Crónica del Monkey Week 2017: Sevilla se enamora del Mono

Por Armando Rendón 0

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Cuando hace un año aterrizó Monkey Week en Sevilla, los menos aficionados al mundo de la música independiente desconocían exactamente de “que iba eso del Monkey Week”. Festival que mira directamente a la industria musical y que está pensado para ella, pero que deja que el “gran público” no solo participe, si no que forme parte del “show must go on”.  El Monkey en El Puerto de Santa María siempre había sido ese festival de culto, de esos que ahora añoramos cada vez más los que disfrutamos de la música de forma hedonista y egoísta. Y con el cambio de ubicación desde el año pasado, ha conseguido mantener la fórmula, sin dejar de crecer lo “justo y necesario”.  La Organización ha sabido implicar a los agentes públicos y privados, sin dejar de mantener la independencia y el espíritu original del Monkey, ser un lugar de encuentro para los profesionales y para conocer a las bandas del mañana. Con Tali Carreto a los mandos, un 10 absoluto para la organización y la sincronía de todos los eventos, con unos técnicos y resto de colaboradores a nivel de sobresaliente.

 

Fantastic Explosion por María Barba

 

Podría sonar pretencioso por parte de la Organización distribuir entre los asistentes un “Manual de Supervivencia” a modo de planning de actividades, conciertos, actos, bandas, etc., pero créanme, es más que necesario el manual y más que bien puesto lo de supervivencia. ¿Cómo definir la actividad cultural relacionada con el Monkey Week? Pues dentro de la amalgama de actos y debido a la diversidad de los mismos, creo que el adjetivo que mejor podría venir al caso sería ecléctico (RAE: Escuela filosófica que procura conciliar las doctrinas que parecen mejores o más verosímiles, aunque procedan de diversos sistemas).  Desde el lunes 9 ya comenzaron actividades relacionadas con esta edición, en este caso en CICUS. Proyecciones audiovisuales, actos solidarios, conciertos callejeros, misiones comerciales internacionales (en este caso con Colombia y con el apoyo de Extenda), concierto con reclusos en la cárcel, “batalla” de bandas, bandas de cornetas y tambores, etc.

 

Elphomega por María Barba

 

Otro de los aspectos a destacar es el “ecosistema” de ubicaciones que forman parte de este evento. Desde garitos tradicionales en la escena independiente sevillana e históricos como Fun Club, a nuevas salas como el Vinilo Rock Bar, pasando por un escenario en una atracción de “coches choque”, o en sitios tan extraordinarios como a los pies de la Torre de Don Fadrique. El Monkey ofrece además ese roce con los verdaderos protagonistas de todo esto, los artistas. Con los que puedes charlar, tomar una cerveza, compartir baile como público, conversar…etc. De la misma manera que con los medios más potentes, accesibles para todos. Y Sevilla, ha hecho lógicamente ya suyo este festival, del que esperemos disfrutemos muchos años más. Más cosas como introducción. Destacar la representación femenina en todo tipo de eventos dentro del festival. El número de bandas, participantes, representantes de la industria, etc. ha sido especialmente destacable, lo que pone de manifiesto la clara apuesta por parte de los Organizadores de que la presencia y aportación femenina, sea lo más potente posible (si piensan en las grandes bandas independientes de nuestro país y la presencia femenina en ellas, no es fácil programar como el Monkey).

 

Niña Coyote eta Chico Tornado por María Barba

 

Y por último, destacar la inmensa labor que Antonio Muñoz (Concejal del Ayuntamiento de Sevilla) está desarrollando por esta ciudad en todo lo relacionado con la diversidad cultural. La ciudad no solo se pone la piel en estos días para satisfacer sus ganas de música, más bien este evento hace que la ciudad se transforme y acoja propuestas con carácter habitual en este línea, lo que está haciendo de Sevilla una ciudad más abierta, diversa y rica culturalmente (sin olvidar la riqueza con la que previamente ya se contaba). Y todos sabemos lo difícil que es introducir cosas novedosas en una ciudad con unas tradiciones, tan arraigadas, por lo que el mérito de Antonio también debe ser destacado.

Debido al número de conciertos y actos, vamos a comentar los que hemos podido seguir, los que hemos podido disfrutar y aquellos más destacados. Aunque es un festival para conocer las bandas de referencia del futuro, la organización hizo una vuelta al pasado al más puro estilo “Stranger Things” con el anuncio de SWANS, una banda más que consolidada, conocida y prestigiosa. Banda con casi cuarenta años de trayectoria, sonido potente, tanto que recomendaban llevar protección auditiva a los asistentes al Teatro Central, y que no engañaban con la recomendación. Princess Nokia, rap o hip hop desde New York directamente a la Alameda para convertirse en otra de las sensaciones del Festival, en otro de los pocos y potentes “cabezas del cartel”, de un cartel con mucha más base que vértice en la pirámide. Letras reivindicativas, sonido apabullante y conexión descomunal con los seguidores hacen que Destiny este llamada a ser una de las grandes en su estilo y puesta en escena.

 

Princess Nokia por María Barba

 

Otra de las sensaciones de la semana del mono ha sido sin duda Rocío Márquez, que en la tarde noche del sábado en el Teatro Alameda templó su voz para que todos los presentes tuvieran consciencia del nivel musical y técnico, manejando distintos y variados palos del flamenco durante su actuación, que tiene la autora de “Firmamento”, su último largo. Por último, destacar de entre el resto de bandas del mañana, ya muchas del presente (algunas muy consolidadas), lo que nos hicieron disfrutar El Ultimo Vecino en Holiday.

El Último Vecino por María Barba

 

Cala Vento en Fun Club, Bala (que futuro les espera a estas gallegas) allá donde fueron y que nos recordaron al éxito arrollador de Agoraphobia el pasado año, Os Amigos dos Músicos con ese buen rollismo y ese sonido galaico tan significativo y por ultimo una banda que acaba de llegar y que apunta muy alto a pesar de su juventud y de casi no contar con una extensa producción propia: Poolshake, a los que disfrutamos en distintos formatos y escenarios.

 

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