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Crítica: “Coco” la nueva película de Disney Pixar

Por Martín Godoy 0

Coco

A pesar de que ya no me quedan dientes de leche, soy admirador de las películas de Pixar. Sus historias suelen resultarme divertidas y emotivas. No creo que estén diseñadas (al menos, específicamente) para el público infantil. Por eso, estaba deseando que se estrenara la que es su nueva producción para esta Navidad.

Ayer vi Coco y hoy os la cuento.

En el pueblo más mexicano de México vive Miguel, un niño que sueña con ser músico. Vale, que sueñe el muchacho lo que quiera. Solo que, para su familia, ser músico es casi peor que robar un banco a mano armada. Igualito que en el pueblo de Footloose. Así, ignorando completamente lo que se espera de él, Miguel se encabezonará en seguir su pasión, embarcándose en una aventura que le llevará a conocer en profundidad su pasado familiar, cruzando a la Tierra de los Muertos.

 Es cierto que el argumento tampoco es la quintaesencia de la originalidad. Un niño que se enfrenta a su familia y que, previsiblemente, acabará pasando por el aro. Ya lo he visto. Pero, en este caso, eso no es todo. La película es más. Es tierna, entretenida, emocionante. Mantiene un ritmo imparable que no te deja apartar los ojos de la pantalla. Esto es, sobre todo, gracias a sus imágenes. Son espectaculares, preciosas, fantásticas y realistas. ¡Cuánto colorido! ¡Y qué detalle! Pone los pelos de punta. La definición de algunos elementos te hace cuestionarte si lo que tienes delante está hecho verdaderamente por ordenador. Es una auténtica obra maestra de la animación.

Y no solo eso. Cada fotograma es preciso en la forma, pero también en el fondo. Su realización, al igual que la folclórica banda sonora, son utilizadas con acierto para ayudar a trasmitir una emoción que ya quisiera para sí gran parte del cine adulto (si es que esto no lo es ya). Está narrada con buen juicio, por especialistas en resaltar lo importante y aderezarlo con los matices justos. Un claro ejemplo es el prólogo, que te pone en antecedentes de forma sencilla pero llamativa. Al grano.

Sus personajes son carismáticos y no tiran de las típicas bromas para menores de 12 años que uno puede ver en otras películas de este estilo. Invita a pasarlo bien y a reflexionar, cerrando con una moraleja sobre la familia y la muerte. Es obvia y te la esperas, pero te la comes porque ha sido cocinada con gracia.

Creo que no tienes que ser un niño o fan de la animación para poder disfrutarla. Es una muy buena película para todos los públicos. Muy bonita. Es más, si Walt Disney supiera las maravillas que está haciendo Pixar en asociación con su compañía, seguramente pediría una pasadita por el microondas para que lo descongelaran y no perdérselas

 

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