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Crónica del Sleep de Max Richter en Madrid

Por Lobo López 0

Crónica del Sleep de Max Richter en Madrid

“Nos vemos al otro lado”. Con estas palabras Max Richter nos deseaba las buenas noches y nos proponía que nos sumergiéramos de lleno en un profundo sueño al cual pondría banda sonora durante las siguientes 8 horas. El prestigioso compositor, uno de los máximos exponentes de la música contemporánea minimalista, presentaba el concierto que ya ha pasado por distintas capitales europeas basado en su obra conceptual de 2015 del mismo nombre, Sleep (Dormir). Una obra concebida musical y neurológicamente para inducir al sueño y que se enmarcaba dentro de la programación de la última edición de Los Veranos de la Villa.

La puesta en escena tuvo lugar en La [email protected], un espacio ubicado en una antigua nave industrial en Villaverde, ahora remodelada y habilitada como centro de inspiración, educación e innovación. Un espacio diáfano en el que la organización había colocado alfombras para que el público pudiera tumbarse, aunque recomendaban a los asistentes traer de casa cojines y mantas para disfrutar mejor de la experiencia. Y así, cargados cada uno con todo tipo de artilugios para pasar una noche en el suelo y vestidos casi en pijama, nos dispusimos a adentrarnos en el ensoñador universo de Max Richter.

Los primeros minutos fueron de expectación. La gente estaba atenta, sentada y escuchando. Poco a poco, sin embargo, todos empezamos a relajarnos. Cada vez se podía ver a más personas tumbándose, algunos se daban masajes, otros meditaban. Las composiciones seguían sin pausa, una canción tras otra, en algunos momentos coincidían todos los músicos en el escenario, en otros no, ya que si no tocaban en esa canción, salían muy silenciosamente del escenario para poder descansar en el camerino unos minutos. El tiempo pasaba y todos nos dejábamos vencer por el sueño (nosotros aguantamos hasta las 2:30). La calma era ya total pero la música seguía sonando, y era mágico despertar del duermevela, levantar la cabeza y ver que allí seguían, tocando impasibles y tú volvías a acurrucarte para dormir, preguntándote qué estaría sonando la próxima vez que te desvelaras.

Sobre las 6 de la mañana todos empezamos a despertar definitivamente. Estaba amaneciendo y tocaban Return 2, una preciosa composición que no está incluida en From Sleep, disco de una hora que acompañaba a la edición original. Esa última hora de concierto fue emocionante, parecía que el mundo se había parado y nosotros éramos los únicos ocupantes de él. Todos queríamos saborear los últimos instantes de una experiencia única. A las 7 en punto, cerrando con Dream 0, el concierto acabó. Y ahí el público dejó salir la emoción contenida, aplaudiendo durante 5 minutos sin parar, y haciendo que los protagonistas tuvieran que salir a saludar tres veces.

La valentía de Max Richter al presentar esta obra de esta forma tan especial hace que la experiencia se vuelva única. Unir a una comunidad de personas desconocidas que durante ocho horas comparten algo tan privado como el sueño y consiguen disfrutar de una ralentización existencial, aunque sólo sea durante ocho horas, es revelador. Es una experiencia que te deja flotando durante unos días, que te hace pensar sobre el mundo en que vivimos y que sobre todo te hace disfrutar a raudales. No dudéis en vivirla si tenéis la oportunidad.

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