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Isaac Pedrouzo – Todo tiene una historia

Por Juanjo Rueda 0

Reseña del libro "Todo tiene una historia" de Isaac Pedrouzo

Dice aquel disco -y canción- de Rod Steward que cada foto cuenta una historia, pues lo mismo ocurre con las canciones. Es más, estas últimas pueden contar miles de historias. Más allá de lo que narra la letra de una canción (si la tienen), estas se convierten en pequeños hitos en la memoria personal y sentimental de cada uno. Todo el mundo puede recordar canciones que le han marcado o escuchar canciones y volver a un momento, un lugar determinado, al más puro estilo magdalena proustiana. Canciones que cuentan historias más allá de la suya propia, eso ocurre en parte en el primer libro de Isaac Pedrouzo, “Todo tiene una historia”, en la que es también la primera incursión de Mont Ventoux como editorial y no sólo como sello discográfico.

Isaac Pedrouzo usa en este libro las canciones y su experiencia vital y musical en el Café & Pop Torgal (como camarero y como DJ) para desplegar diferentes microrrelatos que se muestran por momentos más como una especie de diario personal del autor, en lo que supone un recorrido sentimental por los primeros amores, las chicas, las decepciones, las chicas, las primeras borracheras, las chicas, las relaciones familiares y de amistad, las chicas, y las canciones, por supuesto también las canciones. Entre lo autobiográfico y lo puramente ficcional, las canciones ejercen como título en todos los casos de estas breves reflexiones literarias, quedándose en algunos casos meramente en eso y en otros recogiendo el espíritu del relato e incluso formando parte más o menos activa del mismo. Pedrouzo se revela como una especie de particular Rob Gordon (“Alta Fidelidad”) patrio, con ese eterno poso de cierta inmadurez que nos acompaña a miles de adultos que ahora rondamos la treintena larga. El aire de diario es uno de sus pros pero también ejerce de contra en algunos relatos que parecen breves bosquejos de ideas o reflexiones rápidas del autor más que un relato en sí. Las historias tienen un gran espíritu pop, no ya sólo por el background del autor, sino por ese espíritu de brevedad y de ir a lo instantáneo como si de una canción pop de tres minutos se trataran. Un libro que, con sus imperfecciones, resulta atractivo, que se lee en una tarde tonta y con el cual muchos treintañeros varones nos podemos sentir bastante identificados con situaciones y reflexiones de estas historias (las mujeres también pueden reconocer y reírse con ese espíritu de orgullo “loser” que habrán visto en muchos chicos).

Iba a terminar diciendo que este es un libro pop que con su mezcla bastante equilibrada entre el humor y la melancolía puede ser ideal para esta época de septiembre en que nos encontramos, en este momento en que el verano comienza agonizar, para gozo del autor de este libro, y el otoño se encuentra ya más cercano; pero en realidad es un libro para escucharlo (hay lista de Spotify con las canciones que aparecen en él y que inserto debajo) y leerlo, disfrutarlo, en cualquier momento.

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