Crítica: Tres anuncios en las afueras de Martin McDonagh

Por Martín Godoy 0

Tres anuncios en las afueras

Estamos en plena temporada de premios, cuando se producen los que previsiblemente serán los mejores estrenos del año. Toda película que aspire a llevarse alguna nominación aprovecha este mes para lanzarse al público. Esta semana ha llegado una de las más alabadas. Ayer vi Tres anuncios en las afueras y hoy os la cuento.

Han pasado diez meses desde que la hija de Mildred fuera asesinada y aún no hay ni un sospechoso. Eso a Mildred, como es obvio, le repatea. Le retorcería el pescuezo a alguien, pero, ¿a quién? A falta de otro al que culpar, alquila tres carteles gigantes en las afueras del pueblo con los que acusa a la policía de pasar del caso. Algo que el departamento no se toma nada bien.

 El film ya viene con numerosas nominaciones y galardones en diferentes festivales, y no es para menos. Consigue enganchar desde el primer momento y te mantiene interesado hasta el final. El guion es brillante. Los diálogos rebosan naturalidad. La historia es dura, pero tiene suficientes dosis de comedia como para resultar auténtica. Los actores ayudan. Están muy bien. Con una trama así podrían haber pecado de histriónicos o melodramáticos. Lanzarse a los gritos y al lloriqueo. Pero no. Están contenidos. Los personajes afrontan sus miserias con realismo. Como lo haría cualquiera decepcionado con la vida, que no aguanta más, y que entiende que nadie vendrá a regalarle un final feliz. Ante sus problemas actúan. Y, ¡de qué manera!

Esa contención dramática contrasta con los momentos de gran explosión violenta que pueblan la cinta. Eres capaz de ver cómo los protagonistas los van gestando. Sabes que van a hacer algo sórdido, pero no te imaginas hasta dónde llegarán. También es verdad que hay aspectos puntuales que no llegas a creerte del todo. Algunos giros de guion son algo excesivos, pero, ¡eh! no deja de ser una película. Y una muy buena.

No sé cómo invitaros a que no os la perdáis. Tres carteles a las afueras se me harían poco.