Hosting WordPress

Crítica: La forma del agua de Guillermo del Toro

Por Martín Godoy 0

LA FORMA DEL AGUA

El film con más nominaciones a los Oscar este año ha llegado a nuestros cines. Ayer vi La forma del agua y hoy os la cuento.

En una instalación aeroespacial de Estados Unidos han encontrado una criatura marina. La retienen para estudiarla y para, no se sabe muy bien cómo, ganar a los rusos, que ha sido una de las grandes obsesiones de los americanos desde siempre. A pesar de que el bicho es más feo que la muerte, una limpiadora muda sentirá una extraña fascinación por él.

Guillermo del Toro nos propone esta fábula fantástica, navegando a la perfección entre el thriller y el drama romántico. La historia puede parecer una revisión de un cuento infantil, pero está contada de una forma suficientemente atractiva como para resultar novedosa, principalmente por su magnífico apartado visual. Todas las imágenes son sugerentes y revelan la maestría del director para sacar el máximo partido a cada escena. Intercala las dosis justas de acción, comedia y suspense para crear una narración fluida. Por su parte, los actores aportan veracidad a una trama algo insólita, dejando de ser ficción para convertirse en una historia real.

Es una buena película, pero tampoco me ha despertado mucho más, salvo generarme una reflexión sobre su fondo. Este romance da un poco de grima. Ya, ya conozco la moraleja: la belleza está en el interior, no debemos juzgar a nadie por su apariencia, cada uno hace lo que quiere con quien le da la gana, blablablá. Estamos en la sociedad del “todo vale” y me parece estupendo. Pero con esta película no puedo evitar preguntarme si acabaremos llevando estos mantras demasiado lejos. ¿En qué consiste exactamente esa belleza interior? O, más bien, ¿cuál es su límite? Porque aquí la protagonista se enamora de un monstruo con relativa apariencia humana y entendimiento pseudo animal. No hace nada que no haga un perro. Sí, es adorable y juguetón, pero ¿es eso amor? En ese caso, ¿quién es nadie para impedir que yo tenga una relación carnal con mi gato, si me quiere y me da lametones? ¿Sería repugnante o trascendental y metafísico? Lo sé, esto es cine y para subrayar el mensaje se acude a una metáfora exagerada. Es ficción, no soy idiota. Aún así, tengo la sensación de que cada vez más estamos socialmente obligados a aceptar cualquier cosa. Sin condiciones. Y la banalización de la libertad nos hará perder la cordura.

Se me ocurren unos cuantos directores que habrían hecho de esto un thriller psicológico que acabaría con la protagonista en el manicomio o cometiendo un homicidio múltiple. La visión de del Toro está bien. Más poética.

 

Hosting WordPress