Crítica de El hilo invisible de Paul Thomas Anderson

Por Martín Godoy 0

Crítica de El hilo invisible de Paul Thomas Anderson

El tráiler no me inspiraba mucha confianza, pero no es la primera vez que me llevo una sorpresa. Total, tampoco se pierde nada. Ayer vi El hilo invisible y hoy os la cuento.

Un excéntrico diseñador inglés se encapricha de una camarera sin ningún porvenir que conoce por casualidad. Se la lleva a su casa y la utiliza de musa. Se llevan bien y se llevan mal a partes iguales. Chimpún.

No sé si era mi predisposición o es que realmente la película es un tiro en el pie. ¡Vaya tostón! No he entrado en la historia desde el principio y me ha sido imposible reengancharme. No cuenta absolutamente nada y lo peor es que esa nada no genera el más mínimo interés. Se aprecia el esfuerzo del director por crear misterio, pero de donde no hay, no se puede sacar. Permitidme el chiste malo, pero la ocasión lo merece: el hilo (argumental) es tan invisible que debo habérmelo perdido. Doy pena, ¿no? Pues imaginaos cómo he salido de tocado. ¡Y es que encima es larga! Eterna.

Los personajes principales son para echarles de comer aparte. El protagonista es un gilipollas con mayúsculas. GILIPOLLAS. Tanto él como su hermana hablan con una altanería propia de quien se piensa mejor que los demás y quiere hacerlo notar. Les daba con la tetera en la boca. Además, con su actitud amable y delicada resulta hasta siniestro. ¿Cómo puede aventurarse la pobre chica a ir con él? Si es terrorífico. Si no hubiera sabido de antemano la trama habría pensado que era un film de secuestros. Por su parte, Vicky Krieps, la camarera/musa, es buena actriz, pero carece del encanto necesario para producir una deslumbrante primera impresión. La relación que se desarrolla entre ambos es demencial y no tiene sentido. Y el final es la guinda del pastel. Un delirio con una absoluta falta de tensión dramática.

Paul Thomas Anderson es la joyita del cine americano. Los que lo conocen (cinéfilos y entendidos) lo estiman como uno de los grandes directores de su generación. Y sí, tiene películas buenas. Pero creo que ya le han dado un cheque en blanco. Podría cagar en un prado, grabarlo, y la gente daría palmas con las orejas por su maestría y estilo cinematográfico.

En esta ocasión os recomiendo que os ahorréis el trago. Pensaba que no perdería nada, pero, ¿hay algo más valioso que el tiempo?