Crónica del concierto de Silvia Pérez Cruz en Madrid (Teatro de la Zarzuela)

Por María Gómez-Comino 0

Silvia Pérez Cruz aterrizaba en la capital con las entradas agotadas para sus dos conciertos: 27 y 28 de noviembre, y es que lo de Pérez Cruz es un derroche de talento en sí, pero si ya hablamos de su directo, son palabras mayores.

El Teatro de la Zarzuela, para muchos un lugar olvidado, acogía la presentación de Vestida de Nit, el cual recoge temas de lo más diversos del cancionero tanto nacional como internacional. Acompañada por un exquisito quinteto de cuerda, la catalana nos deleitó con esa maestría y dominio de la voz que muy pocas saben hacer tan bien. Controla perfectamente su instrumento y sabe trabajarlo como nadie. Modula, cambia timbre, registro… Virguerías que están al alcance de muy pocas.

Ella tiene presencia, no necesita ningún artificio. Lo demostró al abrir el concierto sola, a capella. Su voz ya se encargaba de llenar todo el espacio. A priori, el repertorio un tanto ecléctico podría asustar, ya que si no se encaran bien dichos temas podrían ser un batiburrillo de buenas canciones cantadas por otra solista más. En el caso de Silvia es una delicatessen para los oídos. Transitando desde el fado con “Estranha forma de vida”, a temas cercanos al jazz como “Ai Ai Ai”, canción con la que ganó el Goya el pasado año. “O Mechita”, canción de tradición peruana que sabe traerla a la perfección a su terreno. Todos estos temas tienen algo en común, y son los acertados y precisos arreglos para cuerda de Javier Galiana, Joan Antoni Pich y Carlos Montfort que hacen que tengan otro cuerpo y una sonoridad sofisticada.

Con una Silvia entregada y un público muy muy “disfrutón”, la catalana se dejó la piel en el escenario con dos horas y media de espectáculo y un hilo conductor: la emoción. Emoción doble cuando invitó a subir al escenario a la bailaora Rocío Molina para que improvisase unos pasos sobre la canción “Loca”. Un espectáculo digno de ver y muy recomendable, incluso para aquellos ajenos al universo de las melodías más tradicionales, ya que el concierto fue una clase magistral de buena música independientemente del gusto y estilo personal de cada uno. Pero si uno sabe detectar el arte y el buen gusto, no tendrá duda del inmenso talento de Silvia y lo bien que sabe rodearse.

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