Crónica del concierto de Perfume Genius en Madrid (Joy Eslava)

Por Ana Rguez. Borrego 0

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No hay interpretación de sentimientos que se le resista a Mike Hadreas

Hasta que no le ves en directo no imaginas las capacidades y talentos que posee Perfume Genius. Escuchar cualquiera de sus discos es vivir la montaña rusa emocional que solemos tener en nuestro interior y que a veces no queremos reconocer.

¿Pero qué ocurre al verlo en directo? Es mucho más porque el menudo cuerpo de Mike Hadreas transforma su cuerpo en esas sensaciones. Te mira, se contorsiona, lo vive. Es algo catártico.

Antes de hablar con detalles del protagonista de la velada, mencionemos a los encargados de abrir: GANGES. Con una referencias anglosajones tan claras, reconocidas por ellos mismos (The XX, James Blake, Lykke Li…), no te imaginas que se trata de un trío español. Su dream pop generan un ambiente onírico que te resulta amable y familiar. Sin embargo, me arriesgo a decir que deberían abandonar el inglés como idioma para sus canciones. Al escuchar “400 Millas Norte” se aprecia que la voz de Teresa Gutiérrez consigue una mayor riqueza de matices en español. Probablemente ganarían en identidad.

¿Qué se siente cuando te hacen el amor desde el escenario?

Salieron a escena Alan Wyffels en los teclados, Hervé Bécart a la batería y Tom Bromley con la guitarra. Sonaron las primeras notas de “Otherside”. ¿Dónde estaba él? Todo era cuestión de esperar un par de minutos a lo sumo, para que su salida fuera aún más grandiosa. Ante tanta expectación aparecía él: con sus labios pintados, pantalones brocados y unos zapatos con un ligero tacón que le hacían moverse con una mayor elegancia. Faltaba su chaqueta dorada, que tal y como comentó en Twitter, se la habían robado en uno de sus conciertos, pero casi que daba igual: lo fundamental, lo más importante, es él.

Antes de lanzarse a presentar su nuevo trabajo, hizo un recordatorio a su anterior disco a través de “Longpig” y “Fool”. Siguieron “Wreath”, “Just Like Love”, “Go Ahead” y “Valley”.  Antes de continuar con las canciones de No Shape, hizo un nuevo guiño a su repertorio más veterano (“Normal Song”, “All Water”…), e incluso hizo una versión de Mary Margaret O’Hara: “Body’s in Trouble”.

Más pausado, más rápido, el cuerpo de Mike Hadreas se modula en función del ritmo de sus composiciones. Un micrófono con un cable kilométrico le permite desplazarse con sus sentimientos por el escenario. No hay palabra que no tenga una interpretación corporal por su parte. Sus brazos, sus caderas, sus miradas… en ocasiones juraría que quiere seducir al público. Y lo consigue: de alguna manera pasamos de los preliminares a hacer el amor. Aunque estemos en posiciones distantes y no haya contacto físico.

“Grid”, “Die 4 You” y “Slip Away”, entre otras, cerraron la primera parte del concierto. Un pequeño corte que dio paso a un repertorio más intimista, con algún que otro problema técnico. Salió él solo a escena, con el piano, para tocar “Alan”, pero el micrófono no quería que se escuchara con claridad su voz. Aparentemente se solucionaron para la versión de “Kanga Ro” de Big Star, y para tocar a cuatro manos “Learning”, con Alan Wyffels.

Pero de repente, volvieron las interferencias y el propio Mike bromeó sobre aquello: “¿me ocurre algo?, ¿es algo que tengo en mi interior?”. Ya quedaba poco y ya estaba toda la banda sobre el escenario. Había que cerrar el espectáculo con esa canción que refleja la esencia de Perfume Genius: “Queen”.

Hacía tiempo que no se estaba en un concierto con un silencio tan observante. Está claro que Perfume Genius se lo merecía y que todos eran conscientes de ello. Pocas veces te encuentras con un espectáculo integrado en un cuerpo.

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