Crítica: “Suburbicon” de George Clooney

Por Martín Godoy 0

Suburbicon

Ayer vi Suburbicon y hoy os la cuento.

Bienvenidos a Suburbicon, uno de esos barrios residenciales americanos que dan hasta asco de lo perfectos que son. El césped, las casas, los coches y hasta las personas. La gente sonríe y es amable con los vecinos. ¡Qué feliz es ser mediocre! Pero la alegría dura poco en la casa del pobre, y una familia se verá asaltada por dos criminales, resultando en un asesinato.

Estoy contento. O más. Tengo esa excitación que te recorre el cuerpo tras cometer una inofensiva estafa. Como cuando en un restaurante te apuntan una cerveza de menos, o cuando te cobran un churro de chocolate a precio del normal. La diferencia es mínima, pero ¡ay, qué bien sienta! Pues así estoy yo. Porque he pagado por ver una película y he visto tres. Sí. Un thriller, un drama racial y hasta vestigios de un buddy film. Todo en hora y media. Y es que una mezcla de todo esto es Suburbicon.

Hay un refrán español que dice algo así: “mucho cocinero estropea el puchero”. No conozco otro que defina mejor lo que le pasa a esta película. Hasta cuatro guionistas la firman, más que personajes principales tiene. Y este exceso de jugadores, en lugar de aportar, aquí ha restado.

Se aprecia a kilómetros la participación de los Coen. En la trama; en el tono; en esa comunión de curiosos personajes cuyas vidas se cruzan a lo largo del caos hasta su irremediable desenlace. Pero, a la misma vez, el texto parece mutilado. Su humor característico no existe. En su lugar, se ha sustituido por un par de historias paralelas que no aportan absolutamente nada a lo que realmente interesa. Supongo que con todo el rollo racista intentaban generar una metáfora. No lo han logrado.

Por este exceso de argumentos, el film adolece de un tono irregular. Además, mantiene una narración lineal. Aunque no decae, no construye un ritmo creciente en consonancia con la espiral de violencia que se nos presenta. Aún así, está rodada de manera elegante. Sus actores son de primera y están guiados de forma más que adecuada.

Una cosa a la que no siempre se le da la importancia que merece es al final. Suele ser la parte que mayor impacto provoca en el espectador. Por eso ha ser concluyente, dejarlo satisfecho. En este caso, salgo con un sabor agridulce. Es demasiado insípido. Me han cebado una venganza que, en última instancia, queda tibia.

La película está simplemente bien, pero podría haber sido más si no se hubiera dispersado tanto. He leído que George Clooney tenía ganas de filmar una historia sobre una familia afroamericana en una comunidad totalmente blanca, y tuvo la genial idea de retocar un thriller cómico ya escrito que le habían pasado los Coen. Esto lo explica todo. No sé cómo expresarlo sin ser un poco zafio, así que perdonen de antemano. George, la próxima vez te metes las manos donde te quepan.