang. Fue en el Avalon, otra carpa de tamaño medio con estética de teatro vintage. Rock duro que nos dejó noqueados. Están en un gran momento de forma. Después nos fuimos a ver a Kevin Morby al escenario Pavilion, la carpa más pequeña, en la cual presentaba City Music, uno de los discos del año. Ya lo había visto en el Primavera Sound, pero el recogimiento de una carpa y el buen sonido hicieron disfrutarlo mucho más que en el festival español donde tocó a primera hora en el escenario grande. Después volvimos a la Apollo para ver a Bonobo y su propuesta global: visual, musical, estética. Un festival para los sentidos.

Tras perdernos a The Weekend, en el mítico Orange, ya que solo disfrutamos de algunos temas en la lejanía, nos plantamos allí, en el meollo, para ver a Justice y cerrar la jornada del miércoles. El dúo parisino hicieron agotar nuestras fuerzas de una jornada intensa a base de beats bailables coreados y danzados por el gran cúmulo de asistentes. Notables.

Jueves del Roskilde 2017: The XX fue una emocionante

Un pinchazo en el colchón hizo que nos despertáramos pegados al suelo y con un problema que pensábamos de fácil solución…. pero no, encontrar un colchón hinchable no es tan fácil… no nos lo podíamos creer… solo vendían colchonetas finas… Un imprevisto que pudimos solucionar… y que aprovechamos para estar por el pueblo (unos 20 minutos andando del recinto)… El pueblo tiene mucha vida, varios lugares de interés para hacer turismo como una catedral patrimonio de la humanidad, o el museo Vikingo.

Cierto es que el festival comienza a las doce del medio día, pero llegamos un poco más tarde. Eran las cuatro cuando Future Islands se subía a un Arena que se llenó poco a poco. Samuel T. Herring, es un espectáculo propio pero que no borra al resto de la banda. Presentaban nuevo disco pero cayeron temazos como “Seasons”. La verdad que están en su mejor momento. En el top de conciertos.

Royal Blood: con dos basta para llenar el colosal Orange

Asistentes tomando el sol al lado del lago

Afortunadamente hacía sol y pudimos disfrutar del dúo Royal Blood. ¿Cómo puede ser que un escenario tan enorme e imponente como el Orange se le quede pequeño a estos dos británicos? Batería, bajo y Rock a raudales. Al terminar estuvimos picoteando un poco. Descubrimos a Oathbreaker, vimos a Erasure o pisamos por primera vez el escenario Gloria, un establo reconvertido en sala de conciertos: acogedora, caliente, anfiteatro y con visuales atractivos. Decidimos que sería nuestro refugio a partir de ahora. Por el pasaron bandas emergentes de tinte indie, folkie y electro que fuimos descubriendo cada vez que nos adentrábamos en esa maravilla de escenario.

Romy de The XX estuvo con 16 años en el Roskilde

Y maravilla fue el concierto de The XX. Emocionante como Romy, que contaba como con 16 años pisó el festival como asistente. Ahora se veía encima del carismático Orange. Fue un concierto inolvidable donde se mezclaba la intimidad de su propuesta inicial y la electrónica bailable de sus últimos sonidos. Tras casi dos horas de concierto, nos fuimos al Arena para cerrar con a The Jesus and Mary Chain. Estos nunca fallan y dieron un concierto sobresaliente.

Viernes del Roskilde 2017: Foo Fighters ganó al barro

Father John Misty/Roskilde 2017/Christian Hjorth

Viernes de barro. El clima no acompañó demasiado en esta edición. Una lluvia fina intermitente es la protagonista de la semana, que junto con la humedad y las pocas horas de sol hace que la vida en el camping sea un tanto engorrosa y las fuerzas se resientan. Haciendo un buen uso de las botas, chubasqueros y abrigo afrontábamos la tercera jornada del festival danés. Entre bastidores que estuvimos hasta que no calmó la lluvia. La zona no visible del festival, prensa y voluntarios, para haceros una idea, es más grande que muchos recintos de festivales españoles.

La lluvia hizo que entraremos en materia a las siete cuando el agua respetó a Father John Misty en el gran escenario principal. Acompañado por la Philarmonica de Copenhague, ofrecieron un concierto único y exclusivo. Si antes mencionábamos el carisma del frontman de Future Islands, de Joshua Tillman también hay que destacarlo. Qué saber estar en un escenario. Sexy, bromista, expresivo. ¡Qué gran voz! Tras el éxtasis es turno de Trentemoller en la carpa Arena, ídolo en Dinarmaca, allí se concentraron gran cantidad de daneses para entrar en calor al ritmo de la electrónica de su compatriota.

Concierto único de Father John Misty con la filarmónica de Copenhague

Pero a nosotros nos interesaba más otro concierto. El que comenzaría tras el danés en el principal, los cabeza de cartel: Foo Fighters. Como el día no acompañaba los asistentes fuimos llegando poco a poco al barrizal del Orange. La organización soluciona el problemita del barro gracias a lonas y pequeños trozos de madera que vierte en los caminos principales. Pero cuando juntas a unas ochenta mil personas que no va a parar de bailar y saltar durante dos horas en el mismo sitio, ninguna solución es viable por lo que “si no puedes con el enemigo, únete a él”. Aunque se pudiera pensar que el concierto iba a ser una experiencia dura, todo el público en el mismo escenario, barro y lluvia, gracias al diseño del escenario no tuvimos ningún problema, nada de agobios o empujones, visión perfecta y sonido más que perfecto.

Experiencia para el recuerdo con Foo Fighters en el barro danés

La banda regresaba al festival doce años después y el público estaba expectante. Un concierto a base de grandes éxitos comenzando con “All My Life” y “Times Like These”; pasando por los discursos de su frontman Dave Grohl, momento para recuperar el aliento y quitarte el barro de la cara; para continuar y terminar con míticos temas, ya himnos, de la banda como “The Pretender”, “My Hero”, “Monkey Wrench”, “Best of You” o “Everlong”. Barro hasta en las pestañas, afonía incipiente y experiencia para el recuerdo. Irrepetible.

Foo Fighters/Roskilde 2017/Steffen Jørgensen

Tras la paliza física del ex batería de Nirvana intentamos llegar a Lorde a la carpa Arena; pero fue totalmente imposible. El público congregado para ver a la neozelandesa era desorbitado. El segundo escenario se había quedado minúsculo. Cantidades ingentes de fans se agolpaban en los alrededores de la carpa intentando conseguir ver o escuchar algo. Tras un gran esfuerzo conseguimos acercarnos lo suficiente para escuchar (que no ver obviamente) el último tema. Imaginamos que en 2018 será cabeza de algún festival español.

Tras refugiarnos en el adorable Gloria un rato para descansar y reponer fuerzas ya que quedaba cerca del Arena volvimos a éste para ver al dúo sueco Icona Pop. La curiosidad de ver por primera vez a las chicas que nos han hecho bailar miles de veces con “I love It”, nos hicieron elegir erróneamente. Son fiesta, amenas y resultonas pero no dejan de ser un karaoke para adolescentes.

Sábado del Roskilde: Arcade Fire, himno tras himno

La última jornada del festival arrancaba con destellos de sol y un aumento de las temperaturas al fin, por lo que nos desplazamos gustosamente al escenario principal. Allí nos esperarían la banda estadounidense de rock folk The Lumineers, tocando los temas de su último álbum “Cleopatra” y arropados por el público danés que tanto aprecio les tiene. No faltaron temas clásicos como “Ho Hey” o “Flowers in Your Hair” para calentar motores y terminando con temas nuevos como “Stubborn Love” y “Angela”.

Era el turno de los británicos Slowdive en la coqueta carpa Avalon presentando su nuevo trabajo largo “Slowdive” tras veintidós años de parón. No defraudaron, ofreciendo un concierto potente en guitarras y variedad de temas, tanto clásicos como “Alison” o “When the Sun Hits” y temas recientes como “Sugar for the Pill” o “No Longer Making Time”.

Slowdive, guitarras potentes en el Avalon

Con el sol embriagador como principal reclamo de la tarde disfrutamos de una agradable vuelta por los infinitos rincones y experiencias que ofrece el festival hasta que llegara la hora de menear la melena al sonido de Neurosis. Con ocho temas durante poco más de una hora nos fundimos en su oscuridad.

El plato fuerte de la noche nos esperaba como las buenas cenas, a las diez en punto en el escenario Orange: Arcade Fire. Diez años han pasado tras su última actuación en el festival danés. Presentaron temas nuevos, alguno casi inédito como “Sign Of Live”, otros los pudimos disfrutar antes en el propio Primavera Sound. Los canadienses siempre ofrecen directazos. Además en un escenario como el Orange, donde no hay agobios y el sonido es increíble- Fue un bolazo.

Win Butler Arcade Fire/Roskilde 2017/Christian Hjorth

Parece mentira que no hayan estado en el Roskilde con “Reflektor” o “The Suburs”; pero el concierto dio para escuchar lo mejor de los cuatro discos de la banda más los adelantos del quinto. Arrancaron sorprendentemente con Wake Up, un himno generacional. Golpeando fuerte desde el inicio no faltaron “No Cars Go”, “Tunnels”, “Sprawls” o un épico “Rebellions” para casi terminar. Un setlist completamente renovado que vuelve hacer imprevisible el directo de la banda. Más de horas de concierto para disfrutarlos a tope.

Los voluntarios del festival representan el espíritu del Roskilde

Y con la banda canadiense dimos por concluida nuestra primera vez. Esperamos que no la última (cruzamos dedos). Una experiencia única e irrepetible que cualquier amante de la música y festivalero debería vivir una vez en la vida. Un festival alucinante. Un lugar con un espíritu único donde 30.000 voluntarios, auténticos ídolos del festival, lo hacen posible. Destacar que es un evento sin ánimo de lucro. Y por último agradecer a la organización y en especial a Julie, responsable de prensa internacional, el gran trato recibido. ¡Hasta la próxima!

Foto portada: Foo Fighter/Roskilde festival 2017/Peter Troest

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