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Nine Stories – Cinéma Vérité

Por Juanjo Rueda 0

Reseña del tercer LP de Nine Stories, "Cinéma Vérité"

7.5

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Cinéma Vérité” es el tercer largo de Nine Stories, proyecto cuyo motor creativo es Nacho Ruiz. La referencia del título no deja de ser acertada a la par que contradictoria, ya que el “cinéma vérité” fue un movimiento europeo que introdujo o reformuló corrientes anteriores (neorrealismo, por ejemplo), en nuevas formas de entender la narrativa cinematográfica y que cuestionó paradigmas clásicos. Algo de todo esto hay en el nuevo disco de Nine Stories, una búsqueda de reformular sus pasados paradigmas sonoros aunque en el fondo, sus canciones, terminan abrazando un clasicismo pop evidente (ya sea en la estructura y en las melodías), de ahí la cierta contradicción.

Para buscar nuevos aportes a su discurso se han añadido en varios temas, junto a la instrumentación más clásica, algunos sintetizadores, cajas de ritmos y samples. Para ello ha contado con la producción de Carasueño, con quién da forma a un disco en el cual hay bastante profusión de detalles que buscan sumar protagonismo desde un plano algo más secundario, sin que el detalle se imponga al todo. Su apertura con “Low sun” ya resulta significativa con ese aire sintetizado no tan lejano de unos Lali Puna a los que suma pequeños arreglos sonoros que remiten, en menor intensidad, al “Endlessly” de Mercury Rev. Hay varios momentos en los que parece que se busca ciertos puntos de fuga distintos dentro de los márgenes de su discurso pop (“A simpler life”, “Time travels at lightspeed”) aunque, al final, siempre queda un cierto poso a clasicismo asociado a referentes que han devenido en más o menos canónicos: “A dream that never was” tiene algún un punto de estilo común con los Spiritualized de concreción más pop; la melancolía espacial a lo Major Tom (Bowie) asoma en “Beijing”; “Grand tour” parece querer echarle un pulso a Stuart Murdoch (Belle and Sebastian) con su aire saltarín y su melodía contagiosa; “Blue Glaciers” recuerda a los buenos momentos de Death Cab for Cutie; mientras el eco eterno de cierto cuarteto liverpooliano se deja sentir en “Renoir Retiro” o “Everything is Politics”.

Por su parte, en lo lírico, hay un evidente y bastante generalizado desencanto que igual puede ir hacia lo social y político (“Are we supposed to get on with our lives when we find we’re ruled by proper crooks?” canta en “A simpler life”), lo musical (“A dream that never was”) o lo personal y existencial (“Low Sun”, “Panic attacks”, “Time travels ar lightspeed”, “Towards the light”).

En general se trata de un disco muy cuidado en los detalles, desde los arreglos y la producción hasta llegar al diseño artístico. En el debe está que probablemente se hace un poquito largo por momentos, son catorce temas y no todos rinden a la misma altura, quizá una mayor concisión en el número de temas hubiera servido para redondear más un disco notable.

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