Crónica del concierto de ToteKing en Madrid (sala Mon)

Por Ana Gadea 0

El rapero sevillano volvió a incendiar Madrid presentando su nuevo álbum Lebron.

Ni la Edad Media se podría entenderse sin los trovadores ni el hip hop español sin contar con ToteKing. No es para nada un guiño gratuito; y es que la lírica del sevillano ha ido evolucionando durante casi veinte años acompañándonos mientras íbamos creciendo. Litros en San Pedro, El Pelícano o la Alameda, las últimas caladas, los colegas… recuerdos y ganas de volver a sentir el gusanillo, y encima con un trabajo tan robusto como Lebron. Vamos, que las excusas sobraban para tirar para Moncloa.

No éramos los únicos con ganas de mandanga; casi una hora y media antes de abrir la sala y bajo una molesta lluvia ya había casi una veintena de personas haciendo cola. Cuando Endikah salió al escenario más de la mitad de la sala estaba ya ocuapda. El rapero vasco mostró las bondades de su fraseo locuaz, rápido y contundente, intentando, como bien reconoció, calentar a un público que arrancó algo frío pero que poco a poco fue entrando en el juego. Con la manada ya controlada, Dj Nexxa apareció para calentar los platos y ponerle la alfombra a los hermanos de Alcántara. ToteKing arropado por su hermano Shotta como corista saltaron al ruedo al ritmo de “Woh! (Part 2)”, arrancaba la fiesta. Más de hora y media de sudor a ritmo frenético, mucha lírica y poca prosa.

La quinta marcha metida desde el principio, y si bien como era previsible Lebron fue el hilo conductor de la noche, hubo momentos para todos: los que flipaban con “1 contra 20 MC’s” o “Matemáticas”, “Mi política” de Héroe o los “Robocordones” de 78. Todo seguido, sin pausa y con prisa. Que el ritmo no pare, no pare, no. La madurez y los callos a sus 39 tacos hacen que Tote rechace ya escupir “Ven” (afirmó que está desterrada de su set) a pesar de tirar la base Nexxa, pero no para seguir riéndose con “Ni de ellos ni de ellas”. Una madurez para reconocer errores, plantearse su vida y tirar para adelante. “Puzzle” resume de puta madre todo esto, siendo una de las más reclamadas, tanto como para hacerla a través desde un móvil de un chaval desde el fondo de la sala gracias a una aplicación simuladora de leds.

El cartel de la noche ya anunciaba las “colabos”, y con CeErre y L’one rondando por allí era una apuesta segura que “No Love” caía. Bofetón en toda la cara con un tema que se agarra más que una garrapata. Pequeños tragos a los cubatas de ron y más leña. Esto es “Peligroso”, aunque para preocupante cómo el Gobierno y sus secuaces cierran la soga al cuello sobre los que no estamos de su lado. La libertad de expresión está llegando a unos límites de represión que cualquiera podría pensar que Franco anda respirando aún, y así defendió Tote a sus compañeros Valtònyc o Hasel. Las “Mentiras” de una sociedad adormeciada, no como Shotta que además de arropar a su hermano mayor tomó la iniciativa con “Nos quieren ver” y “Voy a…”.

Si miras el reloj y ha pasado casi una hora y media sin darte cuenta es que la cosa no ha ido para nada mal. La recta final tuvo en Morodo al protagonista principal. El madrileño fue el encargado de acompañar a los hermanos en “Todo el día barras” y “Felicidad”. Lástima que para “Muchas gracias” o “Gente Tóxica” no contáramos con Swan Fyahbwoy y Rozalén.

Mención especial para “Mi Colega”, estremecedor regalo a su padre fallecido y “Bartleby & Co.”, tema que sirvió para rematar una noche que vino a apostillar la clase del sevillano ante el micro como uno de los grandes de la escena. Como bien dice en Lebrón, The King is back, y mejor que nunca.

Galería del concierto de ToteKing en Madrid.

Fotografías por Ignacio Sánchez-Suárez.

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