Crítica: Loving Pablo de Fernando León de Aranoa

Por Martín Godoy 0

Loving Pablo

Se estrena en un par de semanas, pero ya hemos tenido la oportunidad de echarle un ojo. Ayer vi Loving Pablo y hoy os la cuento.

Básicamente relata la vida de un narcotraficante colombiano del que no se si habréis oído hablar. Uno así gordito, con bigote. Con un acento muy cachondo… ¡Escobar, eso es, que no me salía el nombre! Es que llevamos unos años que casi nadie habla de él. Pues está basado en el libro que escribió una de sus (tropecientas) queridas.

Dirigida por Fernando León de Aranoa, tuvo una acogida nefasta en los festivales de Venecia y San Sebastián, así que me planto ante ella sin muchas expectativas. La hora tampoco acompaña: las 10 de la mañana. Recién desayunado no apetece ver sangre y coca. Pero bueno, peor es picar piedra. La sorpresa viene cuando termina y, oye, a mí no me ha disgustado. Me ha entretenido bastante, aunque sí es verdad que de novedosa tiene poco. Para los que conocemos la serie de Netflix se siente como un recuerdo de algo que ya hemos vivido. Alterado por el paso del tiempo, pero igual en lo esencial. Un resumen de dos horas, vamos. Que, por otro lado, se supone que es lo que pasó. Gracioso sería que cada biopic contara algo totalmente distinto.

Los hechos se narran desde el punto de vista de Virginia Vallejo, una periodista (al parecer, bastante popular en Colombia) que mantuvo una relación con Pablo. Sin embargo, echo de menos más de ella. Se centra mucho en Escobar, cuando lo interesante habría sido vislumbrar lo que supone, no ser el hombre más buscado del mundo, sino su pareja. Esa era la visión diferente que nos podía haber aportado el film, pero que solo lo hace a medias. También es verdad que las escenas sobre ella son las más flojas, así que ni tan mal. Javier Bardem y Penélope Cruz se encargan de dar vida a los protagonistas, realizando unas interpretaciones espléndidas.

Mezcla momentos de mayor calado dramático con escenas de acción bien rodadas. A pesar de ser la enésima versión de la vida de este tío, no me ha aburrido.